En la fría tarde del 1° de junio, diversos espacios feministas se alistaban para manifestar su rechazo a la cuenta pública de Sebastián Piñera y oponer, en cambio, su propia agenda transformadora. En la víspera de la concentración convocada en Plaza Italia, las compañeras del Comité de Articulación Internacional de la Coordinadora Feminista 8M conversaron con Clara Noceti, feminista argentina, militante de Democracia Socialista y participante de la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir, que es parte de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito en Argentina. Apenas tres días antes -28 de mayo-, el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo había ingresado, una vez más, al Congreso argentino. Sobres este tema y sobre la necesidad ir construyendo desde el feminismo un movimiento internacionalista desde la lucha conversamos con Clara, entrevista que les compartimos a continuación.

-Nuestra primera pregunta es a propósito del momento actual. Estamos haciendo esta entrevista el 1° de junio. Hace sólo tres días volvió a ingresar al Congreso la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) en Argentina. ¿Qué modificaciones se generaron en este proyecto en relación al proyecto rechazado en el senado el año pasado?

-Clara Noceti. Antes que todo, hablamos de los proyectos de la campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Es importante aclararlo, porque se han presentado en algunos momentos otros proyectos de diputados o de frentes particulares, pero este es el proyecto que más apoya el movimiento feminista, porque es un proyecto construido en una tarea militante y bastante plural, muy plural. En el actual proyecto, se revisaron varios elementos en comparación al del año pasado, algunos de los cuales no están relacionados con los motivos por las cuales no se aprobó en senadores.

La principal razón por la cual no se aprobó en senadores fue porque el senado de la Argentina decidió continuar haciendo que las mujeres y las personas gestantes se mueran por abortos clandestinos, el rechazo fue una decisión política, no por el contenido particular del proyecto o por algún articulado, más bien tuvo que ver con apostar a la clandestinidad y el oscurantismo conservador en el territorio argentino.

El plazo es el mismo, es decir, IVE hasta las 14 semanas y después aborto por causales sin plazo. Se trata de un proyecto mixto que legaliza el aborto hasta las 14 semanas por completo con cobertura estatal y después de las 14 semanas es por las mismas causales que tenemos actualmente, aclarando algunas cosas. Los cambios más fuertes que se hicieron y que más se discutieron, tienen que ver más que nada con las causales. El nuevo proyecto pone como causal la violación sin necesidad de denuncia y la causal riesgo para la salud, pero incorporando la definición de salud de la Organización Mundial de la Salud, que comprende que la salud es todo estado completo de bienestar físico, mental social y no sólo la ausencia de enfermedad. Entonces lo que da a entender es que creemos que la salud es algo amplio, y aunque incluso las feministas tengamos otras definiciones para la salud, la de la OMS es la más legitimada desde organismos internacionales, por eso se coloca en el proyecto. Esto permite que aquellas personas que consideren que hay aspectos de su salud -entendida como integral- que están bajo ataque, pueden acceder a una IVE más allá de las 14 semanas. Esas son las causales que quedaron. Hubo una causal que no quedó que sí estaba en el proyecto del año pasado, que es la causal malformaciones fetales. Después de mucho debate definimos sacarla, porque consideramos que la causal malformaciones tiene un perfil profundamente capacitista, es decir, que entiende cuáles vidas son pasibles de ser vividas y cuáles no, y por otro lado, pone el foco en el producto de la gestación y no en la persona que está gestando a la hora de decidir, y a nosotras lo que nos importa son los deseos de la persona gestante. Con esto nos referimos a que si hay una malformación fetal que provoca sufrimiento psíquico en la persona gestante, la interrupción del embarazo sería legal, más allá de las 14 semanas y sin plazos, pero sin importar qué tipo de malformación, porque, de lo contrario, definir qué es una malformación grave y qué no es, es siempre una construcción de la ciencia y es siempre reivindicar y darle poder al sistema médico hegemónico en relación a los cuerpos de las personas con capacidad de gestar. Esos son los cambios más importantes.

Después, se hicieron cambios secundarios relacionados con incorporar que la cobertura de las tecnologías del aborto tienen que ser 100% garantizadas por el Estado. Eso quiere decir que tiene que estar incluida en el plan médico obligatorio, que son las cosas que sí o sí tienen que cubrir las obras sociales -que son los sistemas de seguridad social ligadas a los sindicatos-, y que esas tecnologías tienen que ser las apropiadas, es decir, en este momento las tecnologías apropiadas (esto puede cambiar, porque la ciencia cambia), son el misoprostol, mifepristona, que nosotras no tenemos en Argentina, la aspiración manual endouterina y no más legrado, que es una técnica que se sigue usando en un montón de lugares y, para el segundo trimestre, las técnicas que tienen que ver con dilatación y evacuación y fetólisis, que es otra técnica que también consideramos que tiene que estar incluida para el segundo trimestre más avanzado de la interrupción del embarazo.

Después, que también estaba el año pasado (aunque este año entiendo que se profundizó), se afirma la obligatoriedad de políticas de educación sexual integral en todas las instituciones educativas, incluyendo las universitarias, porque en la Argentina, la universidad es autónoma y muchas veces no se rige por las leyes nacionales. De esta manera se impulsa en el texto del proyecto que las universidades también tengan que adaptar sus contenidos a la educación sexual integral y al aborto.

Otra cosa que es muy importante es que incorpora en todo el articulado la figura de personas con capacidad de gestar, y lo pone al mismo nivel que las mujeres cis, que es algo que el proyecto de la campaña antes lo hacía en un segundo artículo, pero no lo ponía en todos los artículos de la misma manera. De esta manera nombra, a todas las identidades sexogenéricas que tienen capacidad de gestar y no solamente a las mujeres. Eso también queda incluido en el proyecto volviéndolo muy interesante.

-¿Cómo se debatieron los cambios que se introdujeron?

-C.N. La campaña cumplió 14 años este 28 de mayo, y los proyecto de ley siempre, y cada vez más, tuvieron un debate plural. Para este último proyecto se conformó una comisión de redacción con distintas compañeras votadas para formar parte de ese espacio. Después ese proyecto se discutió en plenaria de todas las regionales de todas las provincias y luego se votó en plenaria qué artículos quedaban y cuáles no. La verdad es que es uno de los proyecto más plurales construidos.

-¿Quiénes presentan el proyecto?

 –C.N. Lo presenta un grupo numeroso de diputados y diputadas, que son quienes el año pasado tuvieron el nombre de los “Sororos” o las “Sororas”. Son diputados de muchísimos bloques entre los cuales están, por ejemplo el trotskismo y, por ejemplo, el PRO, el partido de Macri. O sea, tiene una pluralidad política muy importante, pluralidad de la que todos los movimientos tienen que poder aprender. La campaña todo el tiempo tiene un montón de conflictos dentro, pero es algo que se sostiene hace 14 años con un fin muy específico y unas consignas muy específicas de todos los colores políticos, entonces, para mi, hay que aprender esa construcción feminista de articulaciones tan plurales para algunos temas, para otros quizás no se puede de la misma manera.

-¿Este es un proyecto que suscriben desde el movimiento social, desde la Campaña, y entra al Congreso sin modificación?

 –Las y los diputados que lo suscriben ingresan el proyecto elaborado por la campaña, no lo elaboran ellos. Luego entra a comisiones del Congreso y  ahí se puede modificar, lo que pasa en general en comisiones es que se modifica. Este proyecto, por ejemplo, no incluye la regulación de la objeción de conciencia, que es algo que es posible que los diputados decidan modificar.

-¿Por qué deciden volver a presentar el proyecto ante un parlamento compuesto por los mismos integrantes que lo rechazaron?

 –C.N. El proyecto de la Campaña se presenta siempre. Yo creo que hay algo que también es muy feminista, que es insistir. Las conquistas las conseguimos por prepotencia de trabajo, por tejidos subterráneos y no tanto, por no dar el brazo a torcer.  No existe que no se presente el proyecto. Se presenta y puede estar dos años hasta perder estado parlamentario, aunque nosotras no creemos que vaya a perder estado parlamentario. Este año es un año muy particular, es un año electoral, entonces las condiciones son un poco adversas, pero también el hecho de presentarlo lo que hace es que se dejen de subalternizar los reclamos del movimiento feminista a la política más hegemónica, machista, misógina y partidaria. No es que necesariamente la lógica partidaria sea misógina, pero en la Argentina, los partidos mayoritarios, tienen un componente muy importante de misoginia. Entonces creemos necesario poder atravesar las discusiones feministas a todos los momentos concretos de la política. El feminismo que construimos no es una reivindicación identitaria, liberal.

No podemos dejarnos binarizar ni ajustar nuestros deseos a la crisis. El monstruo neoliberal ingresa en nuestras organizaciones e intenta ordenarnos, explicarnos cuáles políticas públicas pueden esperar y cuáles sí son reivindicaciones de unidad.  No creo que el hambre sea más importante que el aborto ni viceversa. Yo quiero un futuro posible donde las personas puedan decidir cómo y dónde abortar con seguridad, donde haya ministerio de salud para poder acceder a anticoncepción de calidad, donde haya políticas públicas de acceso pero también que potencien nuestra libertad. Queremos en ese yo colectivo que construimos cada día, que no nos endeuden , que no nos exploten nuestros cuerpos y deseos, no morirnos de hambre. Y no podemos subsumir un reclamo a otro. Esa es la vieja política machista, en el feminismo de masas construimos otra cosa. Sino caemos en una lógica muy compleja de pensar como “bueno, tenemos posibilidad de hacer un cambio, entonces va a caer primero el capitalismo y luego el patriarcado”, y claramente no pensamos que sean dos sistemas aislados, sino que están completamente imbricados en las formas de opresión que vivimos cotidianamente.

-¿Cómo se ha visto perjudicada la salud sexual y reproductiva de las mujeres con las políticas de Mauricio Macri?

 –C.N. En la Argentina, yo creo que saben, hace ya un año no tenemos más Ministerio de Salud. El Ministerio de Salud bajó de rango y pasó a ser una Secretaría del Ministerio de Desarrollo Social. Eso es algo muy importante para poder pensar. No es lo mismo pensar a la salud como derecho que a la salud como beneficio o dádiva, y en el momento en que se une con el Ministerio de Desarrollo Social o empieza a formar parte de esa cartera, se deja de pensar a la salud como derecho.

En relación a los derechos sexuales y reproductivos, hay faltante de métodos anticonceptivos en todo el territorio nacional en el gobierno macrista, sobre todo en los distritos menos ricos. Yo trabajo en CABA y la verdad es que tenemos faltante de algunas cosas más puntuales, pero no pasa lo mismo cruzando la General Paz, que es la ruta que divide la ciudad de Buenos Aires de la provincia, y es un abismo lo que ocurre. No hay los métodos anticonceptivos básicos que están incluidos en la ley Nacional de Salud Sexual y Reproductiva que tienen que ser garantizados para todas las personas con capacidad de gestar, no hay acceso a eso, todo el tiempo hay faltantes.

Y después, nos pasó ahora, presentamos el proyecto el 28 de mayo y un día después se murieron ya dos mujeres por abortos clandestinos, una en Pacheco y otra en Moreno, ambas en provincia de Buenos Aires, que es la provincia más grande del país. Los distritos donde se murieron estas mujeres no son las ciudades menos ricas. En la ciudad de Buenos Aires se siguen muriendo personas por abortos clandestinos, a pesar de que tenemos algunos recursos y  a pesar de ser quizás la vidriera del macrismo o el lugar para mostrar las políticas públicas como si fueran las mismas en todos lados, a 20 km se están muriendo personas porque no acceden, porque la información no circula de la misma manera y los centros de salud están híper sobrecargados. Entonces, la discrecionalidad de la geografía en relación al acceso que es muy fuerte. Una niña violada en la ciudad de Bs As es probable, no siempre, porque puede no pasar, pero es probable que acceda a una ILE y en Tucumán es encarcelada en un hospital por 6 semanas hasta parir y es el mismo país, y no puede haber ciudadanes con distintos accesos y distintos derechos. Y eso pasa. Pasa en el gobierno de Macri y también pasaba antes. No han habido cambios significativos, y los pocos cambios en la salud sexual y reproductiva que han habido, al ser Argentina un país federal, cuesta mucho que las provincias se adapten tanto a la educación sexual integral como al protocolo de ILE, como a la Ley Nacional de Salud Sexual y Reproductiva. Sabemos de provincias que siguen guardando los métodos anticonceptivos o la pastilla del día después, por considerarla abortiva, en armarios y no la ponen a disposición de las personas hasta que se vencen. Eso sabemos que sigue ocurriendo. Impera una lógica muy conservadora, patriarcal y católica.

-Muchas gracias Clara por conversar con nosotras, hemos quedado bastante informadas. Para despedirnos te haremos una pregunta que es nuestra intención hacerle a todas las compañeras con que el Comité de Articulación Internacional de la Coordinadora Feminista 8M converse. ¿Cómo te imaginas un internacionalismo feminista?

 –C.N. Creo que hay algo de lo que tenemos para convidar o para aportar desde Latinoamérica. Latinoamérica es uno de los territorios con más abortos inseguros del mundo y creo que eso tiene que ver con un montón de cuestiones vinculadas muchísimo a la moral y a los aspectos más conservadores de algunas religiones y con cómo crecimos como sociedades. Hay algo que estamos construyendo desde el feminismo en L.A. que tiene características vinculadas a cómo peleamos hacia adentro de nuestros territorios hermanades con muchas personas en contra de esas lógicas desde hace mucho tiempo, más allá de que ahora leamos el avance conservador.

Pienso que de alguna manera esto ya lo vivimos, o lo vivieron nuestras madres, hermanas, maricas, tortas,  ¿no? y creo que ahora está volviendo a pasar eso, hay algo de lo revolucionario de una generación que asesinaron en los procesos dictatoriales en A.L. que quedó como dormido, un sentido simbólico que quedó como dormido.

Hace poco hablé con una compañera uruguaya que planteaba que nos falta todavía un diálogo intergeneracional muy fuerte acerca de qué pensaban las feministas de nuestros territorios en los 70´s y qué pensamos nosotras ahora, que tiene que ver con la dificultad que han tenido las feministas de poder hablar de la tortura que tuvieron por ser mujeres, por ser putas, por ser tortas, como algo de una desidia, en particular contra el transfeminismo, quizás no nombrado en ese momento con esos términos, pero lo que hoy entendemos como trans feminismo, y que quizás nos falta esa lectura histórica y, por ahí pienso el internacionalismo recuperando algo de esos saberes. Ella, que es una mujer de unos 50 años, militante de siempre del Uruguay, planteaba algo muy interesante en relación a la mujer de Mujica, que era guerrillera y que nunca habló, y que por más enaltecido que haya estado el gobierno de Pepe Mujica en Uruguay, su lugar quedó fuertemente subalternizado, ¡cuando fue compañera guerrillera en la dictadura en Uruguay, perseguida de la misma manera que lo fue Mujica!, y creo que tiene que ver con recuperar esas historias de resistencia que pueden potenciar algo de lo que vamos a empezar a entender como internacionalismo, porque vivimos los mismos avances conservadores de formas idiosincráticamente distintas de acuerdo a la realidad territorial, pero con un parecido desde las formas de opresión que tiene el norte hacia nosotres. En ese sentido es necesario empezar a tejer mirando un poco para atrás, pero también pudiendo mirar cuáles fueron los problemas, yo no  quiero que volvamos a construir gobiernos en los cuales las opiniones de las compañeras quedan calladas en relación a la tortura que sufrieron. Me parece que hay algo interesante por ahí.

A su vez, volviendo a pensar futuros posibles, pienso que tenemos que empezar a construir más espacios de aprendizaje de los tejidos políticos feministas en cada lugar. El venir a chile me puso profundamente en contacto con algo que también tenemos como desafío en la argentina que es la intersectorialidad feminista. Pensando en términos internacionales, quizás sueño con una intersectorialidad hacia dentro y hacia afuera. Digo , cómo sería un encuentra de la intersindical latinoamericana feminista? o de las campañas por el aborto en todos los territorios? (digo, algo de eso se construyó y se está construyendo). Creo que hay un desafío muy importante ahí, en el cómo pluralizar, como ampliar sin perder los bordes que nos caracterizan. A su vez creo que hay reivindicaciones que son una deuda en el feminismo, al menos en el de masas. Creo que no podemos seguir habitando estas tierras si a nuestres compañeres trans y travestis no pueden siquiera llegar a vivir más de 40 años. Si no hay políticas específicas de acceso a salud y trabajo dignos. Y creo que esta es una de las reivindicaciones que tenemos que priorizar a la hora de unirnos como movimiento en lo internacional. Quizás no termina de contestar mucho la pregunta, me la llevo para seguir sembrando del otro lado de la cordillera.