Un hermoso mural interrumpió las murallas de la Disco más alternativa de la ciudad. Tuve la oportunidad de conocer al artista – Fernando Andreo –, justo horas antes de que realizara su obra. Me contó su idea. “Para que lo vas a hacer de los equipos grandes, que sea local. Con el clásico de la zona”, sugerí.

Ninguno de los dos pensó el revuelo y los problemas que esto le traería. El mural consiste en dos jugadores de fútbol. Uno de Deportes Valdivia y  otro de Provincial Osorno. Besándose. Al parecer, algunos hinchas hicieron notar su descontento al dueño del lugar. Fui a bailar un par de días después y me encontré un papel anónimo en el suelo de la entrada: “Recuerden de borrar el dibujo”.

No avalemos la homofobia

Haberle puesto nombre a la camiseta del jugador local, no fue lo más acertado. Ya lo sacaron. Pero no lo dibujó robando, vendiendo drogas ni recibiendo una coima. Es tan solo un beso. Molesto para el jugador, entendible, ya se le ofrecieron disculpas. ¿Y si el beso hubiese sido con una pelirroja o una rubia? Probablemente le hubiese molestado a su señora. ¿Habrían ido hinchas a pedir que borraran el mural? ¿Habría llegado un anónimo solicitando que lo eliminen?

Desde la administración le pidieron a Fernando que borrara el mural. ¿Cómo el espacio más diverso de la ciudad iba a avalar tal discriminación? No podemos juzgar a los dueños. No sé quienes, ni como manifestaron su descontento. No se si fue miedo. Le taparon el apellido, el numero y las marcas auspiciadoras de uno y otro club, para evitar conflictos.  El mural sigue ahí. ¿Por qué habría de ser borrado? No se puede avalar la homofobia.

No un beso

Asistí a una actividad donde habían simpatizantes del club y salió el tema. “Por último los hubiesen hecho de la mano, pero no un beso”, me dijo un hincha, posterior a mi confesión de haber sido cómplice del artista.

Le dije que soy lesbiana y activista LGBTI+. Esto no fue relevante para mi interlocutor que, con cara de asco, reprochaba la obra donde se representaba a dos futbolistas besándose. No fue importante para él saber que me estaba faltando el respeto. Es duro escuchar como, todavía, para muchos damos asco. Sin pelos en la lengua y sin que nadie más le llevara la contra; expuso su punto. Agrediéndome con cada palabra y asegurando enfáticamente no ser homofóbico.

Son millones las conversaciones cotidianas en las que alguien puede estar siendo agredida o agredido. La homofobia, lesbofobia, bifobia y transfobia; están lejos de acabarse. No logro entender como puede molestar tanto algo tan bello. Una expresión de amor y de deseo. No es más que eso. Un simple beso.

Si esto no es homofobia, no sé como llamarlo. No te puede molestar. No un beso.