Señora Directora:

Ricardo Lagos Escobar, una de las figuras mas importante en las últimas tres décadas de vida política en Chile. Mirado desde los grandes titulares como; “El Hombre que encaro al Dictador”; “El primer Presidente del siglo XXI” o “Lagos, el estadista”. El presidente socialista respetado desde la izquierda hasta el empresariado, con una visión que incluso lo hace ganar respeto internacional.

Pero, basta con mirar a Lagos como quien mira una estatua en alguna calle o plaza de cualquier lugar en el mundo y quedar solo con el titular. Por qué no comenzar a hacer la bajada, analizar su legado histórico. Para ver las buenas cosas que hizo, no hace falta hacer la lista de supermercado, ya que él mismo en cada panel, foro o programa de algún medio de comunicación repite una y otra vez. Fin a la pena de muerte, ley de divorcio, modernización de la infraestructura publica y un largo etcétera. Pero a la hora de reconocer sus errores, tales como: Los abusivos contratos en licitaciones de carreteras y autopistas, instrumentos legales y técnicos que facilitaron el negocio y usura de las AFPs e ISAPRES, el Credito con Aval del Estado (CAE) o el Transantiago. El ex presidente se limita a dar escusas atribuibles al momento social y económico al cual el país vivía en ese momento o lo que ha sido peor como en el caso del CAE y Transantiago a delegado su responsabilidad la presidenta Michelle Bachelet, la mala ejecución de esos programas que fueron creados y diseñados bajo el gobierno de él.

En Chile y para ser mas preciso en los tribunales de familia, se habla de la figura de los mal llamados “Papito Corazón” y se refiere aquel hombre que desconoce toda responsabilidad en aquel niño o niña del cual es su progenitor, rehuyendo pagos de pensión, escolaridad, alimentos y muchas veces llegando hasta poner en dudad su propia paternidad.

¿No es acaso la misma figura que vemos en el ex presidente Lagos?  Un hombre que se monta en su figura patriarcal y desde la base de su ego evade todas las responsabilidades culpando al resto o al contexto. No será ya la hora de bajarse de la estatua a la realidad. Ya llego el momento de solo  leer el titular y dar la bajada al contenido. Probablemente eso a muchos les resulta incomodo ya que tendrían que cambiar el titular de la portada y pasar de “Ricardo Lagos, un padre del estado” a “Ricardo Lagos, el “Papito corazón” de Chile”.