José Antonio Kast, ex UDI y hoy principal dirigente del movimiento derechista Acción Republicana, publicó en The Clinic una columna contra el diputado y presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier, por su participación en la reciente celebración del 1 de mayo en La Habana, Cuba, junto al ex presidente y uno de los máximos líderes de la Revolución, Raúl Castro.

Junto con realizar un breve compendio de la biografía personal y política de Teillier, Kast criticó el viaje del comunista a la que llama una “isla que está secuestrada hace casi de 60 años”.

“Al menos 10.000 personas han sido asesinadas o desaparecidas; miles han sido torturadas o sometidas a prisión política y hoy, en pleno siglo XXI, Cuba no es libre y sus ciudadanos tampoco”, asegura el político chileno.

“La imagen de un sonriente Teillier, cual marioneta al servicio del régimen castrista (…) no nos puede dejar indiferentes. Como sociedad, en pleno Siglo XXI, tenemos que hacer una distinción clara y nítida entre aquellos que creemos, valoramos y respetamos la democracia; y aquellos que no. Entre aquellos que condenamos las violaciones a los derechos humanos, y aquellos que no”, dice Kast.

El ex diputado no se arruga al hacer un llamado “a todos los que les repugnan las violaciones a los derechos humanos, las torturas y los atentados sistemáticos contra la diversidad sexual, salgan a rechazar a Guillermo Teillier” por representar “una cultura de muerte, intolerancia, tortura e irrespeto por la libertad y la diversidad”.

 

Lee aquí la columna completa:

La marioneta del dictador

Esta columna nace de la de la impotencia de ver, hace pocos días, a Guillermo Teillier, Diputado de la República, flameando una banderita cubana, junto al Dictador, Raúl Castro. Era la celebración del 1 de Mayo en La Habana, pero no importando la fecha que sea, repugna el sentido común de millones de chilenos. Yo defiendo la libertad y la seguiré defendiendo siempre. Pero me resisto a creer que en Chile podamos normalizar a una dictadura como la cubana y que aceptemos, sin reproche, que un Diputado y Presidente de un partido político, viaje a una isla que está secuestrada hace casi de 60 años.

Guillermo Teillier nació en octubre de 1943, en Santa Bárbara, región del Bio Bio. Con solo 15 años, en 1958, ingresó a las Juventudes Comunistas de Chile, coincidentemente, pocos meses antes de que empezara la Revolución Cubana. Durante el régimen militar vivió en la clandestinidad y en junio de 1974 fue detenido, torturado y pasó en prisión más de un año y medio, siendo liberado en 1976. Entre 1983 y 1987, asumió como Jefe de la Comisión Militar del PC y era el vínculo entre Chile y Cuba; y el nexo, con el Frente “Patriótico” Manuel Rodríguez. La biografía personal, en este caso, es muy importante.

Cuba, lleva casi 60 años bajo la dictadura de los Castro. Durante este período, al menos 10.000 personas han sido asesinadas o desaparecidas; miles han sido torturadas o sometidas a prisión política y hoy, en pleno siglo XXI, Cuba no es libre y sus ciudadanos tampoco. Raúl Castro, en particular, no es ajeno a estos delitos ya que en los primeros años de la revolución, ordenó fusilar a decenas de policías y militares, leales a Batista, y se le atribuye, en un solo día, el fusilamiento de 72 personas, como un horrible récord de violencia y sangre en su historial. Para qué hablar de sus visiones sobre la diversidad sexual, donde Fidel Castro afirmaba que la sociedad socialista no podía permitirse ese tipo de degeneraciones y se organizaban campos de represión y unidades militares para rehabilitar, según ellos, las desviaciones que presentaban.

¿Qué hace entonces, Guillermo Teillier, defendiendo este tipo de dictadores? ¿Cómo es posible que, alguien que sufrió la persecución y la tortura, sea capaz de validar un régimen de esta calaña? ¿Qué tiene que ver el Partido Comunista de Chile con estas dictaduras, siendo que ellos dicen abogar por la libertad, por la diversidad y por la igualdad en todo el mundo? ¿Qué doble estándar no?

En realidad no. No hay doble estándar, porque más allá de las declaraciones, el Partido Comunista siempre ha defendido las dictaduras de izquierda y, disciplinadamente marxistas, nunca se permitirá criticar al régimen de Castro. Desde Volodia a Karol Cariola, cada uno de los militantes comunistas seguirá el derrotero histórico de sus dirigentes y seguirá rindiéndole pleitesía a los dictadores cubanos que les han dado espacio, figuración y probablemente apoyo económico, a cambio de lealtad incondicional. Por eso el Partido Comunista puede darse el lujo de hablar de democracia, libertad y diversidad sexual, mientras apoya a regímenes como el Castrista o le envía cartas de apoyo a Corea del Norte. Simplemente, porque está en su naturaleza.

Tampoco hay dualidad en Teillier. Más allá de su configuración personal y el contexto de su historia, no hay que olvidar la frase que libre y espontáneamente respondió consultado por su rol en la autorización al atentado a Pinochet. “Si, por supuesto” (lo autoricé). Frente a nosotros, un Diputado de la República que, sin arrepentimiento alguno reconoce ser el autor intelectual y responsable del homicidio de 5 escoltas, de Ejército y Carabineros, que murieron bajo sus ordenes.

La imagen de un sonriente Teillier, cual marioneta al servicio del régimen castrista en una cálida tarde de La Habana, no nos puede dejar indiferentes. Como sociedad, en pleno Siglo XXI, tenemos que hacer una distinción clara y nítida entre aquellos que creemos, valoramos y respetamos la democracia; y aquellos que no. Entre aquellos que condenamos las violaciones a los derechos humanos, y aquellos que no. Entre aquellos que estamos dispuestos a tolerar al que piensa diferente, y aquellos que no. Y entre aquellos que, independiente de las normas de prescripción, estamos dispuestos a condenar a los asesinos o a los que llevan más de 50 años imponiendo un régimen de terror, miedo y represión, y aquellos que no.

Hace pocas semanas, fui increpado por algunos por sacarme una foto con un tipo que llevaba una polera alusiva a las violaciones a los derechos humanos en Chile. Al enterarme, no sólo condené el hecho y rechacé la imagen, sino que también, junto con ello, hice un llamado a todos los que se sienten interpretados por ella, a marginarse de nuestro movimiento.

Hoy espero, sinceramente, que a todos los que les repugnan las violaciones a los derechos humanos, las torturas y los atentados sistemáticos contra la diversidad sexual, salgan a rechazar a Guillermo Teillier, no sólo por su foto con el Dictador Castro, sino que por todo lo que él representa: una cultura de muerte, intolerancia, tortura e irrespeto por la libertad y la diversidad, para que nunca más, nuestro sistema político este cooptado por personas que le hacen un grave daño a la democracia”