Todo comenzó cuando la popular artista brasileña de 25 años, quien fue la primera en llevar una canción en portugués al top 20 de las canciones más escuchadas en Spotify, sugirió seguir en Instagram la cuenta de una ayudante del candidato presidencial de ultraderecha Jair Bolsonaro.

El gesto pareció tan claro que inmediatamente las redes sociales comenzaron a cuestionar su postura, invitándola a pronunciarse concretamente sobre quién votará, a través de hashtags como #AnittaIsOverParty, que se tomaron las redes. Las críticas se acentúan debido a la postura pública que la artista ha mostrado, declarándose feminista y con diversos mensajes de apoyo a la diversidad sexual, algo que no coincide con la postura conocida de Bolsonaro, a quien incluso apodan “el Trump brasileño”.

Anitta salió al paso de las críticas asegurando que la cuenta que sugirió era de una de sus amigas de infancia y que “no porque yo soy una artista y tengo una vida pública estoy obligada a decir cuál es mi voto”. Además, aseguró que “yo busqué, yo escogí dentro de lo que creo y tengo mi candidato, pero también tengo el derecho a tener mi voto secreto” y añadió que no quiere hacer campaña para ningún político.

La cantante utilizó Instagram para pedir “más amor”, asegurando haberse sentido atacada por el público a raíz de lo ocurrido. “Es totalmente incoherente decir que apoyo la muerte a la comunidad LGBTQ + cuando yo formo parte de ella. Estaría apoyando mi propia muerte”, recalcó más tarde en Twitter, luego de que le recriminaran las declaraciones de Bolsonaro al respecto.

“No quiero ser obligada a odiar a nadie por eso. No quiero ser obligada a hacer campaña política cuando no fue ese el trabajo que escogí“, insistió la brasileña, distanciándose de los artistas que hasta ahora han mostrado su rechazo público al polémico candidato del PSL.