Cultura

Debate: ¿Qué es el libro chileno?

Por: Elisa Montesinos / Publicado: 17.06.2018
infante arroyo /
¿Traducciones castizas o locales? ¿Libros de autores chilenos hecho en España o en Chile? ¿Medidas que resguarden la industria local o libre mercado? Son algunas de los temas de fondo en el debate para definir el libro chileno.

Pareciera un término simple, pero no para todos es lo mismo. Preguntamos al editor de Alquimia Guido Arroyo y al editor general de Catalonia Arturo Infante qué entienden por libro chileno. Uno es miembro de la Cooperativa de Editores de la Furia, asociación que reúne a pequeños y medianos editores; el otro fue fundador de Editorial Sudamericana y actualmente es presidente de la Corporación del Libro y la Lectura, organismo que reúne a sellos editoriales más grandes, algunos de capitales extranjeros, que abandonaron la Cámara Chilena del Libro, organismo que él mismo presidió años atrás.

-¿Cuáles son las principales problemáticas que enfrenta hoy la industria editorial local?

AI: La falta de lectores y una política de Estado para revertir  la situación. Todos los demás problemas son consecuencias de aquello.

GA: La industria chilena está produciendo cada vez una mayor cantidad de títulos, está aumentando la bibliodiversidad, tanto en términos de áreas temáticas como de la calidad de ediciones de microeditoriales, editoriales independientes y editoriales medianas, y a la vez hay una presencia cada vez más fuerte de conglomerados trasnacionales que han visualizado en Chile una industria óptima para seguir publicando. El crecimiento de los lectores no ha estado acorde con toda esta producción industrial, tampoco los espacios de distribución efectiva más allá de las librerías, y que en otros lugares se dan, como cafés, bares, kioscos y plazas.

-¿Qué se entiende por libro chileno?

AI: No creo en la nacionalidad del conocimiento o del arte, pero si la pregunta se refiere a la materialidad del libro el concepto  debe revisarse pues suena anacrónico en un mundo global. Entiendo que debe estar en la ley por múltiples motivos, y en ese sentido solo pondría como condición que tuviera ISBN chileno, o bien que fuera de autor, traductor o ilustrador chileno, cualquiera de las dos condiciones bastaría para diferenciarlo.

GA: Para mí es un libro que en su concepción, en su germinación esté vinculado a la industria editorial chilena. No necesariamente solo de autor chileno, puede ser también una traducción realizada por un traductor chileno, y que haya sido producido por una editorial cuya casa matriz esté en Chile.

-¿Es o no chileno un libro publicado en Chile por una editorial extranjera o transnacional?

AI: Si cumple las condiciones de la pregunta anterior debería ser considerado chileno. Revisar el concepto de la procedencia de la empresa obligaría a revisar toda la legislación chilena, su integración en la economía mundial, el libre comercio, los tratados  firmados, etc. También estaríamos  en el absurdo de impedir que, por ejemplo, Isabel Allende o Diamela Eltit pudieran elegir libremente el editor con el que quieren publicar y sus libros no serían considerados chilenos. Creo que el proteccionismo a la industria no debe venir por ese lado, si así fuera deberíamos entonces obligar a imprimir en Chile y las experiencias de eso han sido fatales, solo se ha conseguido encarecer precios, bajar la calidad gráfica y empobrecer la diversidad bibliográfica.

GA: El debate central de la Política del Libro y la Lectura (del Consejo Nacional del Libro y la Lectura) se basa en que haya una cuota de un 60% de títulos adquiridos por el Estado en base a que sean definidos como libros chilenos. Es un debate más bien ideológico el que se da: ¿queremos que se escuche más música chilena en las radios chilenas o nos da lo mismo que sea música extranjera? Yo estoy por fomentar la industria local.

-¿Puede un libro publicado por una editorial chilena o por una transnacional competir en igualdad de condiciones?

AI: Sin duda es difícil competir en precio con quien puede hacer  grandes tiradas para diferentes mercados. Difícil o imposible competirle a las transnacionales en incorporar a los catálogos los autores  comerciales y literarios de venta asegurada. Complicada también es la concentración editorial existente en habla hispana, frente a los puntos de venta, pero hay muchos ejemplos de estrategias para defenderse o revertir esto. También hay una debilidad en esa concentración, y autores y lectores están valorando mucho la edición independiente. Pero es perfectamente posible  competirle en otros planos decisivos del libro, como la calidad, pertinencia, originalidad o vanguardia de un título o autor, eso lo han demostrado una gran cantidad de pequeños y medianos editores independientes en estos últimos tiempos.

GA: No me parece que sea necesariamente una desigualdad de condiciones que haya una medida de cuotas. Tiene que ver con potenciar y motivar a que la industria genere una bibliodiversidad más interesante, una de las razones por las cuales Chile es muy dependiente del libro producido en España o en Argentina, porque hay ciertas materias que la editorial chilena no cubre. Una medida como esta potencia que se generen distintos tipos de libros. Por otro lado, las traducciones se empiezan a pensar desde otra óptica, ¿por qué los lectores chilenos tenemos que leer libros traducidos en castizo?

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