Este miércoles se conoció la denuncia pública del dirigente medioambientalista, estudiante de Derecho en la Universidad de Valparaíso y vocero de la Coordinadora No + Zonas de Sacrificio de Valparaíso, Cristóbal Sepúlveda Concha por la violencia estatal -y empresarial- de la que ha sido víctima desde que se involucró en estas causas, principalmente de parte de Carabineros.

Las primeras agresiones en mi contra empezaron cuando nos empezamos a movilizar por Quintero y Puchuncaví en Valparaíso, teniendo intervenido mi teléfono desde octubre del 2018“, comienza relatando el activista.

El dirigente indica que el 5 de octubre de 2018, luego de la marcha por la muerte del activista Alejandro Castro, un “escuadrón” de carabineros lo esperó cerca de su hogar y lo interceptaron cuando llegaba. “Intenté entrar al edificio pero carabineros me llama por mi nombre, ante lo cual cuestiono si me van a realizar un control de identidad. En frente de ello, Carabineros me responde con insultos a mi persona, me gritan que deje de ‘meterme en las manifestaciones’ y que me fuera a estudiar, sino me podía pasar algo malo“, cuenta.

Ante esta situación, Sepúlveda cuestionó a los uniformados e intentó grabarlos con su teléfono. Ahí fue cuando uno de los funcionarios policiales lo atacó con gas pimienta, sin ninguna provocación. “Me dejó sin capacidad de ver, y solo escuché cuando las motocicletas se alejaron”, relató el estudiante.

Días más adelante, el 1 de noviembre, mientras el dirigente realizaba actividades de propaganda junto a otros compañeros, volvió a ser interrumpido por Carabineros. “Un oficial me dijo que se le había acabado la simpatía, en carácter y voz de orden, me dice que me iba a registrar. Ante ello, le digo que eso está fuera de todo procedimiento normal, y le solicito que me realice un control de identidad”, contó.

“Ante esto se niega, bajándose de la patrulla con otro carabinero proceden a revisarme, botando todas las pertenencias que tenia en mi mochila, para luego decirme que me fuera del lugar con mis amigos, amenazando mi integridad física si es que no lo hacia”, agregó el vocero.

Las otras amenazas se dieron el mes de diciembre. El día 17 de ese mes, mientras oficiaba de observador de Derechos Humanos en una manifestación, fue detenido y allí un carabinero le indicó que lo tenían identificado. En tanto, el 21 de diciembre Carabineros fue hasta su casa e intentó ingresar sin una orden. En ese momento le advirtieron que “se estaba metiendo en muchas hueás”, que por “andar hueviando en todas las marchas, lo iba a pagar caro” y que de “esa no salía”. Ese mismo día el mismo grupo de uniformados entró a la fuerza a su departamento cuando él no se encontraba ahí y dieron vuelta todas sus cosas.

El dirigente indicó que decidió dejar constancia de todas estas irregularidades en su contra como forma de protección y que espera que estos hechos “sean tomados en cuenta” si le ocurre algo. 

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