Somos investigadores dedicados a la ciencia, artes y humanidades en Chile. Somos becarixs CONICYT y estamos desde hace meses, siendo tratados como si nuestro trabajo fuese irrelevante para el desarrollo del país.

Este es el contexto que vivimos desde que CONICYT implementó la fórmula de concurso interno para poder optar a costear nuestras investigaciones, pasantías y cotutelas en el extranjero y donde actualmente 241 becarixs en etapa de tesis, fueron rechazados en sus solicitudes de extensiones para escribir y publicar los resultados de sus estudios.

Sabemos que es difícil empatizar con esta realidad que puede ser vista como secundaria a muchas otras problemáticas sociales que afectan al país. Tenemos claro que Chile, al igual que la mayoría de las sociedades latinoamericanas actuales, adolecen de políticas públicas orientadas al bienestar colectivo de las personas. Sin embargo, los estudios avanzados universitarios son fundamentales para señalar y entender los problemas que nos aquejan y encontrar mejores respuestas a éstos, en todos los ámbitos del quehacer humano: desde el estudio de las abejas, al descubrimiento de una vacuna, hasta arrojar luces sobre las raíces históricas de la marginación social actual.

Estos son solo algunos ejemplos de investigaciones que están sin financiamiento y donde los profesionales responsables, se ven sin el apoyo económico para poder terminar sus estudios. Lo anterior, no solo es reflejo de una pésima política pública, sino que se reafirma con una actitud de total displicencia hacia los afectadxs.

Esto lo podemos señalar con toda claridad, porque ayer estábamos convocados como red de afectad@s por beneficios complementarios, por la cámara de diputados a participar de la sesión de ciencia y tecnología en el congreso nacional. Grande fue la sorpresa cuando fuimos notificados de que las entidades pertinentes, tanto CONICYT, MINEDUC como Ministerio de Ciencia y Tecnología, Conocimiento e innovación, no se presentarían a dicha cita, en consecuencia, que nuestros representantes ya se encontraban en Valparaíso a la espera de generar un encuentro entre todas las partes.

Desde este punto de inflexión surgen interrogantes que apuntan a ¿cómo es posible que CONICYT no tenga ni siquiera la deferencia de presentarse ante una instancia formal de diálogo, para buscar posibles soluciones que permitan terminar con este conflicto que mantiene en jaque a cientos de becarixs en Chile?, por otra parte, ¿existe realmente voluntad de avanzar en el desarrollo científico del país?

Hasta el momento, todo apunta a creer que lamentablemente los estudios de postgrado son indignos en Chile y que los estamentos estatales encargados de posibilitar un mejor presente y futuro en la ciencia, no tienen un real interés de mejorar las condiciones de quienes somos becarixs seleccionados por nuestros méritos académicos.

El escenario es desalentador, sin embargo, estamos dispuestxs a seguir exigiendo se restituyan las condiciones de los beneficios complementarios de nuestras becas y mejoren las condiciones de los estudiantes de doctorados en Chile. Porque esto no es una cruzada banal e individual; esto corresponde a una base fundamental para el desarrollo humano y colectivo de las sociedades de hoy.