Una bala alcanza la pierna derecha de Jorge Cayupán. Fue la noche del 19 de octubre de 2018, mientras el Comando Jungla patrullaba los terrenos privados de la comuna de Lautaro que tienen protección policial. Entre la oscuridad apareció una camioneta Nisssan que consideraron sospechosa, levantaron sus armas y un ruido sordo alteró el silencio.

El fusil de guerra Colt M4 se levanta entre la oscuridad espesa de la comunidad mapuche Mateo Ñirripil. Oscuridad. Cayupán siente su pierna doblarse y cae sobre la tierra arcillosa. La sangre forma charcos en los restos de pasto mientras pierde el conocimiento.

-Te pillamos, indio culiao-, recuerda que le gritó uno de los carabineros.

Luego corren hacia él y golpean su cara con el puño. Después le patean la pierna herida. Cayupán se desmaya.

-Me da rabia pensar que pude ser el primer mapuche asesinado por el “Comando Jungla”-, reflexiona ahora, desde la cárcel de Temuco

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Jorge Cayupán (30) pertenece a la comunidad mapuche Mateo Ñirripil Autónoma del Löf Muko, ubicada en la comuna de Lautaro, IX región. Hombre dedicado a la tierra y la ganadería: se define así mismo como un pequeño agricultor de trigo y avena.

El 19 de octubre carabineros disparó sobre su piena derecha, impidiéndole recorrer la comunidad como antes, pasear con su hija Ayleen (6), visitar a su madre, trabajar la tierra y cuidar a sus animales. El balazo devendría en un proceso judicial que lo mantiene en prisión preventiva.

Esta no sería su primera causa. En 2014 fue acusado de participar en un incendio en el fundo San Leandro, ocurrido en enero de 2009. Durante el juicio, se demostró que las pruebas obtenidas eran insuficientes y los comuneros quedaron en libertad. Algunas habían sido obtenidas en la comunidad Mateo Ñirripil por el ex Mayor Patricio Marín Lazo (hoy involucrado en la Operación Huracán), gracias a los permisos que le entregaba el fiscal Sergio Moya. En esa ocasión, después de un periodo en prisión preventiva, Jorge volvió a su comunidad.

Esta vez fue acusado de “homicidio frustrado contra Carabineros y porte ilegal de armas”. Es decir, lo acusaban de bajar de la camioneta Nissan junto a cinco sujetos y disparar a Carabineros. Pero el 27 de abril fue reformalizado, luego de que la reconstitución de escena diera luces de que aparentemente no hubo fuego cruzado. Eso llena de esperanzas a Cayupán, por eso accede a conversar por primera vez con la prensa.

Tiene la mirada fija, los ojos oscuros. Es de rostro ancho y redondo, de pelo largo y a ratos mueve con cuidado su pierna herida entre las bancas de la capilla de la cárcel. Ese es el lugar  donde los comuneros mapuche reciben visitas  los días martes y sábados. El lugar es frío, la luz entra con dificultad a través de los ventanales de unas de las murallas. Pellizca trozos de pollo y parte unas sopaipillas que le trajo su familia, mientras Ayleen escribe en un cuaderno apoyada en su hombro. El humo del mate que corre hacia la derecha se dibuja a contraluz, mientras Jorge limpia el aceite de las sopaipillas y recuerda la noche en que recibió una bala.

Las balas del fusil de guerra

El 19 de octubre, cerca de las 18 horas, Cayupán realizó, presuntamente, su trayecto habitual: conducir la camioneta Nissan de su pareja, Karen Tranamil, hacia uno de los domicilios que tiene dentro de la comunidad, guardar el ganado que había estado pastando durante la tarde, mirar sus plantaciones de trigo y entrar a tomar once.

Esa tarde vestía una chaqueta de mezclilla oscura, pantalones negros y bototos café.  Nada fuera de la rutina. Una tarde tranquila, algo calurosa; el viento de campo moviendo las filas de árboles que se levantan entre los cerros del Lof Muko. Cayupán acostumbraba a observar a sus animales antes de salir de la casa, luego subirse a la camioneta para continuar el trayecto de siempre, el mismo paisaje verde volviéndose más oscuro.

El Lof es grande y los comuneros mapuche pueden trasladarse sin problema a través de sus caminos. Sin embargo, Cayupán debe transitar brevemente por el camino S-225, que no pertenece a la comunidad, para llegar hasta su otra casa instalada en el territorio en recuperación.

Cerca de las 20 horas, sale del cuartel GOPE Araucanía, ubicado en Temuco, el Equipo Táctico Multidisciplinario 2, más conocido como “Comando Jungla”.

El grupo está a cargo del suboficial del GOPE Héctor Vásquez Correa, el mismo que, casi un mes después, sería parte de la tripulación del helicóptero que participó en el asesinato de Camilo Catrillanca y luego mentiría en su declaración ante la fiscalía. (Ver reportaje Ciper).

Suboficial del GOPE Héctor Vásquez Correa.

Suboficial del GOPE Héctor Vásquez Correa.

Esa noche, el suboficial encabeza un patrullaje sobre una camioneta Toyota Thundra, manejada por el cabo 2do Jonathan Galindo, y acompañados por el sargento 2do. Héctor Leal, y los cabos 1ero. Miguel Casanueva y Luis Betancourt. Salen a recorrer territorio mapuche armados con fusiles de guerra Colt M4, revólveres calibre 22 y una subametralladora.

El objetivo es realizar patrullajes por las zonas conflictivas y fiscalizar fundos privados con medidas de protección: forestal Mininco, Nylyumar (empresa de servicios forestales), Áridos Chódiman, y diversas parcelas y fundos. Estos se encuentran detallados en una carta de situación que les entregaba cada quince días la Zona de Control y Orden Público.

El 19 de octubre debían recorrer la zona norte, correspondiente a la comuna de Lautaro, desde las 20 horas hasta las 08 horas del día siguiente. Comienzan por la ruta 5 hacia Pillanlelbún, luego toman el camino S-225 del sector Muco, territorio en el que se encuentra la comunidad Mateo Ñirripil y avanzan hacia la empresa Áridos Chódiman. Luego, Vásquez decide regresar por la misma ruta.

El equipo Táctico Multidisplinario 2, armado con fusiles, revólveres, pistolas y una subametralladora, maneja la Toyota Thundra entre la oscuridad espesa del territorio. De pronto, cerca del puente Muco, se encuentran con una camioneta blanca.

-Mientras recorría la ruta S-225, veo que un auto viene siguiéndome, entonces aumento la velocidad. Pensé que querían asaltarme-, recuerda Jorge.

Vásquez Correa declaró el 4 de diciembre al  fiscal Felipe González, que en medio de la oscuridad divisaron la camioneta estacionada a un costado del camino con las luces encendidas. Se detuvieron a 15 o 20 metros de él para preguntarle si necesitaba ayuda, encendieron las luces y la camioneta comenzó a andar. En ese momento vio un sujeto con el rostro cubierto, portando una escopeta. Enciende las balizas. Son las 22:42 y el suboficial se comunica con la Central de Comunicaciones de Carabineros (CENCO) para obtener antecedentes sobre el vehículo.

22: 42: 16  Vázquez Correa: Comando Control 71 de Patente por favor, útil juliet 20.64

22: 42: 50 CENCO: Una camioneta Nissan Pick up, color blanco 4949, mantiene domicilio en el sector Muco bajo Lautaro, cuarenta y nueve al momento.

Cayupán ingresa a la comunidad a través de un camino de tierra angosto, atravesando ramas y levantando polvo.

-Empiezo a escuchar disparos. Estaba asustado, pensé que me querían robar la camioneta porque no se escucharon sirenas ni se levantaron luces. Simplemente me estaban disparando. Cuando salgo del camino prinicipal veo las luces de Carabineros. Seguí sintiendo balazos sobre la camioneta hasta que pierdo el control. Entonces decido bajarme, a 50 metros de mi casa.

Cayupán deja la camioneta y los miembros del GOPE le apuntan con los fusiles de guerra. Una bala atraviesa su pierna derecha, provocándole una fractura a la altura de la tibia.

La versión del Equipo Táctico Multidisciplinario 2 es que esa noche hubo un enfrentamiento: cerca de cinco sujetos armados con escopetas y pistolas se habrían bajado de la camioneta, disparándoles a diez metros de distancia. Curiosamente ningún carabinero resultó lesionado y la Toyota Thundra intacta, a diferencia de la camioneta de Jorge que fue hallada con varios impactos de bala.

Tras el enfrentamiento, los supuestos atacantes correrían hacia los matorrales, camuflándose y aún disparando.

Vásquez Correa recuerda que persiguió a los atacantes durante 20 metros, hasta que se da cuenta que ya no era seguro, entonces le pide a Casanueva replegarse y asegurar el área. Mientras tanto, Bettancourt encuentra un revolver calibre 22 junto a Jorge, a 30 cm. de su mano. También se encontrarían dos cartuchos percutidos. Bettancourt Patea el revolver, y ve que el comunero está herido. Casanueva va hacia la camioneta, corta el cinturón de seguridad y lo amarra como torniquete a la pierna de Jorge.

Dos minutos después de que el suboficial Vásquez Correa hiciera contacto por primera vez con la Central, menciona que hay un herido. No hace referencias a un enfrentamiento y habla de una supuesta fuga de la caminoneta.

22:44: 19 Vásquez: Comando Control, Comando Control, nos encontramos con la camioneta se dieron a la fuga, clave 25.

22:44: 53 CENCO: Comprendo, cuál es la siete seis, cuál es la siete seis beta.

22:44:57 Vásquez: Por Muco costado derecho, la camioneta se nos dio a la fuga, necesitamos apoyo,  tenemos un 22 (persona herida),  armamento recuperado.

-Despierto cuando me suben a la parte de atrás de mi camioneta. Uno de los carabineros me golpeaba la cara para que no me durmiera. Hay muchas historias sobre lo que hace la policia en las comunidades. Pensé que iban a matarme.

El Equipo Táctico Multidisciplinario 2 abandona el sitio del suceso y traslada a Jorge al hospital de Lautaro en su propia camioneta. Allí lo esposan junto a una camilla y es hospitalizado por fractura de tibia producto de un impacto de bala. Más tarde es trasladado al hospital de Temuco, hasta donde se dirige personal de Labocar Temuco para realizar pericias por posibles residuos de disparos.

Las pericias indicarían que tanto los carabineros que participaron del operativo, como Jorge, tendrían en sus manos restos de pólvora. Es decir, habrían disparado armas de fuego.

-Probablemente habían restos de pólvora en mis manos por la manipulación de los carabineros. Yo no disparé ningún arma. Esto se trata de un montaje, incluso mientras estaba tendido en el suelo escuché que carabineros realizaba disparos hacia la camioneta.

Horas más tarde, personal de Labocar también se dirigió hasta el sitio del suceso. Allí encontraron pozas de sangre sobre el pasto y cinco vainas calibre 5.56, mismo proyectil que días más tarde habría asesinado a Camilo Catrillanca. No se encontraron vainas de escopeta, ni otros elementos que reforzaran la teoría del enfrentamiento. Más bien parecía que Cayupán fue baleado a sangre fría.

Un objetivo de la inteligencia policial

El 24 de abril de 2019 el fiscal Felipe González solicitó reformalizar a Jorge Cayupán por el delito de “disparo injustificado”, luego de que la reconstitución de escena diera luces de que no hubo enfrentamiento. Además, se cuestionó la visibilidad que habría tenido Vásquez Correa para ver a un tipo encapuchado con una escopeta y la posición en la que estaban al momento de disparar, aparentemente menor a los 10 metros consignados en su declaración.

Reconstitución de escena.

Reconstitución de escena.

De cualquier manera, no es posible conocer con exactitud qué sucedió esa noche, pues los funcionarios GOPE no portaban las cámaras GoPro que utilizan durante los operativos. En los registros de salida del cuartel policial figura que los integrantes del Equipo Táctico Multidisciplinario 2 no salieron con ningún elemento que les permitiera grabar el procedimiento. Por lo tanto, al parecer la evidencia no fue destruida como en el caso Catrillanca.

Pero las dudas se mantienen, pues el hecho ha demostrado ser confuso: falta de cámaras, contradicciones en el sitio del suceso y en las versiones de testigos sobre la posición de Jorge en su camioneta y utilización de armamento de guerra durante un patrullaje por parte del GOPE.

-Carabineros conocía nuesta comunidad, realizaba patrullajes debido al proceso de recuperación territorial que llevabamos desde hace años. Nos tenían identificados-, asegura Jorge.

Y no se equivoca. Este medio accedió a un documento de 2017, perteneciente a la extinta UIOE, titulado DOMICILIOS DE BLANCO ORT – CAM MUCO LAUTARO  (Ver documento 1), el cual revela que Jorge Cayupán y varios miembros de su comunidad eran objetivos de los servicios de inteligencia.

El documento revela los datos personales de diferentes miembros de la comunidad mapuche Mateo Ñirripil, sus antecedentes penales y policiales, fotografías de sus domicilios y una imagen satelital que detalla la ubicación de cada uno de los “blancos identificados”.

El documento era enviado vía Whatsapp a Marín Lazo el 12 de marzo de 2017, por el ex miembro de la UIOE (Unidad de Inteligencia Operativa Especializada), Leonardo Osses, actualmente en prisión preventiva por su participación en la implantación de pruebas falsas a comuneros mapuche.

Leonardo Osses: (documento pdf) contenido: Domicilios Blancos de Interés ORT CAM  Lof Muco.

Leonardo Osses: Se podría coordinar con zona COP acercamiento a domicilios mi mayor.

Los antecedentes del documento abren diversas interrogantes: ¿En qué consistía ese acercamiento a domicilios? ¿Con qué autorización tomaban fotografías y vigilaban los pasos de los miembros de esta comunidad? ¿Qué conocimiento tenía Carabineros de la rutina que mantenía Jorge Cayupán en su comunidad?

Camilo Catrillanca también fue un objetivo de los servicios de inteligencia. (Ver reportaje Ciper). De hecho, el 20 de marzo 2017 Osses enviaba a Marín Lazo otro documento pdf titulado “Blancos Malleco”, informe al que accedió El Desconcierto y en el que aparece una foto de Camilo junto a otros dirigentes de Temucuicui (Ver Documento 2). Casi dos años después el comunero sería asesinado por Carabineros. El destino de Jorge pudo ser el mismo.

Ahora está en la cárcel de Temuco, a la espera del juicio tras su reformalización. Asegura que quiere demostrar su inocencia. Mientras tanto aún cojea y utiliza muletas para subirse a los vehículos de Gendarmería. No ha recibido atención kinesiológica al interior de la cárcel.

A principios de este mes se sumó a los detenidos en Temuco el comunero mapuche José Queipul, también baleado por Carabineros en extrañas circunstancias. Curiosamente Queipul también es mencionado en documentos de la UIOE y en conversaciones entre fiscales y altos mandos de la inteligencia policial.