Sobre el proyecto de Ley que pretende ampliar el control de identidad preventivo a los menores de edad desde los 14 años, existe una contradicción entre “los niños primero” y esta propuesta poco criteriosa.

Raul Perry de la Fundación San Carlos de Maipo, ha informado que la evidencia (Universidad Edimburgo) sobre el impacto negativo que este tipo de medidas genera en los jóvenes, después de haber tenido un contacto temprano con las policías aumentan la probabilidad de seguir delinquiendo. Por otra parte, no se han exhibido números que justifiquen que este tipo de medidas tengan un impacto en la disminución de la delincuencia juvenil.

Cabe mencionar que los jóvenes infractores de Ley provienen de una vulnerabilidad social y económica, en tanto quienes reinciden vienen de una extrema vulnerabilidad social y económica (Observatorio derechos de la niñez). Entonces, ¿no será mejor invertir tiempo, recursos y energía en prevención de estos hechos para que dejemos de llegar tarde, tanto a los jóvenes como a las víctimas de los delitos?

En Chile, un joven de 14 años es imputable ante la Ley pero no tiene derecho a votar para elegir un presidente, parlamentario u otro cargo de elección popular. La Ley de garantías de los derechos de la niñez va a cumplir cuatro años en el congreso y no existe voluntad del gobierno de que esta sea de garantías reales.

Cuando los niños se organicen y luchen por sus derechos en las calles – nuevamente – ahí recién este gobierno y los que vienen, pondrán realmente a los niños primeros en la fila.