Durante la mañana de este viernes, en el Juzgado de Garantía de Temuco se realizó la formalización de Claudio Toloza Pilquinao, quien es sindicado como el presunto autor del asesinato de Yini Sandoval (28) y sus tres hijos de 10, 5 y 2 años durante la madrugada del 29 de diciembre de 2016: ella fue hallada con una serie de cortes en su cuerpo mientras que ellos murieron a causa de la asfixia que les generó el incendio posterior a su hogar.

En específico, Toloza fue formalizado por los delitos de homicidio simple –la fiscalía estima que no hubo premeditación, aunque la familia pide homicidio calificado–e incendio con resultado de muerte, el tribunal estableció un plazo de seis meses de investigación y el hombre quedó en prisión preventiva durante ese período. De este modo, arriesga un rango de penas de entre 5 años y un día y 15 años por el primer crimen, y entre 10 y 20 años por el segundo.

Durante la audiencia, el fiscal a cargo del caso, Alberto Chiffelle –el abogado regional Cristián Paredes le solicitó tomar la causa– dio a conocer que la evidencia de la georeferenciación por antenas de celular ubicó al móvil del imputado en la casa de Yini Sandoval la noche del crimen, y finalmente, este terminó por admitir haberla asesinado luego de una discusión, pero descartó tener responsabilidad sobre el incendio.

El hombre tuvo una relación esporádica con Yini y era el padre de Daniel (2), el menor de los niños fallecidos, y según relatos de sus cercanos, la relación nunca pudo concluir del todo debido a que Toloza continuó con hostigamientos hacia la joven. De hecho, es por esta razón que frente a la justicia el crimen no puede acreditarse como femicidio, debido a que la legislación chilena sólo aplica para los matrimonios o aquellas relaciones en que existió convivencia.

Reacciones de la familia

“Es una mezcla de sentimientos, de pena, tristeza, rabia, pero también sorpresa, porque Claudio era el papá de uno de mis nietos, y pese a que la gente pueda creer lo contrario, nosotros no teníamos sospechas sobre él. Pero sí es un avance después de todo el tiempo que hemos esperado”, explica Alda Parra, la mamá de Yini Sandoval.

Ha pasado un año y diez meses desde el asesinato de Yini y la investigación había dado pocas luces de avances. De hecho, la diligencia para contrastar la georeferenciación con los testimonios de los sospechosos había sido solicitado por la familia en marzo de este año, y durante este año, los cercanos a Yini, en conjunto con organizaciones de mujeres, convocaron a una serie de jornadas de movilización en que rechazaban la indiferencia de la justicia.

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“Esto es gracias a todas las presiones que se hicieron, todas las manifestaciones a nivel nacional y también internacional, porque también se hizo en Bolivia, en Argentina, en México”, agrega Alda.

“Lo importante es que ya hay un femicida que no está libre en las calle, y todo este aparato que había a favor de él se logró romper gracias a las agrupaciones de mujeres y los movimientos sociales en general. Claudio estaba ahí, nunca se fue, siguió haciendo su vida, siguió trabajando, todo. Entonces si no hubiera sido por los movimientos sociales, Claudio seguiría libre”, agrega Marcela Vejar, la mejor amiga de Yini.

“Hacer un trabajo colectivo y movilizaciones a nivel nacional no es un trabajo menor, también habla de lo importante de coordinarse exigiendo que el Estado haga su trabajo en realidad, entonces no queda mucho que agradecer. Es nefasto tener que estar generando movilizaciones sociales para que el Estado haga su trabajo”, concluye.

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