Estimada sociedad civil:

Ante las declaraciones con publicidad por parte de Williams Morales y Víctor Robles referidas a mi actuación profesional en las que afirman que realicé un “experimento dañino e irregular con terapia para VIH/SIDA que afectó gravemente su salud, práctica fuera de protocolo” y lo tiene “debatiéndose entre la vida y la muerte”, las que fueron acogidas por escasas organizaciones de la sociedad civil y algunos medios digitales sin rigor periodístico, tengo el derecho y el deber de informar a las organizaciones de la sociedad civil y de los pueblos originarios, como asimismo a los medios que difundieron esta noticia, acerca de la verdad de los hechos ocurridos.

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En abril de 2018 Morales recurrió a mi persona por encontrarse con terapia suspendida y precaria condición de salud. Lo ingresé en el Centro de Atención VIH Barros Luco, se le abrió Ficha Clínica del hospital y se solicitaron los exámenes necesarios para reiniciar tratamiento. Con los resultados se le recomendó iniciar la coformulación Tenofovir/Emtricitabina/Elvitegravir/Cobicistat, de nombre Stribild, fármaco que se encuentra dentro de las canastas GES de primera línea, lo que fue aceptado por Morales y constituyó el único tratamiento administrado en nuestro Centro. Se mantuvo en controles por el equipo multidisciplinario del Centro durante 3 meses, objetivándose una óptima tolerancia, neta mejoría de su salud y controles de laboratorio sin ningún efecto adverso como consta en Ficha Clínica del Hospital Barros Luco. El último retiro de fármacos en la farmacia del Hospital Lucio Córdova lo efectuó en julio de 2018, haciéndonos llegar con posterioridad una carta de agradecimiento por la atención recibida e indicando que “seguiré con atención de medicina indígena y Minsal me buscará médico para futuras atenciones”.

En noviembre de 2018, cuatro meses después de la última atención recibida, Morales es internado en Hospital San Borja por solicitud reiterada de Minsal, siendo su único síntoma cefalea (dolor de cabeza). Se le practican todos los exámenes necesarios, los que resultan normales no encontrándose ninguna enfermedad como consta en Ficha Clínica del Hospital San Borja. Morales se fuga del hospital unos días después, no sin antes grabar un video ampliamente difundido por Robles en que hace las afirmaciones sobre experimentos y riesgo vital, intentando dañar mi prestigio profesional, adquirido con más de 30 años de ejercicio como médico.

En documentos adjuntos parte de las afirmaciones efectuadas en redes sociales, certificado de retiro de medicamentos en Farmacia y carta de Morales. Ante esta flagrante falta a la verdad y la evidente realización de un montaje sobre hechos absolutamente falsos, me asisten la convicción de que Morales, Robles y eventuales cómplices han incurrido en una acción penada por la Ley y la certeza de que han dañado el prestigio histórico de las organizaciones de la sociedad civil en VIH y de las agrupaciones de pueblos indígenas, afectando profundamente las confianzas sobre las que se construye la relación médico – paciente y enlodando de paso a la profesión periodística.

 

Atentamente

Carlos Beltrán