Lleva dos años en el local 20, “Mis libros librería”, que también tiene el local 27. “Lo que pasa es que los dueños de acá son matrimonio y se dividen las temáticas”, explica. En el 20, ciencia ficción y fantasía, literatura de culto chilena, además de complementaria escolar. En el 27, autores de terror. “Lo que más viene a buscar la gente acá es autoayuda, esotérico y mucha narrativa. La gente que lee ciencia ficción se pasa el dato”.

Recomienda tres libros de ciencia ficción. Parte por uno que está en la vitrina. La antorcha, a $12.000. “Este lo recomiendo especialmente porque la he leído; Marion Zimmer Bradley es la autora ­–porque es mujer­– de Las nieblas de Avalón. La gracia es que ella acá reitera un poco de lo que hizo en Las nieblas, donde revisitaba los mitos artúricos a través de la mirada de Morgana. Acá se revisita la guerra de Troya a través de los ojos de Casandra, la hija del rey Príamo. Según la Bradley, que esa es la genialidad de la novela, no es que no le hagan caso a lo que ella dice por una maldición de Apolo. Sencillamente por ser mujer no creían en lo que decía. Y estaba todo el rato diciendo: si se queda Helena acá va a ser la perdición nuestra y blablablá; nadie le hace caso. Es para gente que no tenga miedo de leer, porque la novela es extensa, son como 600 páginas”.

Va al interior del pequeño local donde libros nuevos y antiguos se disputan los espacios en las repisas, y regresa con dos títulos. “Una joyita muy clásica y muy desconocida para recomendar, El país de los ciegos de Herbert George Welles, el mismo que escribió La máquina del tiempo, el mismo que escribió El hombre invisible y La guerra de los mundos. El país de los ciegos es sencillamente de un explorador en Centroamérica que está buscando diamantes y se encuentra con que todos son ciegos, excepto él. Es ciencia ficción antropológica, y esto no se halla casi nunca. De la Editorial Quimantú, a $4.000”.

“Y por último para recomendar, también a $4.000 Marciano vete a casa de Fredric Brown, un muy buen libro que se ríe del tópico clásico de las invasiones de marcianos. Los marcianos invaden la Tierra, son groseros hasta volver locos a los humanos y se hacen inmateriales; por ejemplo si les disparan, las balas pasan a través de ellos. Entonces, sin querer, se va desatando una ola de caos en la Tierra porque los humanos van destruyéndose a sí mismos por no soportar a los marcianos que se dedican solamente a molestarlos”.