El pasado lunes, en medio de un intenso frío, las feministas chilenas tuvieron la oportunidad de conversar con la antropóloga Rita Segato. La investigadora fue invitada por la Red Chilena Contra la Violencia hacia las Mujeres y se hizo presente a partir de las 18 horas en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, donde un grupo de mujeres la esperaban atentas.

Con la interpretación en lengua de señas de Macarena Nieto, la transmisión por streaming de la conferencia amplió la reflexión para aquellas feministas sordas, de regiones o de otros espacios alejados de Santiago que no pudieron asistir a la cita con Segato. Semanas antes, las mujeres se pasaron el dato por distintas vías, tal como ocurrió con la visita de Silvia Federici en noviembre del año pasado. Al igual que la filósofa italiana, la antropóloga argentina es una de las voces imperdibles para el movimiento.

Segato comenzó el encuentro contando una anécdota sobre su cercanía con Chile. “En nuestras conferencias podemos darnos estas licencias”, precisó, antes de detallar que su madre -nacida en la Pampa argentina en 1913- fue alimentada por una mujer negra chilena.

“La amamantó una mujer negra chilena que según ella se llamaba Marcosidée Valdivia. Si alguien tiene registro de una familia negra llamada Valdivia, bueno, de esa leche vengo yo”, remató, causando risas. “Hay una memoria que viene de la sangre, de la leche, por eso siempre cuando vengo la manera de hablar me emociona profundamente, como si tuviera una pertenencia acá, es raro”, añadió antes de partir la reflexión sobre su trabajo teórico.

A mediados de los 70, la investigadora realizó un análisis en una cárcel de Brasilia (Brasil), donde analizó a un grupo de hombres condenados por violación. A raíz de esas conversaciones surgieron ideas que desarrollan una perspectiva sobre la violencia contra las mujeres.

“Es un un tipo de violencia que no tiene una razón instrumental, utilitaria inmediata. Puede uno que otro feminicidio sea para quien quiera heredar la fortuna de una mujer, pero la mayor parte de los casos que conocemos son crímenes expresivos: contienen un discurso de los hombres al mundo. Son enunciados de algo, más que actos violentos para obtener algo”, explicó.

En específico respecto a los delitos sexuales, la investigadora señaló que se trata de “agresiones por medio sexual, donde la sexualidad se vuelve un arma de guerra, que va a destruir no solo el cuerpo de las mujeres sino también sus lazos comunitarios, provocando una desconfianza y una falta de fe completa en la vida en las sociedades”.

“El violador no es un enfermo, anómalo (…) no es un tipo raro, es una persona completamente normal que en su acción expresa un contenido que está en la sociedad”, añadió la investigadora feminista, recordando el caso de una anciana de 73 años que llegó a denunciar su violación y murió en la comisaría. Casos como este, a juicio de Segato, nos retiran del “error del sentido común de que la violación responde a la líbido masculina, al deseo, a la necesidad de un servicio sexual por la fuerza”.

La antropóloga explicó que este tipo de reflexiones llevan a la sociedad a encogerse de hombros: “Y bueno, los hombres son así, son cosas inamovibles de la naturaleza”, sostuvo. En este mismo plano, Segato recalcó que rechaza la calificación de la violencia contra la mujer como crímenes de odio: “Yo no hablo de crímenes de odio, no acepto atribuir los crímenes de las mujeres a un malestar emocional pasajero. Son de orden político”, precisó.

En el mismo plano, recalcó que “la agresión sexual contra las mujeres es en realidad un arma política con la cual se profana el cuerpo femenino” y recordó que la primera toma territorial en las comunidades humanas fue la subordinación de estos cuerpos: “Algo que lo demuestra es la dimensión planetaria del mito de origen que habla de la mujer desobediente que tiene que ser castigada. Si fuera un orden natural no sería necesaria la narrativa”, sostuvo.

Foto: Rita Segato junto a Soledad Rojas y Sandra Palestro, integrantes de la Coordinación Nacional de la Red Chilena.

La implantación del pensamiento de mujeres y feministas

Rita Segato dedicó varios minutos de su exposición a la crítica sobre el rol de los medios a la hora de hablar de violencia. En su exposición aseguró que han transformado la agresión de género en un espectáculo en el que el agresor “aparece como un monstruo, pero un monstruo potente y eso es emulado”.

“Es urgente el llamado a las escuelas de comunicación y a los editores de los grandes medios de comunicación a una conversación para revisar la forma en que se publican las agresiones de género, porque están llevando a la réplica”, argumentó la antropóloga argentina.

Al mismo tiempo, la investigadora también planteó reflexiones y desafíos al propio movimiento de mujeres, recalcando que “una ética feminista consiste en todos los días tratar de neutralizar algo que es casi automático, que es dirigirnos a los hombres como un interlocutor privilegiado. Es difícil porque somos socializadas patriarcales”.

También recalcó que no es buena idea aislar el problema de la violencia, como si fuera un tema que importa sólo a las mujeres: “Le damos el plato lleno a los agresores. Un problema del movimiento feminista es la minoritización. Creer que el problema es particular, de las mujeres, cuando es de la sociedad entera. Eso hay que desmontarlo. Desbaratar el patriarcado es un trabajo diario”.

Segato también planteó sus diferencias ante eslóganes feministas que se van transmitiendo sin generar una reflexión profunda. Por ejemplo, respecto a la consigna “lo personal es político” y al despliegue del movimiento #MeToo en la opinión pública, que a su juicio pone en el Estado y en la justicia la responsabilidad de todo: “Entregar a los abogados, al Estado, la gestión de nuestros deseos y la vida es muy infeliz. Es necesario que entre personas podamos negociar (…) Primero cambia la sociedad, después cambia el Estado”, manifestó.

Cerrando con una reflexión optimista de los tiempos que corren, la investigadora recordó que “nuestros antagonistas de proyecto histórico nos están diciendo hasta dónde estamos llegando, la importancia y el peligro de lo que hemos instalado, que fue la implantación del pensamiento de mujeres y feministas”. 

Al mismo tiempo, defendió la importancia de la politicidad femenina como gestión de vida en clave feminista para el futuro: “¿Qué es una política? Una gestión de lo colectivo y eso, nosotras lo hemos hecho siempre y eso es lo que ha saltado a las calles”, alentó.

En medio del grito feminista que anuncia que el patriarcado se va a caer, la antrópologa se despidió posando junto a los pañuelos verdes símbolos de la lucha por la despenalización del aborto de México, Argentina y Chile. Este jueves, Segato inició su día realizando un recorrido por el Museo de la Memoria y mañana miércoles 5 de junio volverá a participar de un encuentro abierto, en la conferencia “Patriarcado y Violencia Hoy”, que se realizará a partir de las 18 horas en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.

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