Opinión

PS: Doloroso espectáculo

Por: Germán Correa / Publicado: 19.06.2019
El PS está inmerso en una profunda crisis, de la cual emergerá desangrado o quebrado, o bien reconstituido en su credibilidad ante la ciudadanía, dependiendo de cómo la Mesa que lo dirige actualmente asuma sus responsabilidad fundamental en por qué las cosas han llegado hasta aquí, habiendo tenido y ejercido el control total sobre el partido, en todas y cada una de sus instancias. Y la única manera que esta Mesa tiene de hacerlo es renunciando indeclinablemente a sus cargos, poniéndolos a disposición del Partido.

El doloroso espectáculo que está dando el Partido Socialista al develarse ante la opinión pública, por segunda vez en dos años, la extrañísima situación, por decir lo menos, que presenta la comuna de San Ramón, ha arrojado un manto de dudas sobre los resultados electorales de la reciente elección interna del PS. Después de 22 días el Tribunal Supremo ha entregado sólo resultados parciales y sin que los mismos hayan sido validados por la Lista disidente, debido a las decenas de irregularidades existentes en todo el proceso y en varios lugares del país y que el Tribunal, controlado por el oficialismo, ha desechado una y otra vez.

Pero a estas alturas de los acontecimientos ya da lo mismo quien haya ganado o perdido las elecciones en el PS, quienes hayan o no sido elegidos. Lo fundamental es la crisis interna que estas elecciones han develado ante la ciudadanía. El fenómeno de los militantes-ficha, es decir, personas a los que un alcalde o parlamentario hace firmar la ficha militante del PS antes de otorgarle o conseguirle algún beneficio administrado por el municipio o alguna instancia pública, han pasado a ser protagonistas centrales de este proceso lleno de irregularidades. En el caso de San Ramón ha quedado al descubierto que aquellos pocos militantes expulsados siguen activos movilizando y negociando los votos que aun controlan, como se observó en la reciente elección. Peor aún, no se sabe cuántos de esos votantes provienen de las redes del narcotráfico que parecen haberse apoderado de ese municipio, o al menos de su equipo directivo.

El PS está inmerso en una profunda crisis, de la cual emergerá desangrado o quebrado, o bien reconstituido en su credibilidad ante la ciudadanía, dependiendo de cómo la Mesa que lo dirige actualmente asuma sus responsabilidad fundamental en por qué las cosas han llegado hasta aquí, habiendo tenido y ejercido el control total sobre el partido, en todas y cada una de sus instancias.

Y la única manera que esta Mesa tiene de hacerlo es renunciando indeclinablemente a sus cargos, poniéndolos a disposición del Partido.

Las grandes crisis requieren grandes respuestas. La única forma que el PS tiene de recuperar alguna credibilidad y respeto ciudadano es que se constituya una dirección provisional del PS, formada por un conjunto de probados militantes que den amplias garantías a la militancia y que tenga un mandato claro y acotado: normalizar la situación partidaria, mediante la depuración de todo el padrón militante y la convocatoria a un Congreso Extraordinario para llamar a nuevas elecciones del Partido, en todos sus niveles –nacional-regional, provincial y comunal– con un reglamento electoral debidamente elaborado, aprobado, conocido y plebiscitado por toda la militancia con la anticipación que la ley establece –que en el reciente proceso electoral no se respetó– , con un Tribunal Calificador de Elecciones independiente del Tribunal Supremo, instancia cuyos actuales miembros también deberán renunciar, para dar paso a su reemplazo en el Congreso Extraordinario que se realice. Esta dirección provisional deberá solicitar una auditoría externa e incluso de la Contraloría General de la República respecto a la forma en que se han administrado los recursos del partido de acuerdo a las exigencias de la ley de partidos. La  nueva dirección provisoria deberá asimismo asumir el conjunto de la conducción del partido durante el plazo que lleve realizar las tareas señaladas, que estimo puede ser entre tres a cuatro meses. A fin de dar garantías a todas y todos los militantes, ninguno de las o los miembros de esta dirección provisoria podrá ser candidata o candidato a las próximas elecciones, en ningún nivel o instancia.

Responsabilidad hacia nuestros mártires, generosidad hacia el partido  y respeto entre nosotros debieran ser los tres principios que inclaudicablemente debiéramos defender y practicar todos de aquí en adelante. Junto con la voluntad de cerrar heridas y restituir la fracturada fraternidad socialista.

Si no hacemos lo que propongo o algo de una envergadura semejante, el futuro del Partido no será incierto sino trágico: miles de militantes abandonarán sus filas, decirse militante será una vergüenza y el Partido Socialista habrá concluido de manera triste y profundamente dolorosa el valioso aporte que durante más de ocho décadas hizo a las luchas sociales de nuestro pueblo. Lo que quede del mismo después será sólo un maloliente harapo.

Germán Correa
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