“Primero me hicieron sacar la mochila, después sacarme las zapatillas, los calcetines y el pantalón, y me querían hacer sacar la ropa interior pero yo me negué porque no era el derecho de ser control a un menor de edad”. Es uno de los impactantes fragmentos que recoge el recurso de amparo que este lunes presentó la abogada Pamela Nahuelcheo, del Centro de Investigación y Defensa Sur (Cidsur), ante la Corte de Apelaciones de Temuco para denunciar tratos ilegales de parte de Carabineros en contra de cuatro estudiantes del Establecimiento Educacional Alonso de Ercilla y Zuñiga, de la comuna de Ercilla, en La Araucanía.

Según el documento, los hechos ocurrieron el pasado jueves 22 de marzo, cerca de las cinco de la tarde, cuando tres chicos -de entre 14 y 12 años- y una chica de 12 que se dirigían a la residencia donde viven durante los días de semana fueron interceptados por tres carabineros para someterlos a un control de identidad. Tres de los estudiantes fueron obligados a caminar “hasta un sitio eriazo cercano al lugar, el cual se encontraba provisto de largos pastizales que impedían la visibilidad hacia él desde las calles aledañas“, reza el texto. Mientras, la chica logró capturar algunas fotografías de la escena con su celular.

Durante el proceso de supuesta identificación fue cuando, según denuncia Nahuelcheo, los agentes habrían “registrado sus ropas [de los muchachos] mediante palpaciones” y “obligado a sacarse los zapatos y a bajarse los pantalones”. Incluso, según el texo, “les piden que se saquen la ropa interior, sin embargo, los menores se niegan en reiteradas ocasiones, a pesar de las amenazas de los funcionarios policiales”. La denuncia también acusa que los carabineros que realizaron el procedimiento les preguntaron en reiteradas ocasiones por conocidos dirigentes de su comunidad, especialmente por Matías Huentecol Huentecol.

“Carabineros dijo que nos sacáramos las mochilas, a todos les hicieron sacar la ropa, nosotros les hicimos caso, nos sacamos la mochila y nos revisaron por completo, nos hicieron sacar las zapatillas a mí, a mi primo y a mi hermano, después obligatoriamente nos hicieron bajar los pantalones, yo me negué a eso, y el carabinero me dijo que si no lo hacía me iba a llevar a la comisaría a alojar y yo obligatoriamente me bajé el pantalón y carabineros me trajinó”, reza el informe pericial sicológico que acompaña el recurso. Y añade: “El registro fue con tocaciones en las piernas, nos revisaron entremedio de los pantalones […] Las partes [que carabineros tocó] son debajo de las piernas, las piernas, los pies y el cuerpo, entremedio de la casaca nomás”.

Otro de los escolares recordó: “Uno [de los carabineros] era choro y me dijo ‘tírate al suelo’. Me apuntó con un arma.. ‘si no te tirai al suelo te mato’, y yo me tiré al suelo y ahí me sacaron los pantalones, las zapatillas todo eso, menos la polera y el polerón que andaba trayendo”.

También relataron que uniformados les habrían mostrado marihuana y varios objetos para su consumo (pipas, moledor, papelillo, etc.) y que los amenazaron con llevarlos detenidos por cargarles con la droga o hacer que fueran enviados a centros del Sename. “Cuando nos estaban trajinando, me mostró un puñado de marihuana, me mostró la pipa, encendedores, papelillo, y todo lo que se hace con la droga, y Carabineros dijo ‘yo con esta marihuana, a ustedes, los puedo echar presos'”, narra uno de ellos. “Me dijeron que con todas esas cosas podemos echar al Sename a ti, a tu primo y a tu hermano: ‘con esto les puedo cagar la vida dentro del Sename y después cuando cumplan 18 años los voy a seguir cagando con más droga‘”, añade en su declaración el chico.

“Cuando Carabineros me mostró la droga pensé que andaban drogados ellos y que en cualquier momento nos podían violar”, explicó otro de ellos.

La acusación señala que algunos estudiantes que también salían del liceo vieron que los tres agentes apartaban a sus compañeros y los conducían entre los pastizales, por lo que avisaron a la madre de uno de los niños. La mujer, que en ese momento salía de una reunión de apoderados, se los encontró cuando ya venían de vuelta.

Esta no fue la primera vez que los tres chicos enfrentaron un control policial: anteriormente ya habían sido registrados en al menos otros dos contextos distintos, acusados de haber robado libros y una motocicleta.

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Control de identidad

La abogada Pamela Nahuelcheo sostiene que la ilegalidad de la conducta llevada a cabo por Carabineros contra los niños  y la niña, los cuatro de la comunidad mapuche Huañaco Millao, recae en el hecho de que, según el Código Penal, la facultad de requerir la identificación de una persona se establece “siempre que exista algún indicio de que haya cometido un delito o esté próximo a cometerlo”.  Y añade: “Es más, ninguno de ellos refiere que se les hayan solicitado sus identificaciones, lo que deja aún más en evidencia lo irregular del procedimiento”.

La jurista recuerda, además, que cuando el control de identidad se practica con el objetivo de  resguardar el orden y la seguridad pública, “sin necesidad de algún indicio respecto a la comisión de un delito“, este procedimiento únicamente puede llevarse a cabo con personas mayores de 18 años. “Es totalmente inaplicable a los amparados quienes son menores de edad”, insiste.

Además, el recurso argumenta que los agentes no cumplieron con su obligación de exhibir su placa e identificación. El caso se suma a las múltiples denuncias de niños, niñas y adolescentes que han sido agredidos física y psicológicamente por parte de Carabineros en los últimos años. Según documentos oficiales que el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), al menos 133 niños o adolescentes mapuche han sido vulnerados de múltiples formas por parte de Carabineros entre 2011 y 2017. Eso sin considerar el número indeterminado de casos que nunca conocen la luz pública por miedo, amenazas o desconocimiento.