Hace una semana, el abogado Raúl Meza, quien representa a cerca de 80 reos condenados por crímenes de lesa humanidad que cumplen condena en el penal Punta Peuco, anunció que el ex agente de la Central Nacional de Informaciones (CNI), Álvaro Corbalán, iniciaría una huelga de hambre en contra de un castigo impuesto por Gendarmería.

La sanción fue resuelta luego de encontrarlo utilizando un teléfono celular mientras era atendido en una clínica privada, infringiendo los protocolos del penal. Según Meza confirmó a La Tercera, a modo de protesta, el ex uniformado dejaría de ingerir alimentos, aunque Gendarmería negó que esto sea realidad y descartó la huelga de hambre.

“Desde el año 2010 no existe ninguna manifestación o intención de inicio de huelga de hambre en el Centro de Cumplimiento Penitenciario Punta Peuco”, recalcó la institución al mismo medio. A la vez, agregaron que “el interno Corbalán, haciendo uso de sus derechos, apeló a la medida disciplinaria impuesta el jueves pasado al ser sorprendido portando un elemento prohibido. La sanción se mantuvo atendiendo al reglamento penitenciario y las sanciones que ahí se señalan”.

Además, en el entorno del reo señalaron que el temor a que se viera afectada su calificación de conducta lo llevó a descartar, de momento, la medida de presión. Esto, porque en los reglamentos penitenciarios la huelga de hambre es considerada una falta grave a la normativa.

Corbalán fue sancionado con la prohibición de recibir visitas por 15 días por ser encontrado con un celular. Además, se estableció que la persona que le otorgó el teléfono no podrá visitarlo por dos meses. No es la primera vez que ocurre: en 2017, el criminal fue sorprendido por tercera vez con un chip y un móvil al interior de su celda.