Ortiz Montenegro puede retornar al país luego que la causa que originó su condena en 1995, la muerte del cabo de Carabineros Osvaldo Reyes en un tiroteo, se declarara prescrita por la justicia militar. Esto originó que en diciembre pasado la Corte Suprema acogiera un recurso de amparo a favor de Patricio Ortiz y dejara sin efecto la orden de detención que pesaba en su contra por el quebrantamiento de la condena.

Alberto Espinoza, abogado de Ortiz, explicó que “él estaba preso al 30 de diciembre del 96, estaba cumpliendo una condena por maltrato de obra a carabineros, que fue dictada por el Juzgado Militar de Santiago. La pena era de 10 años y un día”.

Además, el abogado señaló que “a raíz de la fuga se reactivaron las ordenes de detención, hasta que un día se contacta conmigo y me dice que quiere resolver su situación procesal, tras más de 20 años”.

“Yo dije que teníamos la opción de pedir la prescripción de la pena y partimos por la justicia militar. La justicia dijo sí, tiene razón, esta pena está prescrita. No correspondía seguir sosteniendo esa pretensión penal en el tiempo porque estamos ante un delito común y corriente, no se trata de delitos de lesa humanidad que son imprescriptibles“, añadió Espinoza.

La policía de Investigaciones, a través del departamento de asesoría técnica hizo llegar al ex frentista un documento donde especifica que “realizada la revisión en el sistema de Gestión Policial Institucional, el amparado Patricio Ortiz Montenegro, no registra órdenes de detención, arresto, arraigo u otros vigentes en su contra”.

Patricio Ortiz Montenegro es uno de los ex frentistas fugados en un helicóptero desde la Cárcel de Alta Seguridad (CAS) el 31 de diciembre de 1996, en un hecho inédito que quedó grabado para siempre en la historia de este país.

Ese día, de mucho calor, un helicóptero se posaba sobre uno de los patios de la Cárcel de alta seguridad de Santiago y dejaba caer un canasto en un punto ya antes acordado. Junto a Ortiz estaban Mauricio Hernández Norambuena, Ricardo Palma Salamanca y Pablo Muñoz Hoffman. Todos escaparon del recinto penal aferrados de la estructura circular con muchas dificultades para no caer.

La fuga más espectacular que se recuerda se había concretado y sus involucrados desaparecieron sin dejar rastro. En un par de días ya estarían en el extranjero sin dejar pistas.

Patricio Ortiz fue el primero que salió a luz, estaba en Suiza, país al que llegó porque tenía familiares y quería reunirse con ellos. La policía Suiza informó de su permanencia en el país helvético contradiciendo las leyes internacionales en momentos que el ex frentista estaba pidiendo el asilo político. Chile reaccionó exigiendo la extradición.

Patricio Ortiz nuevamente fue encarcelado, está vez en tierras suizas, hasta que se definía su situación. Paralelamente se organizó el Comité “Libertad para Patricio Ortiz” donde organizaciones políticas, sociales y de derechos humanos del país helvético trabajaron incansablemente para lograr su liberación y estadía en ese país.

Después de un año Patricio Ortiz es liberado, negándole a Chile el pedido de extradición y entregándole la calidad de refugiado político. Las razones para justificar la decisión de las autoridades suizas fueron que la justicia chilena no contaba con las condiciones de imparcialidad necesaria en caso de retorno del extraditado y no se podía garantizar la integridad de Ortiz.

Desde la fuga ya han pasado más de 22 años. Patricio Ortiz Montenegro actualmente vive en Zürich, ha formado una familia y se nacionalizó suizo. Sin embargo, ha vivido encarcelado en el país helvético por la imposibilidad de salir fuera de las fronteras por temor a ser detenido por la INTERPOL.

Esa situación cambiará a partir del viernes 1 de febrero. Ese día volverá a caminar nuevamente por las calles de Santiago, como un hombre libre, con el deseo de estar con su familia y amigos y ver con sus propios ojos este nuevo Chile neoliberal, tan diferente al que él dejó y que miró por última vez desde el aire en una osada acción que hasta el día de hoy se recuerda con admiración y perplejidad.

A juicio de Espinoza, es casi imposible que pueda haber un revés judicial para Ortiz. Su actual condición de hombre libre de condenas fue certificada por el secretario del tribunal militar. “Sería buscarle la quinta pata al gato”, sostuvo.