El gobierno de los Estados Unidos adoptará medidas agresivas en contra de la Corte Penal Internacional si no desiste de continuar con una investigación por presuntos crímenes de guerra cometidos por militares estadounidenses en Afganistán.

“Estados Unidos usará todos los medios necesarios para proteger a nuestros ciudadanos y los de nuestros aliados de la persecución injusta por parte de este tribunal ilegítimo”, señala el borrador del discurso del consejero de Seguridad Nacional de Doland Trump, John Bolton, recogido por la agencia Reuters.

Según lo informado, Estados Unidos aplicaría sanciones en contra de los jueces para que no puedan ingresar a territorio norteamericano, imponer sanciones a los dineros que tengan en el país, e incluso enjuiciarlos bajo el sistema judicial estadounidense.

La Corte Penal Internacional entró en vigencia el año 2002 con la firma del Estatuto de Roma y tiene como objetivo investigar y juzgar a responsables de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio. Sin embargo, Estados Unidos ha rechazado formar parte de esta Corte y ha llevado una campaña en su contra desde que esta iniciara investigaciones por lo ocurrido en la Guerra de Irak entre los años 2003 y 2011.

“No cooperaremos con la CPI. No proporcionaremos asistencia a la CPI. No nos uniremos a la CPI. Dejaremos que la CPI muera por sí misma. Después de todo, a todos los efectos, la CPI ya está muerta para nosotros”, finaliza la posición de Estados Unidos, que plantea además negociar acuerdos bilaterales vinculantes con otros países para prohibirles entregar estadounidenses a la Corte Penal Internacional.