Rebeka Pierre murió el jueves pasado en una calle de Cerro Navia, embarazada de nueve semanas, después de ser atendida por dos establecimientos de salud pública: el Cesfam Steeger de Cerro Navia y; luego, el Hospital Félix Bulnes. Los vecinos la encontraron en la calle y, aunque la llevaron de urgencia a un consultorio, ya era tarde. Falleció por un paro cardíaco.

La noticia hizo recordar la muerte de Joane Florvil, Benito Lalane y Joseph Henry, todos ciudadanos haitianos fallecidos en circunstancias irregulares y en precarias condiciones.

Por eso, la muerte de Rebeka generó dolor e indignación para organizaciones migrantes y de derechos humanos que se manifestaron desde el fin de semana por este hecho.

El sábado por la tarde se realizó una velatón, en la Plaza Constitución, frente a La Moneda, que reunió a unas cincuenta personas. Sabían que el fin de semana largo jugaría en contra para la convocatoria, que los medios no estarían encima difundiendo, que sería una de las pautas que la televisión tildaría de policial y que, posiblemente, ahí se quedaría.

El racismo mata a nuestras hermanas: si eres migrante y, a su vez, si eres migrante negro, pero, además, eres mujer, las tienes todas para estar en la lista de las invisibles”, expresó la socióloga María Emilia Tijoux, desde uno de los escalones de la plaza en medio del círculo humano que se hizo.

Con voz quebrada, Eduardo Cardoza, integrante del Movimiento de Acción Migrante, habló de la incansable pelea que se ha dado por los derechos humanos, porque de eso, de la dignidad humana, no hay garantías, manifestó.

Fotografía de Pablo López

“Esta vez no fue el idioma”

Este lunes por la mañana también se realizó una manifestación. Esta vez fue a las afueras del Hospital Félix Bulnes, para exigir respuestas por la muerte la mujer de 38 años.

Vemos en la muerte de Rebeka el racismo estructural más crudo que afecta al sistema social chileno”, sostuvo Paola Palacios, integrante de Negrocéntricas y de la Secretaría de Mujeres Migrantes.

Asimismo, se plantearon interrogantes que esperan que esclarezca la investigación que quedó en manos de la Fiscalía Metropolitana Centro Norte y de la indagatoria administrativa que se inició al interior del hospital.

“No fue un problema del idioma, porque ella sí hablaba español, era profesional. Ahora pienso en los motivos ¿Por qué la mandaron en micro si podía haber sido en ambulancia? ¿Por qué volvió sola si tenía un reporte médico?”, cuestionó.

Fotografía de Pablo López

El director del Servicio Jesuita Migrante, José Tomás Vicuña, sostuvo que la muerte de Rebeka se da en un contexto de racismo estructural y deshumanización, donde la población afrodescendiente sufre la exclusión.

Ante esto, llamó a reflexionar sobre las prácticas de las instituciones de la salud frente a la migración.

Hoy vemos que hay personas que están volviendo en avión a Haití, pero también en un ataúd y eso no es posible”, enfatizó.

En tanto, desde el sector de la salud reconocieron la deficiencia transversal del sistema público de atención que mantiene una larga lista de pacientes en espera, donde muchos de ellos fallecen esperando su hora médica.

Fotografía Agencia Pueblo