Desde Argentina la definen como la comediante más importante en Chile. Tras gira por el país, Natalia Valdebenito planea su debut en Europa, donde ha agotado algunos de los show agendados y ha sumado nuevas fechas.

“Estoy molesta desde que tengo uso de razón”, sincera la actriz en entrevista con Página 12. “La gente esperaba que después del show que di en Viña del Mar me pase al mainstream”, reconoce, recordando que se fue de El Club de la Comedia alegando machismo, años atrás. A su juicio, “la comedia en Chile es súper reduccionista para la mujer y no quería seguir siendo una mujer-planta”.

Valdebenito recordó la eficiencia de su show en 2016 en el Festival de Viña del Mar y lo que implicó que se atreviera a explicar “el feminismo en el escenario del festival más fascista y popular de Chile”. Durante 11 años, el mismo escenario no presenció a mujeres humoristas y la actriz abrió la puerta, demostró que “nosotras también podemos ir a fracasar, a gustar, a pasarla bien”.

En su programa de Súbela Radio, “Café con Nata”, la comediante tiene espacio para discutir y debatir los temas que le interesan: “Aquí estamos hablando mucho sobre el aborto. Les robamos a las mujeres argentinas la idea de usar el color verde para la campaña. Han sido tremendamente inspiradoras para nosotras. Ahora entiendo por qué nos tenían enemistadas: la idea del aborto rompe con todo”, señaló.

“Mi presencia en cierta forma es política”, reconoce, aunque añade que “hacer política no es mi lugar. Cada uno aporta desde su lugar”. Valdebenito contó que durante el segundo mandato de Michelle Bachelet le ofrecieron “ser la voz oficial”: “Después de mucho pensarlo decidí que no lo iba a hacer: desde el escenario tengo que tener una metralleta para dispararles a todos y no quería tener ningún tipo de condicionamientos ni tener que darle explicaciones a nadie”, señaló sobre su rechazo.

Hoy, la actriz y comediante admite lo mucho que disfruta su trabajo: “Hay harto de placer personal en lo que hago. Me gusta la manipulación a través de la comedia: cómo vas planeando todo, con el tono de voz, los silencios, vas entendiendo al público. Me pongo desde el lugar del encantamiento”.

El mostrar visiblemente su creencia en el feminismo ha tenido algunos costos, como la cantidad de detractores que la amenazan vía redes sociales: “Me han amenazado con destruir mis shows. Recibo amenazas de todo tipo. Como yo insisto, esas amenazas aumentan. De hecho, mi show en Netflix se llama Sin miedo porque estaba cagada de miedo”, sinceró.