“Siempre que pienso en Camila Vallejo, siento que es Macaulay Culkin. Nunca sabremos si Jackson se lo puso o no”.

Así fue el chiste de Edo Caroe en el Festival de Viña que generó repercusión inmediata debido a la reducción que hace de la diputada del Partido Comunista. “El sexismo no me da risa”, dijo Vallejo en respuesta a Caroe.

En una semana marcada por el contraste de la alta convocatoria a la movilización por el día de la mujer con la alza de femicidios, Camila Vallejo reconoce que este fue un 8 de marzo distinto a los anteriores. “La agenda de género ha tomado más fuerza. El mismo humor de Natalia Valdebenito es parte de este contexto donde las mujeres hemos sacado la voz. Se ha avanzado también en la legislación, tenemos hoy un Ministerio de la Mujer y Equidad de Género y se ha desnaturalizado el problema del femicidio”.

Aunque siguen existiendo portadas como las de La Cuarta que tratan los femicidios como “crímenes de amor”…

– Lo que pasó con La Cuarta es algo que ha pasado siempre, sin embargo, la reacción ha sido distinta. Es un problema real que tenemos hoy día en relación al tratamiento que le dan los medios de comunicación a los crímenes hacia las mujeres, que las siguen tratando como “crímenes pasionales” y no como femicidios, pero lo que ha cambiado es la reacción. La convocatoria del 8 de marzo da cuenta de que cada vez más gente comprende el problema de vivir en una sociedad patriarcal, hombres y mujeres.

La mayor concientización sobre el tema contrasta con las cifras: 5 femicidios esta semana, 11 en el año…

– Sí, es terrible. Y tenemos también cuestiones que venimos denunciando hace mucho tiempo y que no cambian. La inequidad salarial, la discriminación que sufren las mujeres en materia de pensiones, salud, en la inserción política. La discriminación y violencia de género se viven día a día. Pero es positivo que la indignación crezca y se transforma en acción política. Quedan medidas por tomar. Tú dices lo del femicidio y claro, a pesar de todo el trabajo que se ha hecho, siguen habiendo femicidios. Hay un cambio cultural que hacer, no basta con dar tratamiento psicológico a los hombres que son los victimarios, no basta con las casas de acogidas, no basta con las políticas de prevención. Tenemos que abogar por educación no sexista, porque los medios de comunicación jueguen un rol educativo no sexista, para que no se repitan casos de La Cuarta o de la publicidad, que día a día nos bombardea con elementos sexistas.

¿Qué te parece la postura que han tenido mujeres de mucha trayectoria política como Soledad Alvear contra el aborto? 

– Creo que da cuenta de que el problema del patriarcado hace que el machismo no sea patrimonio del hombre. Ni siquiera podemos decir que siempre el hombre queda en situación de privilegio en una sociedad machista porque también lo afecta, también es víctima. Y vemos cómo la reproducción del machismo y del patriarcado está también en las mujeres. Hay mujeres que dicen “cómo vamos a pedir equidad salarial, ahora no me van a contratar”. Entonces es necesario el cambio cultiural e insisto, no basta con tener más mujeres en el poder y en política. En el fondo, no se puede construir una sociedad democrática sin ser feminista, porque es ser humanista, es abogar por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Claro que parece contradictorio que una mujer no sea feminista, pero es parte también de el problema cultural que tenemos.

¿Son machistas las élites políticas chilenas?

– Sí, hay mucho machismo. En el Congreso, en las instituciones, en el discurso, las relaciones entre hombres y mujeres.

¿Por ejemplo?

– En el Parlamento hay muchas cosas que pasan piola. Pero que sumadas configuran un ambiente bastante machista. El que una mujer dé una opinión, seguido un hombre que la repite y se cita la opinión del hombre y no de la mujer. La idea del hombre siempre es más importante y la mujer pasa desapercibida a pesar de que la mujer fue la que tuvo la idea.

¿En las comisiones? ¿en las discusiones internas?

– Sí, en las comisiones se da mucho que al hombre se le trata de diputado y a la mujer por el nombre. Que se le dé la palabra primero al hombre cuando mujeres la pidieron primero. Que te traten de “mijita”, o “mi amor”. Eso es súper fuerte y peyorativo. Entra la mujer en una conversación y se la trata como una niña, como alguien en una posición de inferioridad. Pueden ser cosas que a primera vista pueden no tener importancia, son sutilezas.

Son micromachismos

– Claro, micromachismos que son pan de cada día y que sumados configuran un ambiente que reproduce lógicas machistas.

Ahora, el machismo ha atravesado todos los sectores políticos, incluso en el Partido Comunista, más allá del giro o apertura que le dio Gladys Marín en los 90

– El partido a lo largo de su historia, permeado por la cultura popular y por los distintos contextos políticos y sociales, ha sufrido el machismo en sus propias filas. Y ha tenido que combatirlo, no solo con la Gladys, sino que desde la fundación del Partido Comunista chileno. Cuando empezó a surgir el movimiento obrero chileno, Luis Emilio Recabarren y Teresa Flores abogaban por un rol protagónico de la mujer para la emancipación de la clase trabajadora. Ahí había una agenda feminista, desde la fundación del partido, porque había una sociedad machista y había que combatirlo. Los principales teóricos del comunismo chileno y mundial hablaban de la importancia de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Entonces, aún estando en el origen del PC y en todas las bases teóricas e ideológicas, el partido igual fue permeado por el machismo y por la homofobia. Ha sido una batalla interna constante por combatirlo y muchos han hecho grandes esfuerzos. La más simbólica es la compañera Gladys Marín que instaló la agenda de la diversidad sexual y el tema de género.

Hay una anécdota super fuerte sobre eso, cuando Gladys Marín iba con el Che de los Gays en una marcha por la diversidad sexual, y militantes del partido se preguntan, “¿en qué hemos terminado?”

– Y hoy está en nuestros lineamientos programáticos, se avanzó en eso gracias a la compañera Gladys en gran medida. Pero de todas maneras hay elementos culturales en los militantes. Dicen que es un tema secundario, que no es tan importante, que lo prioritario está en otro lado y existen esos vicios que son también falta de comprensión ideológica de nuestra política.

Como mujer, ¿te ha tocado ver o sufrir situaciones de machismo dentro del PC?

– Creo que se reproduce un poco lo mismo que decía del Congreso. Se naturalizan cosas, las mismas mujeres lo hacemos. Cuando se hacen evaluaciones de cuadros se escucha “¿por qué vamos a establecer paridad si esta cuestión es por mérito?”…no sé, esta batalla de posicionar al feminismo como algo transversal, importante en la sociedad, es una lucha que está en todos lados, en la familia, en los partidos, en la militancia, en el trabajo, en la política, en el espacio público. Nadie puede decir “somos la organización más feminista de todas”. Para mí el partido ha avanzado mucho en eso, tenemos mucha presencia de mujeres en ámbito social, gremial, sindical, político. No es que podamos decir que hay un desequilibrio abrupto entre hombres y mujeres en espacios de poder dentro del partido. Pero sí hay que comprender que los elementos de la sociedad patriarcal que nos afectan a todos están presentes en todo nivel.

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“No soy partidaria de que Ricardo Lagos encabece un segundo período de la Nueva Mayoría”

A dos años de haber asumido como diputada -la más joven de los 158 parlamentarios- Camila Vallejo ha aprendido a lidiar en un ambiente donde personas como ella son minoría. Y ha podido vivir en carne propia cómo se expresan las “correlaciones de fuerza” contrarias. “La injerencia de los grandes grupos económicos y grandes medios de comunicación repercuten no solo a través de un partido en específico, sino que a través de una élite política que responde a esos intereses de clase”, dice.

La falta de experiencia también ha jugado su rol. La técnica legislativa, orden de la discusiones, la importancia de las reuniones de comité son parte de las sutilezas del Congreso que pueden terminar incidiendo bastante en la política. Y por supuesto, las negociaciones por debajo: “La cocina del Senado es algo que nos afecta a todos. Desde todos los partidos vemos cómo se generan estas “cocinas” por la estructura misma del Parlamento, las relaciones de poder que se dan en el Senado, que no son las mismas de la Cámara. Los senadores son pequeños señores feudales”.

¿Qué proyección debería tener un segundo período de la Nueva Mayoría?

– Un segundo gobierno de la Nueva Mayoría tiene que ser más radical, porque las condiciones materiales que se han dado hoy en día dan cuenta de que es necesario empezar a plantear, por ejemplo, un cambio radical en la estructura económica del modelo de desarrollo. No puede ser que reformas que tienen que ver con garantizar derechos humanos fundamentales se vean impedidas porque el decrecimiento económico no lo permite. Tenemos que cuestionarnos el problema de nuestra matriz productiva, de nuestras relaciones económicas, de nuestra dependencia de las economías de otros países. Creo que incluso será parte del debate de la nueva Constitución y espero que esté como eje central el carácter del Estado. Cuál es el tipo de desarrollo que queremos sostener en el país, si queremos que el Estado siga siendo subsidiario, si queremos que el Estado siga permitiendo que los recursos naturales los exploten otros, con toda la irracionalidad que ha traído aquello en materia ecológica, en el impacto en el medio ambiente y en la salud de las personas.

¿Qué tan factible es tener un programa así con un candidato como Ricardo Lagos?

– No soy partidaria de que Ricardo Lagos encabece un segundo período porque no lo veo encabezando un cambio económico. No lo veo como candidato de la Nueva Mayorýa y menos para un segundo gobierno. Primero por su trayectoria, como presidente y todo lo que hizo. Hoy cuestionamos la interferencia del poder económico en el poder político y él fue parte de eso. Las mismas ideas que sigue defendiendo tiene que ver con mantener y profundizar un modelo económico que ha tenido décadas de desarrollo en Chile sin dar los frutos que prometió. Más bien, ha traído bastantes perjuicios en la profundización de las desigualdades. Un personaje que hasta la actualidad defiende ese modelo, no representa una renovación, como él dice que hay que renovar la política. No solo por una cuestión generacional, sino que por las ideas que defiende. Yo preferiría que ni siquiera se presentara. Es complejo para la Nueva Mayoría ponernos en esa discusión porque hay falta de otros liderazgos, espero que de aquí a que llegue el debate presidencial, tengamos un programa y estar hablando de ideas y no figuras.

Hoy no hay ningún aspecto programático que se discuta públicamente para un posible segundo gobierno de la Nueva Mayoría. Pero aún así, se pide la candidatura de Ricardo Lagos, desde el PPD, PS e incluso gente de la DC. Y ellos son los partidos mayoritarios de la Nueva Mayoría…

– Siempre he creído que es errado poner personas antes que ideas. Eso es una política de alianzas mal concebida. Obviamente es difícil la discusión de un futuro programa porque ni siquiera hemos terminado de aplicar el programa para este período. Pero mi visión es que hay que empezar a abrir la discusión sobre el modelo de desarrollo. Hay una suerte de desesperación por posicionar liderazgos y eso es tremendo, es un problema para la izquierda también y para los sectores progresistas. MEO en algún momento se vio cómo alternativa y ahora no, por su relación con SQM. ¿Y quién más?…

¿Una candidatura de Lagos los haría cuestionarse la permanencia en la Nueva Mayoría?

– Creo que es un debate complejo…sería una discusión sumamente fuerte dentro del partido. No es algo que genere consenso, para nada. Pero prefiero que antes de casarnos con una candidatura presidencial que a mí no me parece -y estoy segura que a muchos miembros de las direcciones del partido no nos convence- lo importante es empujar una correlación de fuerzas sociales y políticas hacia un programa. Y empezar a pensar en liderazgos que permitan realmente disputar.

¿Llevar candidato propio?

– Sería bueno tener…nosotros tenemos buenos dirigentes. Ahora eso habrá que evaluarlo en el contexto del Congreso porque se ha debatido a nivel comunal, pero no ha surgido todavía como debate de primer orden. Sí creo que se debatirá en los congresos regionales y en el nacional. Ahora, el partido siempre tiende a discutir sobre ejes programáticos. Habrá que evaluar para un segundo período cuál es el programa y la cuáles son las condiciones para el cumplimiento de ese programa, con la experiencia de este gobierno, porque teniendo un programa, también hemos tenido dificultades. Nosotros dijimos: programa, candidata presidencial única que generaba unidad y un Parlamento mayoritariamente nuestro para avanzar. Pero con esas tres condiciones hemos tenido dificultades. Una cosa es la mayoría parlamentaria y otra es que todos esos parlamentarios empujen en esa dirección, que haya convicción de verdad.