La joven Nahir Galarza no recuerda los detalles del asesinato que cometió hace un año, durante la madrugada del 29 de diciembre de 2017. A sus 20 años, fue condenada a cadena perpetua por el crimen de su novio, Fernando Pastorizzo.

En julio pasado recibió la sentencia y fue trasladada a una cárcel de mujeres. En las últimas semanas los medios comenzaron a hablar de una supuesta relación suya con un narcotraficante. En entrevista dede la prisión donde cumple condena, Galarza confesó a El País que ellos siempre “inventan cosas. La realidad es que no puedo creer que haya pasado un año. Todo pasó volando. Siento que eso ocurrió en otra vida. Al dolor de haber causado una muerte lo llevaré siempre”.

Desde que comenzó a ser conocida tras la noticia del crimen, Nahir cree que “los medios me siguen como si fuera una actriz. Me siento un objeto que es observado todo el tiempo. No se habla de mí como una persona, sí como un producto en venta”. Durante el comienzo del caso, un agente de prensa llegó a difundir un book de fotos en donde aparecía posando como modelo, con vestidos o bikini.

Al respecto, la joven opina que “me hicieron quedar como una princesa, yo era una chica simple”. Y recuerda que un escultor creó una muñeca suya que vendió a 20 euros a un coleccionista, además de las poleras que se han vendido en Internet con su cara.

Durante el juicio, Nahir declaró que Fernando, de 20 años, la golpeaba e insultaba durante la relación. También aseguró que la noche del homicidio él tomó la pistola y la amenazó porque creía que lo engañaba con otros: “Se ponía muy celoso, aunque no era mi novio. Me decía zorra y desesperada. Y pronunciaba la palabra que más me hería: depresiva”, aseguró la joven.

“Luego salimos en su moto y en un momento le saqué el arma porque pensé que iba a matarme. Fue un accidente. No podía quedarme pero tampoco irme. Se me había apagado la mente. Me fui a mi casa y no sabía qué hacer. Sabía que Fernando había recibido un disparo, pero del otro disparo no sabía. Estar herido no significa que te vas a morir. No se me cruzó eso por la cabeza. Por más cosas que me hubiera hecho nunca le hubiese causado daño. Nunca se me cruzó por la cabeza matar a alguien. Pensaba en mi papá y no quería que lo culparan porque era su arma. Estaba desesperada”, fue el relato que Galarza entregó a los jueves.

Nahir recordó que incluso fue comparada a otros íconos de la historia criminal de Argentina: “Me compararon con Robledo Puch, que mató a once personas. Solo por ser rubia, joven y supuestamente linda”, sostuvo.

“Creo que todo pasa por algo, y que si no estuviera acá, en la cárcel, estaría en un lugar peor. Tenía ganas de que me tragara la tierra, pero acá estoy, viva, confiando solo en mis padres, mientras afuera todos hablan de mí y nadie me conoce”, cerró la joven.