Cultura

Musuk Nolte, fotógrafo: Retratar a los cubanos como islas en una isla

Por: Matías Castro, periodista/ fotos: cortesía del autor / Publicado: 02.04.2019
Retrato Musuk Nolte /
El fotógrafo peruano, destacado por la agencia Magnum y la World Press Photo, recorrió Cuba durante tres semanas del 2017 para realizar la serie Sombra de isla, gracias a la beca Elliott Erwitt Havana Club 7. Las llamativas imágenes digitales en blanco y negro, que ya se exhibieron en PHotoEspaña y Paris Photo, se presentarán en Galería Flach desde este viernes 5 de abril.

Mientras Musuk Nolte (31, nacido en México y nacionalizado peruano) seguía la caravana de los funerales de Fidel Castro en 2016, moviéndose en auto por los sectores de la isla alejados del ojo del turista, pensó que tenía que volver a Cuba y fotografiar aquellos espacios y personas que escapaban de la estética de las agencias de viajes. Con esa idea en la cabeza, un año más tarde postuló a la beca Elliott Erwitt Havana Club 7, a través de la cual Erwitt, el reconocido fotógrafo estadounidense, busca que los jóvenes seleccionados realicen “una obra única, que capture el alma de Cuba y que será compartida entre los amantes de la fotografía en todo el mundo”; tal como él lo hizo en 1964 y 2015.

Por cerca de 20 días, Nolte salía a caminar, preferentemente de noche, cargando la cámara, un pequeño equipo de iluminación y un par de poemarios. Esas eran sus herramientas para realizar esta serie en que a ratos pareciera retratar una ciudad fantasma, con personas que emergen de manera borrosa en medio de la densidad del blanco y negro que inunda las calles. Pero al recorrer las fotografías y observar los cuerpos que aparecen en primer plano –marcados por el inevitable paso del tiempo y todo lo que eso conlleva–, se reconoce una cercanía con los retratados que lucha por trascender las icónicas y repetitivas imágenes que se entregan, constantemente, de la isla.

© Musuk Nolte

– ¿Cuál fue la visión de Cuba que propusiste mostrar?

Mi propuesta era ir a Cuba, donde hay una serie de lugares comunes sobre cómo se ha ido construyendo su identidad cultural y política, con todas las cosas acertadas y perjuicios. Entonces lo que yo quería hacer era lavar y quitar todo este imaginario cubano al que estamos acostumbrados y tener una relación más bien visceral, más cercana a la idea de mirar a estos personajes que viven en una isla, y a través de eso buscar móviles simbólicos para contar esta historia, que no es secuencial ni de momentos, sino más de emoción, de ver qué cosas había adentro.

-¿Qué tan difícil es ofrecer una nueva mirada de Cuba? Considerando los muchos fotógrafos que lo han hecho antes y por el contexto político, que también funciona como marco estético.

No fue un proceso fácil, ya que es un lugar donde tienes demasiadas situaciones pintorescas, o fotogénicas, de las cuales hay como un magnetismo a fotografiar. Creo que el hilo conductor con el que partí fue acercarme a quien no le interesaba ser visto. No lo digo en el sentido de fotografiar a alguien que no quiere, sino que había una especie de acuerdo tácito de fotografiar al otro como en un acto de complicidad, pero donde no hay una teatralización de la situación. Esto, sumado a buscar imágenes alegóricas y simbólicas que representaran estados anímicos a través del paisaje y de la idea de la ruina. Me parecía muy potente pensar a cada habitante como una isla en sí mismo. Una isla en una isla, pero renunciando a hacer paisaje. Porque de la gran cantidad de imágenes que se producen ahí, sobretodo en La Habana, los personajes ya no son personas sino que son paisajes. Es un poco fuerte, pero son como parte de la escenografía de lo que es este lugar, como si fueran parte de una obra teatral. Creo que es por eso que las personas no son reconocibles en esas fotografías. Entonces no quería entrar a esa dimensión, me interesaba más hablar sobre la persona misma que estaba habitando ese espacio.

© Musuk Nolte

– ¿Cómo eran tus jornadas de trabajo en la isla?

Caminaba muchísimo todos los días, era como salir al encuentro de imágenes que tenía en la cabeza. Pero a veces no aparecían, y esa sensación de necesidad de encontrar era muy interesante, porque anímicamente te predisponía a generar cierto tipo de emoción, pero también cierto tipo de imagen. También había una necesidad de completar el trabajo por el tiempo en que había que entregarlo, y esa presión fue interesante como reto. No estuve solamente en La Habana, me traté de mover un poco más, guiado por agarrar un carro e ir avanzando por la carretera y cruzar Cuba sin mucha orientación ni sentido, más como algo que te llama la mirada, giras ahí y vas a ver qué cosas te encuentras.

– Tengo entendido que muchas de tus salidas eran nocturnas.

Me sentía más cómodo porque era más fácil pasar desapercibido. Algo que tiene que ver con mi personalidad, pero también con una estrategia, a falta de otra palabra, para conseguir ciertas situaciones. Hay mucha gente que se te acerca para una foto y siento que eso no funciona, que es una foto vacía y no dice nada. El vínculo se produce con alguien que te ve, que sabe que estás tomando una foto y no le importa. De hecho en la isla le pregunté a un señor que estaba caminando si le podía tomar una fotografía, y me dijo: “A mí no me importa, si tú quieres tomarla, tómala”. Es como una situación extraña, no sabría cómo decirlo, pero ese era el punto que me interesaba, que reconoce que el otro está ahí fotografiando, pero no hay necesidad de mostrarse y entrar en un personaje. Ellos están siendo, están ahí simplemente.

– ¿Y también había una razón estética para fotografiar de noche?

Digamos que el blanco y negro te permite abstraer, en varias instancias, y me gusta trabajar de noche con mi propia iluminación, que es una linternita muy sencilla para no llamar mucho a la atención, y que me permite destacar u oscurecer ciertas cosas, como ir sacando de contexto ciertos elementos que te importan de la escena y otros que quedan ocultos.

© Musuk Nolte

– ¿Hay alguna fotografía en particular que te interesa destacar?

Hay una construcción en ruinas que es atravesada por los rayos del sol, que la tomé por el centro de Cuba. Creo que en algún momento fue la aduana y como era de esta arquitectura neoclásica y estaba ahí toda abandonada, era como una pequeña isla dentro de la isla. Entonces había una relación de tener varios momentos en un mismo instante. Y luego hay una imagen importante también que es de un hombre ciego, que es un perfil con una luz rasante bien fuerte. De alguna manera es como tratar de fotografiar lo que imagina esta persona. Me traté de aproximar desde la penumbra y de la sombra. Ahí hay una referencia al acto de transitar los espacios sin poder verlos.

Sombra de isla, Galería Flach (Villavicencio 301- A, Barrio Lastarria), 5 de abril al 12 de mayo. Martes a viernes de 12:30 a 20:30 horas, y sábados y domingos de 15:00 a 21:00 horas. Entrada gratuita.

5 de abril: visita guiada con Musuk Nolte. 19:30 horas, cupos por orden de llegada.

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