Para entender el resultado de la elección de candidato presidencial en el Pleno del PS, el domingo 9 de abril, hay que relacionar dos acontecimientos y cifras. La primera es el resultado de las muy recientes elecciones internas del PS para elegir los integrantes del Comité Central que conformaron el órgano superior del partido que estará vigente durante los próximos dos años.

Aunque no fue una sorpresa, la tendencia interna denominada “tercerismo” que nació durante los años de la dictadura muy vinculada a Clodomiro Almeyda, ha ido creciendo desde un modesto 15% de la militancia, hasta la última elección en que alcanzó un 30% de la votación individual y ubicó a uno de sus integrantes en la Presidencia del partido socialista: Álvaro Elizalde

Por otra parte, la precandidatura presidencial de Ricardo Lagos, no había podido despegar en las encuestas oscilando entre un 3 y 4%.-de la intención de voto. Su renuncia a la precandidatura a la presidencia está determinada por estas cifras y por su auto atribuida calidad de “hombre de Estado”, que está por encima del bien, del mal y de cualquier otra consideración. No parece necesario abundar en  esta determinación que ha dejado heridos a muchos militantes socialistas que estaban bajo de su bandera.

La votación en el CC del 9 de abril fue secreta, pero resulta entendible que si el tercerismo ha sido la fuerza interna que más ha crecido, fueron sus votos los que determinaron la decisión.

El tercerismo ha tenido una notable involución en estos años desde el regreso a la democracia. Don Cloro, como lo llamábamos sus amigos, dijo muchas veces que para él lo que aspiraba para Chile era algo similar a lo que él había vivido en la República Democrática Alemana (RDA). Se refería sin duda a que el estado alemán se hacía cargo de la salud, de la previsión, de la educación y del derecho al trabajo de todos sus habitantes. La corriente tercerista, al reconquistarse la democracia, mantuvo su adhesión a los postulados de Almeyda, pero los fueron combinando, como muchas corrientes socialdemócratas a nivel mundial, con la opción de participar en gobiernos de coalición y poder disfrutar de las tentaciones del poder y los ingresos personales.

La conversión ideológica de los dirigentes terceristas que en su origen fueron principalmente Germán Correa, Ricardo Solari, Juan Pablo Letelier, Osvaldo Puccio, Luciano Valle, Raúl Diaz, Héctor Peña y Jaime Pérez de Arce, ha sido lenta y desigual. Sin entrar en el detalle, han optado a altos cargos en los gobiernos de la Concertación y de la Nueva Mayoría, pero no todos han abandonado las posiciones socialistas. Álvaro Elizalde su nuevo presidente  es más joven que el núcleo inicial del tercerismo, fue dirigente estudiantil universitario y militante de la izquierda cristiana. Las grandes manifestaciones de los estudiantes y sus familias en 2006 y 2011 hicieron perder influencia en su dirección a los partidos políticos tradicionales y dieron vida a  nuevos movimientos y partidos emergentes que se agrupan en el llamado Frente Amplio.

La explicación más probable sobre la mayoría 2/3 del Comité Central que en el PS abandonaron a Lagos y decidieron apoyar a Guillier, está en que en el PS que fue un partido de trabajadores manuales e intelectuales ha cambiado su composición social y eso se reflejó en el nuevo Comité Central: su mayoría o son funcionarios públicos o aspirantes a serlo. Es su estabilidad en los cargos que dependen del presupuesto nacional, lo que ha significado, la votación hacia el candidato presidencial que podría mejor garantizar sus ingresos y jerarquías burocráticas. A este análisis de la composición del Comité Central socialista hay que agregar la fuerte disminución de la votación de la llamada Nueva Izquierda y de su líder Camilo Escalona. La tendencia escalonista llegó a obtener en la década pasada hasta un 40% de la votación interna socialista. Él se jugó por Ricardo Lagos y por la yunta PS-DC que ahora parece estar en riesgo.

¿Cuál es el escenario más probable de la llamada primera vuelta electoral el 19 de noviembre de este año? Dos factores están tras los resultados del proceso electoral.

Ni en la Nueva Mayoría ni en el Chile Vamos hay el deseo mayoritario de efectuar primarias legales en julio que obliguen a los participantes a respetar sus resultados y a deponer candidaturas en favor de la que resulte mayoritaria. Pero no influyen sólo las candidaturas a presidente. Detrás de cada candidato y cada alianza de partidos están también las candidaturas a los 150 diputados y de la mitad de los 50 senadores.

El fin del binominal y la aplicación de cifras repartidoras tiende a favorecer a alianzas amplias que mejoran los resultados. No es el único factor, también influyen los personalismos y las cuotas de poder asignadas a cada partido en base a lo que fue su pasado. La irrupción del Frente Amplio, que puede movilizar y ganar el voto de esa gran masa que tradicionalmente no ha votado por rechazo a la política, puede superar el 20% y desestabilizar a las dos grandes alianzas electorales actuales.

Un nuevo escenario parece posible. Se basa en la conformación de nuevas capas medias semi politizadas de profesionales que se sumaron con sus familias a las movilizaciones estudiantiles de los años 2006 y 2011, a los trabajadores que enfrentan una vejez con pensiones paupérrimas, a los 300.000 estudiantes o ex estudiantes endeudados con los Créditos avalados por el Estado (CAE) y a los cientos de miles de trabajadores que se vieron obligados a abandonar los trabajos y con contratos. Si esa gran masa descontenta que en su mayoría no concurre a votar como forma de mostrar su repudio a la política partidista ve en el Frente Amplio y sus candidatos una alternativa democrática a su actual situación, se producirá un cambio en la correlación de las fuerzas políticas: ¡los acontecimientos están en desarrollo!


Ingeniero civil, militante socialista, y adherente de RD