“Son muy buenas, coordinadas, bien preparadas y físicamente muy fuertes. Nos ganaron el partido por 0-1 en el minuto 54. Van muy bien a la disputa, juegan con intensidad, meten cuerpo y son duras cuando tienen que serlo”.

La cuña es de Sergio Sánchez, director deportivo del Cambridge Black Cats FC, equipo que cayó por la cuenta mínima contra el equipo infantil del Valencia, cuadro que domina sin contrapeso el grupo B-6 en categoría alevín de segundo año con 14 triunfos en 14 fechas. Nada tan fuera de lo común, con excepción de que el Valencia es un equipo integrado sólo por mujeres compitiendo en un certamen de oncenas masculinas.

Y es que el alevín A del Valencia Féminas es un equipo de nivel. En su debut en la liga golearon 11-0 a su primer rival y, según los reporteros que lo han visto jugar, se caracteriza por su trato de balón, su disciplina y un alto nivel de competividad, todas cualidades que le permiten vapulear a sus rivales masculinos en cada fecha. Y falta mencionar que es una liga infantil donde el promedio de edad es 11 años.

“Nadie esperaba que un equipo femenino estuviera primero en un grupo de chicos”

42 puntos, 90 goles a favor y sólo 4 en contra. Los números del Valencia no son casualidad. Sergio Fernández, coordinador del área de fútbol femenino del club, explica por qué un grupo de niñas compite en una liga masculina: “necesitamos que las jugadoras progresen para que cuando den el salto al fútbol 11 y se enfrenten con mujeres sean mejores y marquen diferencias con sus competidoras. Físicamente les viene bien competir con chicos. A estas edades no hay diferencia entre el físico de un niño y el de una niña, más adelante sí, pero ahora no, pueden jugar juntos”.

“La idea es que este grupo, que subirá el año que viene a categoría infantil, juegue en otra liga masculina. En categoría cadete, cuando por físico ya no podrán competir con chicos, pasarán a jugar en una liga femenina pero estarán mejor preparadas. Esa es la idea, que cuando compitan con mujeres sean mejores después de jugar desde los diez años y hasta cumplir los 15 con chicos. Al final se trata de nutrir el fútbol femenino del club y de darle mayor potencial”, añade; “la sorpresa es que van primeras. Nadie esperaba que un equipo femenino estuviera primero en un grupo de chicos”.

El técnico Miguel Ángel Ortiz, reveló a El País de España que al comienzo para los rivales era chocante enfrentarse contra un plantel femenino y que muchos las subestimaban. “Comentarios despectivos no he oído pero sí de desconfianza. Los padres de los equipos contrarios lo primero que ven es que son niñas que van a jugar con niños y entonces desconfían. Luego empezamos a jugar y a los cinco minutos se dan cuenta de que lo hacemos bien y que competimos”, cuenta.

Sin embargo, también recalca que sus adversarios juegan contra ellas de igual a igual y que las respetan. “Nos toman muy en serio. Los rivales no nos entran distinto porque ellas no hacen distinciones. Los chicos no tienen gestos de contenerse y entrar más flojo por su condición de niñas porque ellas van a muerte”, finaliza.