El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva renunció este martes a ser candidato a las elecciones del próximo octubre. Así lo ha anunciado el Partido de los Trabajadores (PT) tras reunirse con el ex alcalde de São Paulo Fernando Haddad, quien a partir de ahora asumirá la postulación para la campaña.

El pasado 31 de agosto, el Tribunal Electoral prohibió al ex mandatario continuar con la candidatura, pero el PT insistió en su estrategia de que Lula sería su único candidato. La mantuvo hasta hoy, cuando ha optado por dejar de recurrir sentencias y dar paso al que hasta ahora era su número dos en la lista.

Pese a que el 17 de agosto el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, un órgano consultivo de la ONU, publicó un informe en el que recomendó que Lula pudiese ejercer sus derechos como candidato, las valoraciones de este organismo no son vinculantes y terminan quedando como meras recomendaciones para el ministerio de Asuntos Exteriores. El Tribunal Electoral descartó cualquier efecto de este posicionamiento sobre la justicia brasileña.

Lula lideró las encuestas de forma constante con una notable ventaja por encima de sus rivales. El último sondeo incluso le otorgó una subida, hasta el 39% de la intención de voto. Haddad asume ahora el desafío de aumentar los apoyos al PT, que se reducen considerablemente con su nombre en la cabecera. De hecho, las encuestas siempre han pronosticado que sin Lula, sería el ultraderechista Jair Bolsonaro quien quedaría en primera posición. El efecto se acentuó aún más después del ataque que líder del Partido Social Liberal (PSL) sufrió la semana pasada que lo obligó a someterse a una intervención quirúrgica de urgencia.

Sin embargo, el traspaso de apoyos de un candidato al otro no se prevé fácil. A mediados de agosto, solo un 4% de los votantes de Lula aceptaban entregarle su voto a él. A principios de septiembre, ese número era del 6%. Este lunes, otra encuesta le dio una cierta mejora: al 9%. Sin embargo, el mismo sondeo revela que Haddad sería el único candidato que no ganaría a Bolsonaro en la segunda vuelta.

Haddad fue alcalde de São Paulo y ejerció como profesor universitario en la misma ciudad. Sus puntos fuertes radican en que es de las pocas figuras petistas que no se ha visto eclipsado por Lula ni ha sido afectado por los escándalos de corrupción. Fue ministro de Educación de Lula y Dilma Rousseff durante seis años.