Durante la tarde del pasado miércoles se conoció de la muerte de la niña wichi de 13 años en la UCI del Hospital Perrando, en Chaco (Argentina), quien llegó desnutrida al establecimiento y debió ser sometida a una cesárea de urgencia el martes pasado.

Además del cuadro de desnutrición crónica, la niña presentaba anemia y neumonía. La ecografía mostró que cursaba un embarazo de 28 semanas, por lo que en el hospital le practicaron una cesárea, sin embargo, el bebé murió a las pocas horas y ella quedó internada en terapia intensiva, hasta que falleció a causa de un fallo multiorgánico.

“Lo llamativo es el abandono en el que vive”, explicó a Cosecha Roja la abogada Soledad Deza, de Católicas por el Derecho a Decidir. La chica estaba desnutrida, no va a la escuela, no tuvo acceso a controles prenatales ni mucho menos a educación sexual integral. “A la pobreza se le superponen otras capas de vulnerabilidad como el género, la pertenencia a una etnia. El Estado se esfumó”, explicó Deza.

La menor vivía en El Sauzal, una de las comunidades de El Chaco, donde la mayoría de sus habitantes pertenecen a la comunidad wichi. Y según la información recopilada por el hospital, desde hace dos años vivía con un varón de 19 años de su comunidad con el que está en pareja, lo que podría configurar una situación de abuso.

El Chaco es un lugar con acceso a los servicios básicos limitado, no tienen agua potable y la luz eléctrica solo funciona algunas horas por día. Además cuenta con un triste récord como la provincia de Argentina donde los índices de embarazos de madres menores de 15 años triplican la media del país, y en lo que va del año han fallecido 15 jóvenes con cuadro de desnutrición con gestación en proceso.