Opinión

Las tendencias en el PS y la oportunidad de terminarlas

Por: Ernesto Benado / Publicado: 17.01.2018
/ /Agencia Uno
¿Será factible en este momento plantear una nueva alianza de izquierda en la que se agrupe el Frente Amplio, al que se incorpore el Partido Comunista con todas sus rigideces históricas y el Partido Socialista, en su totalidad o parcialmente con su sector más de izquierda?

Los 4 años en que el PS estará seguramente fuera del gobierno son una nueva y única oportunidad para terminar con el sistema interno de “tendencias” que paralizan su vida política y desgastan su acción.

Ninguna de ellas tiene un programa político propio, sino que se organizan como una forma de participar en el cuoteo de cargos en los sucesivos gobiernos. También deciden en la presentación de candidatos al parlamento, pero no pueden asegurar su elección, porque las tendencias internas, no representan ni se proyectan mayormente hacia afuera del PS. Así ha llamado la atención que, con la excepción de Elizalde, el actual presidente, que fue elegido senador por Maule en lista de la alianza PC, PS, PPD y PR, todos los demás integrantes de la mesa partidaria que se postularon fueron derrotados en sus candidaturas parlamentarias: Escalona, Santander y Andrade.

Hasta ahora cada vez que asumía un Gobierno en el que el PS ha contribuido al triunfo, se inician reuniones para pujar por el reparto de los cargos en el nuevo gobierno. Este supremo objetivo, refuerza la unidad del partido hacia afuera y disminuye todo quiebre político por diferencias políticas. El cuoteo no sólo ha sido por la parte que le corresponde al PS en los cargos de exclusiva confianza presidencial, se extendía a los cargos que son de confianza de los nuevos ministros y subsecretarios. También a los que corresponden a los jefes de servicio. Generalmente el reparto se ha extendido a los llamados asesores de los jefes de servicio, en que, mediante un contrato a honorarios, no requieren cumplir jornadas laborales. La discusión por esas “asesorías” provoca fuertes conflictos intertendenciales y a veces ha subido por la jerarquía del gobierno hasta la propia presidencia, que lo ha arreglado mediante un sistema de compensaciones inter sectores.

Como puede desprenderse el sistema de cuoteo es lo que ha mantenido la unidad del PS contra viento y marea y con bastante independencia de lo que ocurre en los municipios, en los sindicatos y en las propias elecciones parlamentarias.

No puede sorprender entonces que el PS a pesar de la derrota en la presidencial se ha convertido el partido de izquierda con la mayor cantidad de diputados a pesar de haber disminuido su porcentaje en el total de votantes. El cambio en el sistema electoral, la desaparición parcial del llamado binominal permitió mejorar la proporcionalidad, aunque claro en base de aumentar los diputados a 155, de los originales 120.-y los senadores a 50 de los originales 38.

Cuatro años hasta la próxima elección presidencial puede ser poco tiempo para hacer volver al PS a un partido basado en metas programáticas. El último Pleno del Comité Central socialista ha vuelto a insistir en una alianza “a la antigua” que vaya de la DC al PC y con alianzas parciales con el Frente Amplio alianza que aseguraría mayoría tanto en diputados como en senadores y defender el llamado legado de la presidenta Bachelet.

Por el momento la directiva socialista ha preferido insistir en la vieja alianza llamada Nueva Mayoría, olvidando o no aceptando la creciente realidad política chilena que se basa en un centro político identificado con las nuevas capas medias que tienen sus propias contradicciones en una sociedad basada en el neoliberalismo extremo que ha dominado a Chile. Se niega a aceptar la aparición de un Frente Amplio como un nuevo actor político que abiertamente propone refundar la política chilena. Por su parte el Frente Amplio está reformulando su estructura, reduciendo el número organizaciones y reconociendo el peso real parlamentario de Revolución Democrática, el Partido Humanista y el Movimiento Autonomista.

¿Será factible en este momento plantear una nueva alianza de izquierda en la que se agrupe el Frente Amplio, al que se incorpore el Partido Comunista con todas sus rigideces históricas y el Partido Socialista, en su totalidad o parcialmente con su sector más de izquierda?

Es lo que se discutirá en los próximos años y en las futuras y más inmediatas próximas elecciones de Gobernadores Regionales y municipales.

Ernesto Benado
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