Ana Orantes fue asesinada en diciembre de 1997 en un pueblo de Granada, al sur de España, a manos de su ex marido, José Parejo. 13 días antes de su muerte, Orantes decidió participar en un programa de televisión para denunciar la violencia a la que había sido sometida por parte de su ex pareja. Su muerte provocó mucha conmoción y repercusión en la sociedad española, hasta el punto que provocó la remodelación del Código Penal. Desde entonces, también empezó a visibilizarse en los medios la violencia machista, sacándola del espacio privado al que siempre se la había limitado.

La suya es la historia de 40 años de maltrato por parte de Parejo, un hombre agresivo, celoso y con adición al alcohol. El primer ataque llegó cuando estaba embarazada de su primer hijo, de los 11 que tuvo –tres de ellos murieron–. Su marido le pegó una bofetada justo después de que ella le informara de que acaba de volver de casa de sus padres de recoger unas sabanas. Como ella, sus ocho hijos también fueron víctimas de maltratos de distinto tipo, incluso intentos de abuso sexual. Eso provocó que dos de los hijos intentaran suicidarse.

En aquella época, el divorcio no era legal en España (no los sería hasta 1981) y Orantes no se atrevía tampoco a denunciar. De hecho, cuando lo hizo –un total de 15 veces– siempre obtuvo la misma respuesta de la Guardia Civil: “Esas son peleas normales en la familia”.

Después de varios intentos, la mujer logró separarse de su marido en 1996, aunque el fallo la obligó a seguir cohabitando con el hombre en el mismo inmueble. Dividió la casa para componerlo en dos partes independientes; la planta alta sería adjudicada para ella, sus dos hijos no emancipados más una nieta, y la baja para su ex marido.

Un año después de divorciarse de su marido, Ana Orantes asistió a un misceláneo televisivo emitido en el canal regional andalúz, Canal Sur, “De tarde en tarde”, para dar testimonio de su situación en la televisión pública. Ante las cámaras, Orantes expuso una realidad que muchas otras mujeres sufrían en silencio pero que muy pocas se atrevían a verbalizar. Reveló las agresiones físicas, psicológicas, injustas prohibiciones y otras perturbadoras vivencias que habían padecido tanto ella como sus hijos por culpa de quien había sido su marido. Su aparición pública desató las iras de su ex esposo, quien, según varios testigos del caso, prometió vengarse.

La tarde del asesinato, Parejo esperó que la mujer llegar a la casa y cuando estaba de espaldas, a pocos metros, le arrojó encima gasolina. A continuación, Parejo prendió el encendedor que portaba. Su ex mujer envolvió en llamas, hasta su muerte, a los 60 años. Él huyó del lugar del crimen. Su nieta, de unos doce años, que retornaba del colegio poco después, fue quien halló el cadáver de su abuela calcinándose. Parejo se entregó dos horas y media después.

En 1998, doce meses después del homicidio, se celebró la primera sesión del proceso judicial contra José Parejo en la Audiencia Provincial de Granada. Asociaciones de mujeres y colectivos feministas se manifestaron para reivindicar justicia y repudiar el maltrato. El acusado reconoció su autoría de los hechos, aunque aseveró que el detonante de su actuación se debió a que Orantes lo había increpado.

El último día de la vista oral, el procesado expresó su deseo de ser ejecutado. Parejo fue, finalmente, sentenciado a 17 años de prisión, más el pago de una indemnización en favor de sus hijos. Tras un intento denegado de conseguir su libertad provisional, en 2004, murió a los 69 de un infarto que sufrió en la cárcel. Sus restos mortales fueron incinerados y ninguno de sus ocho hijos asistió al entierro de su padre.

Iniciativa municipal

Ahora, la Municipalidad de Sevilla está en el proceso de rotular una calle con el nombre de Ana Orantes. La iniciativa, surgida del Movimiento de Hombres Por la Igualdad de Sevilla, es fruto de una moción aprobada por los partidos municipales que explica que la asesinada “cambió la historia” tras denunciar el 4 de diciembre de 1997 en la televisión pública andaluza, Canal Sur, que su marido la maltrató “física y psicológicamente durante 40 años de matrimonio”.

“Ana Orantes, con su valentía, puso palabras a lo que muchísimas mujeres sufrían (y sufren) en la intimidad del hogar. El maltrato dejó de ser algo privado para ser algo público”, resalta el texto. La “injusticia” de su asesinato “cristalizó años después en una Ley integral contra la violencia de género (la ley 1/2004)”, recuerda la moción.