Daniela González Mella (20) es conocida en la escena musical chilena por su proyecto “Dulce y Agraz”, una propuesta musical que desenreda las emotividades para acompañarlas con intensas, suaves y reveladoras melodías que grafican las emociones que puede sentir una mujer joven en un Chile hostil, con las emotividades femeninas que salen de las reflexiones melosas, de las temáticas clásicas y de las formas conocidas de construir un proceso artístico.

Previo al lanzamiento en vivo de su disco “Trino”, estrenado en noviembre del año pasado bajo el Sello Lanzallamas, El Desconcierto conversó con Dulce y Agraz sobre las reflexiones que ha dejado el proceso de sacar un disco que cumple el rol de un manifiesto, además de hablar sobre las conclusiones y preguntas abiertas que deja el proceso de hacer música en Chile, rodeada de mujeres, en una escena de música local que está intentando sentar sus nuevas bases.

Dulce y Agraz presentará su disco Trino el próximo 2 de mayo en Santiago en  Matucana 100. El 8 del mismo mes, la fiesta será en Concepción, en el Teatro Regional del Biobío.  Al respecto, comenta que será casi una hora y media de show, con múltiples invitadas e invitados. Muchos de los conceptos más abstractos de Trino serán graficados en visuales y el show está pensado para que en el fondo, sea como ver una obra de teatro.

Foto: Felipe Carmona

Cuando escuché Trino completo por primera vez no pensé que me iba a sumergir tanto en lo que estaba escuchando, me lo tomé muy a pecho y lo sentí como un manifiesto. ¿Alguna de las canciones es un manifiesto o todo el disco lo es?

Todo el disco es un manifiesto, desde el inicio al final. Es un disco conceptual. Yo creo que los discos conceptuales están muy de moda y no sé si es algo colectivo, pero todos estamos tratando de cerrar procesos en obras, se da mucho eso. Y sí, todo el disco es un manifiesto tremendo de todas las crisis de mi vida, todos mis procesos. Todas las heridas que no había cerrado están en ese disco.

Sacaste el disco en noviembre del año pasado por internet e imagino que has pensado muchas cosas luego de hacerlo público y previo al lanzamiento en vivo…

Eso ha sido muy cuático. Yo disfruto mucho el proceso de estudio, es como mi parte favorita, más que tocar en vivo. Me gusta porque uno solo analiza la música, estás trabajando en algo que no es tangible, tiene que ver contigo, abres procesos. En el momento en que entregas el material deja de ser tuyo y ya no puedes opinar sobre eso como lo hacías antes, la gente te da el feedback, vuelves con otra concepción del disco. 

Tal como la poesía es reafirmada por la música, la música después tiene que reafirmarse por visuales, con un fíato con la banda, con un montón de cosas. Es pensar una propuesta artística real y creo que eso ha sido intenso porque vuelvo a encontrar esos mismos procesos cuando estaba haciendo música. Ahora estoy vuelta loca, de verdad trato de vivir el proceso como puedo, pero al final del día cuando apago toda esa maraña y puedo pensar más claro saco la conclusión de que todo esto me hace más capaz, más fuerte, me hace acortar camino para cuando quiera hacer de nuevo otro disco. Me ha servido mucho.

¿Cómo ha sido ver el impacto del disco en internet?

Ha sido cuático por la rapidez con que la gente me retroalimenta. El impacto es muy brígido y creo que, por lo que puedo ver, este disco es personal para la gente, no era sólo personal para mi.

¿Qué esperas de esta parte del proceso de tocar Trino en vivo?

Creo que espero convertirlo en una experiencia gratificante tanto para mí como para la gente y espero superarme siempre. Espero que sea una experiencia gratificante, me ha enseñado demasiado.

¿Estás trabajando en alguna futura colaboración?

Quiero hacer muchas colaboraciones todavía. Esto de ser solista se me escapó de las manos por un momento y ahora que estoy colaborando con gente me doy cuenta que es muy entretenido y me dan ganas de seguir haciéndolo, porque es bacán compartir tus ideas con alguien. Hice este ejercicio hace mucho tiempo y creo que es bacán volver a hacerlo con personas que están en la misma escena, es entretenido.

¿Cómo fue sacar “No me alcanza” con Francisco Victoria?

Bacán. Estuvo bacán porque creo que me pasa eso con Francisco, que compartimos un discurso parecido de la música, tenemos la misma edad. Creo que esas cosas son bacanes porque te hace sentir más cómoda con la persona que estás trabajando, hace que la canción crezca.

¿Estás trabajando en algún otro adelanto sobre otro disco o EP?

Por ahora solo con el lanzamiento, pero igual me quedaron canciones de Trino y me gustaría lanzar un EP de cinco canciones con ese restito porque creo que igual es importante lanzarlo ya que reúne procesos importantes.

Época de cambios

¿Cuál es tu visión sobre la música en Chile?

La música en Chile está en una era en que los sellos están interesados en artistas chilenos, veo gente preparándose un poco o tratando de estar a la altura, cumplir las expectativas que un sello busca. Veo mucha gente como en plan de eso.

¿Preparándose para ser parte de ello?

Claro, haciendo que su trabajo esté en los estándares de la industria, esa industria más agresiva.

¿Qué piensas de la industria? ¿Y de esos estándares?

Creo que a todo artista le sirve un contrato. Sirve caleta el apoyo de un sello pero creo que como artista también me molesta que los sellos vengan a coartar la dirección artística. Uno trabaja para sentirse retribuido por su música y siento que uno tiene que tener muy claro cual es el real objetivo de hacer música.

Nadie sabe en el fondo cuando se llega al éxito. Creo que uno tiene que tener clara su idea de éxito como para poder trabajar cómodo, sin tanta ansiedad de industria.

¿Crees que este nuevo desarrollo tenga su raíz en las denuncias por acoso/abuso contra muchos músicos? siento que fue un factor explosivo que llamó al cambio respecto a las formas en que se estaba trabajando la música en Chile

Es bacán que los hombres que no valen la pena escuchar realmente se hayan ido de la escena porque eso llega a limpiar un poco el mensaje que transmiten todas las artes porque si tienes a un tipo turbio que está transmitiendo un mensaje nefasto pero que está disfrazado de música también es malo, ya que  tienes que ser responsable con lo que comunicas, con el mensaje que tu obra transmite para que no se algo nocivo.

Creo que ha cambiado un poco el estilo, es más sano, es más desprejuiciado. El discurso es otro, las letras son otras.

Foto: Felipe Carmona

“Nadie busca estar dentro de un género musical”

Siento que esa idea de “si haces esto solamente harás este tipo de cosas” ya no aplica para la gente joven porque estamos todos haciendo de todo…

Es que no puedes estar a los 20 años tratando de encasillarte porque no tiene sentido. Yo creo que uno tiene que pasar por la madurez en todo sentido primero. Creo que ahora recién mi generación contemporánea de músicos está desarrollando un estilo, no podrían encasillarse, ni podrían limitar su estilo. Yo tampoco puedo hacerlo.

¿Qué piensas del trabajo colaborativo con otros artistas?

Ya nadie busca estar dentro de un género musical, nadie tiene miedo de salir porque en el fondo disfrutas las ideas de una persona, independiente del género. Esas ideas pueden venir de todos lados, sobretodo ahora porque los millennials tenemos mucha información.

El trabajo colaborativo entre mujeres se está dando en todos lados, nos estamos juntando con las amigas y con otras cabras a armar cosas. Desde tu experiencia, ¿cómo ha sido?

Creo que ha sido bacán porque todas las mujeres vivimos una historia muy similar, en ese sentido, nos apañamos en la seguridad a través del trabajo. Apañar el trabajo de otras es apañar su seguridad. Cuando otra mujer apaña mi trabajo, apaña mi bienestar. Desaparecen inseguridades, miedos, me siento mejor y eso obviamente influye en mi trabajo y en el trabajo de la otra.

Creo que nos vamos potenciando entre todas, nos reunimos, conocemos a más mujeres y vamos levantando ideas…

Por algo es “la artista” es  en femenino, eso de “el artista” creo que no… para mi la artista es mujer, no tiene traba al decir como se siente cuando realmente se da la oportunidad de manifestar lo que siente y cuando lo transmite lo hace con mucha inteligencia y con mucha belleza.

Foto: Felipe Carmona

Desde tu experiencia personal, siendo una mujer joven que hace música el 2019 en Chile, ¿Qué te genera tu contexto actual?

Es raro ya que estamos en una época de recambio. Como estoy preparando el lanzamiento de Trino, todo es súper caótico. Estoy cansada igual, es brígido tener que hacer toda la pega para alimentar una industria que espera la calidad de artistas que tienen muchos recursos. Creo que eso es lo que puedo analizar en este momento porque en verdad es muy difícil hacer mi trabajo con la calidad que se espera, sin todos los recursos, pero lo tengo que lograr igual.

Imagino que dentro de esas complicaciones también está el ser mujer…

Yo creo que en cierto punto sí, pero agradezco que el hecho de ser independiente me hace elegir mi equipo de trabajo y mi equipo de trabajo jamás me cuestiona, me apañan caleta y son bacanes. Cuando me veo enfrentada a otros círculos sí me doy cuenta que mi capacidad de liderazgo se ve cuestionada, es el paternalismo que siempre está presente pero tampoco dejo que me afecte… igual me da risa ver a esas personas que piensan que todo el trabajo que hago yo lo hace otro.

¿Eso te pasa muy seguido?

Antes era más. En lo que va del año no.

¿Qué te está haciendo sentir la música?

Me está volando la cabeza. Hago música desde muy chica, entonces encontré mi desarrollo personal pequeña y armé este proyecto que me hizo y me hace feliz. En este momento es cuático porque me estoy enfrentando a lo extra musical, lo que resulta ser un reto para mis capacidades, son cosas que no tienen tanto que ver con lo artístico pero de todas formas, agradezco que sea la música lo que me obligue a salir de mi zona de confort.