Bianca cursa el cuarto año en una escuela del barrio Villa Urquiza, en Buenos Aires, Argentina. Esta parecía otra semana normal de clases hasta que la rectora del recinto la detuvo para cuestionarla por no usar sostén. 

“La rectora me vio en el pasillo y me dijo que no podía venir sin sostén, y luego me llevó a la dirección para que firmara una observación y le envió una nota a mis padres”, relató la joven a los medios.

Tras la observación por “presentación y vestimenta”, Bianca señaló que “me parece bastante raro lo que pasó. No le encuentro ninguna lógica”. Esto porque, pese a que el reglamento de convivencia contempla el cómo deben vestir los estudiantes, “en ningún lugar dice nada del corpiño”, se quejó la estudiante.

El reglamento de la escuela N° 12 Reconquista de la Ciudad de Buenos Aires permite a los estudiantes llevar pantalón largo y bermudas lisas del largo de la rodilla o pantalón tipo capri. También autoriza el uso de buso o remera manga corta sin transparencias. También aclara que “no se permite musculosas, escote ni ojotas”.

Bianca, de 18 años, consideró que la autoridad escolar exageró en su medida: “Me mandó a buscar mi cuaderno y una campera para taparme. A muchos de los profesores les pareció una locura”, relató.

El episodio provocó la molestia de la madre de Bianca, quien fue a quejarse con la rectora y ésta le explicó que la sanción habría sido por “llevar un vestido con tiritas”, cambiando su versión, ya que la primera observación fue por el no uso de sostén.

El hecho despertó solidaridad entre sus compañeros y compañeras, quienes pintaron carteles y afiches repudiando el actuar de las autoridades: “La ropa no define nuestra capacidad” o “la cantidad de ropa que uso no determina la cantidad de respeto que merezco”, fueron algunas de las consignas compartidas por los estudiantes.

Por su parte, Bianca adelantó que “voy a seguir viniendo sin corpiño” en un contacto con el canal argentino TN y recordó que el reglamento no establece nada acerca del uso de ropa interior. Ella y sus compañeros aprovecharon de enviar una carta a la rectora, donde le piden que levante la sanción y que se preocupe del estado del colegio y su infraestructura, cuestiones de “mayor urgencia” que la forma en que viste una de las escolares.