“En Chile pareciera que el inmigrante es como un marciano y en verdad no lo es”, dice Rodrigo Robledo uno de los directores de “Petit Frère”, un documental en el que se propusieron con Roberto Collío mostrar al público la cotidianidad del migrante haitiano en su viaje al “planeta llamado Chile”.

Dando a conocer en un contexto íntimo su idiosincrasia, tomando la mayor distancia posible de los lugares comunes que lo victimizan, los realizadores buscan ampliar una posibilidad de entendimiento hacia el migrante, ofreciendo al espectador una nueva mirada, acercándolo a una realidad que no se conoce del todo y donde el prejuicio pareciera cerrar las posibilidades de comprender los detalles y las manifestaciones más complejas de las relaciones humanas.

El filme está protagonizado por el relato de Wilner Petit-Frère, un inmigrante haitiano que observa y plasma en un boletín impreso, noticias de interés para sus compatriotas, residentes en Santiago. Y e su historia confluyen un diálogo entre lo colectivo y lo personal, una memoria viva que mezcla ensoñaciones y realidad.

Para Collío era importante “forjar una nueva manera de contar la migración haitiana, alejándonos de la mirada paternalista, fue una búsqueda más plástica”, para lo que establecieron un juego entre lo que Petit creaba con su boletín y el propio documental.

Todo para poder “llegar a su identidad a través de todas estas historias distintas y no necesariamente describir la realidad de ellos acá, alejándonos de la dramatización del país pobre. Por esta razón quisimos abordar el documental desde los aspectos culturales de Haití”.

En tanto que para Robledo, la película propone empatizar con el otro y entender que tiene que pagar cuentas y alimentar a sus hijos. “Petit Frère” se estrena el jueves 30 de agosto.

Así es “Petit Frère”, el documental sobre la vida haitiana en Chile: