Luego de que revista Qué Pasa publicara la transcripción de una conversación telefónica en la que el operador de la UDI del caso Caval, Juan Díaz, emitía duras acusaciones contra la Presidenta Michelle Bachelet -diciendo que Natalia Compagnon había dicho que tenía que quedarse con al menos mil millones del negocio- y a Pablo Longueira, surgieron las dudas de si Díaz las había hecho a propósito o no.

El fiscal del caso, Sergio Moya, asegura tener la “convicción” de que el operador estaba al tanto de que su conversación estaba siendo escuchada. “Muchas cosas que hizo fue para dejar plasmado en las escuchas algunos hitos importantes para la estructura de su defensa;sumado al conocimiento que tenía de la carpeta de investigación”, dijo Moya en entrevista con El Mercurio.

El fiscal también aseguró que lo que el operador dijo sobre Bachelet “no fue sostenido de ninguna manera” en las declaraciones. “No forma parte del relato que el propio imputado, libre y espontáneamente, prestó ante el fiscal”, agregó Moya.

Sin embargo, Moya no puso en duda la credibilidad de Díaz, al señalar que había aportado “antecedentes útiles”. “Las conductas que ha tenido pueden ser aprobables o reprochables, pero nosotros no tenemos por qué calificarlas”, indicó.

Moya ya había dicho en otras entrevistas que valoraba el ánimo de cooperación de Michelle Bachelet en las declaraciones prestadas a la Fiscalía y el hecho de que prestara estas declaraciones sin asesoría presencial. Sobre este testimonio, Moya asegura que se debe mantener en reserva: “Producto de que de la declaración de la Presidenta surgen nuevas diligencias, se hace indispensable decretar la reserva por 40 días, para que tengan resultados útiles y provechosos, como ha sido hasta ahora”.