Una pareja de mujeres lesbianas denunció a Chilevisión una grave agresión lesbofóbica ocurrida en la comuna de Puente Alto. Por si fuera poco, Scarlette Campos, de 23 años, aseguró haber vivido un difícil momento tras acudir a constatar lesiones a Carabineros.

“Por ser lesbiana tengo que aguantar a hueones matones que porque se les paró la raja me vienen a hacer daño a mí, a mi polola y a parte de mi familia por defenderme”, escribió Campos en su Facebook, relatando el angustiante momento que debió enfrentar al llegar hasta una unidad policial: “Llegamos a la comisaría después de haber pasado a que me suturaran la oreja para que parara la hemorragia, y me encuentro con dos tipos de carabineros diferentes. Uno entendió mi impotencia frente a todo lo que habíamos vivido e intentó que el trámite engorroso fuese más ameno”, relató.

Sin embargo, cuando estaban terminando la denuncia, apareció en escena el sargento 2° L. Torres F. de la 66a Comisaría de Bajos de Mena, quien ingresó “de manera prepotente, por mi aspecto físico pensó que yo era hombre y cuando mi polola le dice que soy mujer su cara se transformó, comenzó a increparnos y a gritarnos”.

Al respecto, Scarlette se preguntó “¿Cómo una persona con raciocinio, una persona que piensa y está trabajando en una institución que su función principal es que se cumplan las leyes y defender a las víctimas nos habla de esa manera? Este mismo señor quería qué mi polola y yo pasáramos a control de detención porque el otro tipo tenía la mano cortada, entonces por ende nosotras lo agredimos. Me cortó la oreja con un gollete. ¿Cómo mierda no se iba a cortar?”, reclamó la joven.

Por su parte, Naomi Monsalves, pareja de la joven violentada, señaló que el hombre que las agredió es vecino de su pareja: “El mismo tipo intentó coquetearme y le dije que era lesbiana. Él se molestó y tuvimos que aguantar varias cosas”.

La joven agregó que se contactaron con el Movimiento de Liberación e Integración Homosexual para solicitarles ayuda, pero la abogada disponible -la única que trabaja a nivel nacional- respondió que solo podía orientarlas y que “el resto debíamos hacerlo nosotras mismas”. Sin embargo, ninguna de las dos cuenta con los recursos necesarios para pagar un abogado e interponer un recurso contra su agresor.