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Víctor Jara, del canto truncado al canto ilustrado

Por: Elisa Montesinos / Publicado: 12.09.2018
El padre de Pablo Sepúlveda –más conocido como Pableras García en el mundo de la ilustración– solía escuchar discos de la Dicap en su viejo tocadisco en los años en que las zampoñas estaban proscritas. Al futuro dibujante le llamaban la atención los colores de las carátulas, además de la música. Todo ese imaginario visual y auditivo se fue quedando en él y dio vida a las 20 ilustraciones basadas en los temas del cantautor que componen el libro “Víctor Jara, un canto ilustrado” (Ocho Libros, 2018).

“Cuando entro a estudiar diseño gráfico en la UTEM, hubo un momento en que junto a otros compañeros de carrera, decidimos hacer un trabajo de taller relacionado a la gráfica de la Nueva canción chilena, aquel trabajo me terminó por vincular aún más a la figura de Víctor Jara. A partir de ese momento lo comencé a escuchar en detalle, así que después, cuando cuando me topo con el libro Víctor Jara, Un canto truncado de Joan, la idea de ilustrar las canciones de Víctor Jara prácticamente nació sola”, relata.

©Pableras García

Se dio cuenta que nadie había ilustrado los temas de Víctor y se puso manos a la obra. Eligió los que más le gustaban o que eran más conocidos y les dio una mirada actual. Luchín, Te recuerdo Amanda, Cuando voy al trabajo, Plegaria a un labrador y Movil Oil Special son algunas de las canciones seleccionadas. En varias de las imágenes aparece el mismo Jara de guitarra y poncho.

Primero oía atentamente las letras, luego dibujaba a mano, entintaba y posteriormente coloreaba digitalmente. “Como este trabajo lo desarrollé a lo largo de un período de tiempo, cada uno de los dibujos posee una historia detrás, y en esto destaco la canción Luchín. Me quedaba más menos claro que debía incorporar una serie de elementos, tales como su fragilidad, el lugar precario que habitaba, sus intereses, algunos objetos, como la pelota de trapo, y seres que ilustran la escena como si se tratase de un Nacimiento de Jesús. No podía faltar un gato, un perro, además de un caballo –relata el dibujante–. Lo que más recuerdo fue el contexto donde estuve dibujando: me encontraba de vacaciones y estaba practicamente “perdido” en un rincón de la sierra ecuatoriana, un pueblito llamado San Gerardo. Allí acompañaba a una ex pareja que llevaba a cabo un trabajo rural. Aquella labor social, de la cual fui testigo, consistía en tratar los dientes de niños y niñas que, curiosamente, al estar reunidos en su escuelita, eran como muchos “luchines” que sentían gran curiosidad al ver un extranjero dibujando. Aquella experiencia, para mi, fue algo casi mágico, ya que fueron los mismos niños y niñas quienes me pidieron que les enseñara a dibujar”.

©Pableras García

Entre sus referencias, además de la música del mismo Jara, están Los Jaivas, Quilapayún y Los Prisioneros. Lo inspiraron también los dibujos que la actriz Aline Kuppenheim publicó en el libro Me huele a cuento (Alfaguara, 2009) y la estética de las arpilleras. De hecho los dibujos parecen textiles. “Cuando niño me maravillaba el trabajo en lanigrafía que mi mamá, junto a otras vecinas, llevaban a cabo. Se trata de una técnica poco utilizada en la actualidad, la cual me parece francamente maravillosa, son escenas costumbristas, pero realizadas con lanas de diversos colores, aún alucino con esos trabajos”.

©Pableras García

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