La celebración del quinto aniversario del partido español Podemos se vio totalmente eclipsada este jueves por un inesperado anuncio de Iñigo Errejón, uno de los principales líderes del partido. El político dio a conocer su alianza  con la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, para llevar adelante su candidatura a la presidencia de la Asamblea de Madrid a través de una plataforma que reunirá movimientos sociales, independientes y partidos políticos. El anuncio y las reacciones que se desataron desde el primer momento abrieron una crisis el partido morado, justo a cuatro meses de una cita electoral en la que se elegirán los gobiernos regionales y municipales en España.

La situación de la izquierda madrileña es, por ahora, incierta. Errejón ha sido hasta el momento el candidato de Podemos, pero tras el anuncio de que se presentará a los comicios de mayo con la plataforma Más Madrid, Pablo Iglesias, líder de la colectividad, difundió una carta para anunciar que no cederá ante su ya –quizás– ex compañero. “Me siento triste y decepcionado”, afirmó Iglesias en la misiva a su militancia. El secretario general de Podemos aseguró que la notica pilló por sorpresa a la dirección del partido y que Podemos presentará una candidatura alternativa a la de Errejón para la Comunidad de Madrid.

En los últimos meses, Errejón y los suyos apostaban por una estrategia diferente a la de Iglesias, buscando seducir más allá de la izquierda y llegar al centro y a toda la ciudadanía. Para Iglesias, la “traición” consideran que ha llegado por no haber informado de estas conversaciones. Sin embargo, pese a la tensión desatada entre ambos, la dirección morada no expulsará a Errejón, aunque lo sitúa fuera del partido y esperan que sea “coherente” con la decisión “personal” que ha tomado. Pero, según publicó la prensa española, Errejón no abandonará por sí mismo la colectividad. Cree que, a pesar de haber negociado una candidatura por fuera, tiene margen para que Iglesias no lance otra candidatura: “Soy el candidato de Podemos. Queremos concurrir con todos y, además, ahora sumamos a la alcaldesa de Madrid. No creo que esto me sitúe fuera del partido y nadie me ha comunicado que esté fuera”, dijo horas después de oficializar su anuncio.

Pero la dirección de Podemos no opina lo mismo y espera que Errejón entregue su carta de diputado algo que, de momento, tampoco se ha planteado. De hecho, este viernes el secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, pronunció unas polémicas palabras sobre la situación de Errejón: “Si yo fuera él [Errejón] dimitiría. Lo coherente es dejar el escaño. Entiendo que de algo tiene que vivir hasta mayo y eso supongo que también pesa en su decisión personal”, dijo Echenique.

Las tensiones entre Errejón e Iglesias no son nuevas. De hecho, el partido ya llegó con un quiebre al Consejo Ciudadano en Vistalegre de 2017 –conocido como Vistalegre II, donde la militancia tenía que elegir quién sería su próximo secretario general. Los bloques fueron los “pablistas” y los “errejonistas” y anticapitalistas. Pese a los llamados a la “unidad”, por parte de Iglesias, las discrepancias entre ambos profundizaron sus diferencias. Finalmente, las bases optaron por dar una victoria rotunda a Iglesias, con un 89% de los apoyos. La dirección nunca reconoció una “purga”, pero sustituyó un 65% de cargos del partido  a nivel nacional y provocó la salida de una veintena de ‘errejonistas’ a la política regional madrileña.

Otro de los cismas de la colectividad se produjo tras las elecciones generales de diciembre de 2015, cuando se abrió el debate de permitir o no la investidura de Pedro Sánchez (Partido Socialista), en marzo de 2016. Mientras que Errejón se mostraba favorable a apoyar al candidato del PSOE, Iglesias exigía la vicepresidencia de un supuesto gobierno socialista y finalmente se decantó por no apoyarlo, pensando en unos eventuales nuevos comicios en los que pudiera ganarle en votos.