Con seis votos en contra y solamente uno a favor, el Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil confirmó que ex-presidente Lula da Silva, condenado por corrupción dentro del caso Lava Jato y detenido desde abril, no podrá ser el candidato presidencial del PT (Partido de los Trabajadores) en las elecciones presidenciales de Brasil, marcadas para este mes de octubre.

Sin embargo, en la misma jornada, horas antes, el tribunal aceptó que el ex-alcalde de Sao Paulo Fernando Haddad fuera registrado como vicepresidente en la fórmula de Lula. Con eso, el PT pasa a tener diez días hábiles para registrar el pedido de cambio en su candidatura oficial, es decir, confirmar el ascenso de Haddad a la condición de candidato a presidente e incluir a la comunista Manuela D´Ávila como su vicepresidenta.

Aunque el PT todavía tiene la posibilidad de recurrir al STF (Supremo Tribunal Federal, máxima instancia del Poder Judicial brasileño), esa posibilidad todavía no es segura, porque podría poner en riesgo el cumplimiento del plazo para el registro de Haddad. Por otro lado, parte del conglomerado lulista cree que la mejor estrategia es cambiar los nombres a última hora y buscar el traspaso de votos de Haddad a Lula faltando pocos días para la primera vuelta – marcada para el 7 de octubre.

Al final del día, el resultado tiene una buena y una mala noticia para el PT y el lulismo. La mala, por supuesto, es que Lula da Silva definitivamente ya no podrá ser el candidato, aunque sus intenciones de voto han crecido sustancialmente en los últimos meses – desde su detención, en abril, Lula ha incrementado su popularidad y ha visto caer su rechazo, haciendo que las encuestas a fines de agosto lo apunten como vencedor en primera vuelta.

Ese favoritismo, sin embargo, evadía una realidad que ya se veía venir y que es justamente lo que acaba de confirmar la autoridad electoral. La llamada Ley de Ficha Limpia prohíbe a personas con condenas judiciales a presentarse como candidatos en elecciones, y su aplicación en el caso de Lula era cuestión de tiempo.

Pero que haya sido invocada todavía en este final de agosto puede transformarse en la buena noticia a favor del PT. Eso porque esas mismas encuestas recientes han apuntado que ya existe una pequeña tendencia entre los simpatizantes de Lula de votar por alguien indicado por él en caso que su candidatura no fuera autorizada.

Todas las encuestas que cuestionaron esa posibilidad apuntan a que el traspaso de votos de Lula a Haddad varía entre 35% y 55%, un nivel que ya sería suficiente para ponerlo en segunda vuelta.

Quien mejor muestra esa situación es la encuestadora XP Ipesp, que publicó una nueva medición justo este 31 de agosto. El sondeo tiene tres escenarios, siendo el primero con Lula da Silva como candidato del PT, con 33% de intenciones casi lo suficiente para ganar en primera vuelta, pese a los 21% del segundo colocado, el ex militar de ultraderecha Jair Bolsonaro. En el segundo se reemplaza el nombre de Lula por el de Haddad, que entonces aparece en quinto lugar (6%), haciendo que la segunda vuelta fuera entre Bolsonaro (23%) y la ambientalista Marina Silva (13%).

Pero es en el tercer escenario que viene el dato optimista para el PT, porque en ello Haddad es presentado como candidato indicado por Lula, y en ese caso su intención de votos salta al 13%, y lo pone en segunda vuelta, contra un Bolsonaro que cae a 21%. Además, Bolsonaro también es visto en la medición como el candidato con mayor rechazo (61%), mientras que Haddad es el que tiene el menor (aunque igual alto: 56%).

La decisión del TSE brasileño resulta favorable al PT si se considera que el tribunal tenía plazo hasta el 17 de septiembre para tomar una decisión, es decir, dos semanas antes del cierre de las campañas – considerando que la primera vuelta presidencial en Brasil será el día 7 de octubre. Al decidir el tribunal, el partido tiene más de 30 días para fortalecer la asociación de la imagen de Haddad a la de Lula da Silva – aunque, como se ha dicho anteriormente, hay un sector del partido que defiende la estrategia del cambio de nombres a última hora como la más adecuada. La misma encuesta XP Ipesp apunta a que solamente 32% de los votantes de Lula reconocen a Haddad como su heredero y esa es una fragilidad sobre la cual el PT tendrá que trabajar.

De hecho, la campaña en la televisión empieza justamente este fin de semana, lo que podría ser una oportunidad para fortalecer el vínculo entre Lula y Haddad, al mismo tiempo que se crea una gran dificultad a Jair Bolsonaro, que por ser de un partido chico (el PSL, Partido Social Liberal), tendrá solamente 8 segundos diarios de exposición.

El ex militar tendrá que superar una especie de “Desafío Rosa de Aric”: que consiste en mantener su hegemonía en la derecha a pesar de esa desventaja comunicacional, mientras que el candidato del sector derechista más neoliberal (el gobernador del Estado de São Paulo, Geraldo Alckmin, que aparece con un apoyo entre 5% y 7% en las encuestas) tendrá 5 minutos, el mayor tiempo entre los postulantes, que será usado para tratar de revertir esa diferencia.