Política

Jaime Parada y el camino a la alcaldía de Providencia: “Me siento más afín a la ex Nueva Mayoría que al Frente Amplio”

Por: Diego Alonso Bravo C. / Publicado: 22.07.2019
El candidato Jaime Parada. / Fuente: Agencia Uno.
La carrera por el sillón municipal ya empezó para el ahora concejal independiente (de centro izquierda). Lo sabe la alcaldesa Evelyn Matthei. Coinciden ambos en que será un debate y una campaña de ideas, no contra la persona. Aquí, Parada adelanta parte de su programa: "Si queremos ser una de las comunas con la mejor gestión ambiental de Chile, tenemos que empezar, entre otras cosas, con sacar los autos".

De frente a la alcaldesa Evelyn Matthei, Jaime Parada le dijo: “Mire alcaldesa, para mi, usted era la peor persona del mundo que podía llegar a la municipalidad”. Siquiera sentarse en una mesa a trabajar juntos era una idea que al concejal le perturbaba. Luego dijo: “y me di cuenta de que usted ha hecho una gestión muy razonable”. 

La sensación era mutua. Recuerda Parada que Matthei respondió: “Juré que nunca iba a trabajar contigo y resulta que en el consejo nos llevamos muy bien”.

Ese sincerarse es parte del trato que ambas autoridades han mostrado los últimos días, después de que Parada revelar sus intenciones de dirigir Providencia, comuna en la que ha sido concejal por dos periodos. 

Hay reuniones y una cantidad importante de apoyo que hay que administrar. También hay un equipo de trabajo. Mientras toma forma, tiene claro que los dardos no deben apuntar a la contrincante: “La próxima elección no es todos contra Matthei, porque ese es el tipo de política que no me gusta. La próxima elección tiene que ser sobre ideas y programas. Eso despeja la tensión permanente entre los buenos y los malos”, dice sentado en un café en Francisco Bilbao con Manuel Montt, a dos cuadras de su loft.

Hubo partidos que frente a su determinación, tuvieron que repensar sus estrategias. Tampoco es algo que a Parada le interese. Prefiere más la recolección de las 1.200 firmas. Eso lo sentiría como validarse. Aunque si alguien de la izquierda o centroizquierda lo invitara a participar de unas primarias, iría encantado. Se sabe competitivo. También sabe que lo conocen: “En la última votación, en algunos locales de votación los adultos mayores me decían: ‘yo voté por usted y por la alcaldesa Matthei’, y yo sin tener idea”. Su votante no era el hipster barbón (“como tu, como yo, dice”), sino también la señora que lo paraba y le decía que lo sentía valiente. “Incluso una vez se me acercó un club de adultos mayores de Providencia, era de adultos bien mayores, y me dijeron: ‘queremos que nos haga una charla, porque queremos entender a nuestros nietos”.

Pese a no ser millenial, les explicaste.

-Y así me fui dando cuenta que mi voto es cruzado. El voto es por las personas y por lo que representante. Tengo una forma de hacer las cosas, un estilo. No me importa comprarme el problema. Para ser alcalde de una comuna, hay que comprarse algunos problemas. El miedo puede ser uno de los principales enemigos de una gestión. Me di cuenta de eso no solo viendo a dos alcaldesas en Providencia, sino que conociendo a otros alcaldes que ves que los que triunfan son los que están dispuestos a dar ciertas peleas. El alcalde tímido fracasa, se lo come la comunidad, sus concejales. Un político de fuste una vez me dio un consejo que nunca se me olvidó: “la política no es para tímidos”. Y creo que no soy tímido.

¿En qué partido podrías sentirte cómodo? Pese a ser independiente, ¿hay alguno que te llame más la atención?

-Me siento más afín a la ex Nueva Mayoría que, por ejemplo, al Frente Amplio (F.A.). Pese a las críticas que pueden haber, mostró resultados. Valoro a muchas personas del F.A. Lo que quisiera es que en un proceso de convergencia fuera la ex N.M. un grupo fuerte e independiente, pero como también el F.A., los que me apoyaran. Voy a trabajar por eso. Pero sin perder mi independencia. Valoro mucho el legado de la ex Concertación. Puede ser polémico para la edad que tengo, pero no puedo negar que Chile es un país mejor desde que volvió la democracia, pese a las miles de privatizaciones y créditos y polémicas que hubo con las que no estoy de acuerdo.

¿Cómo es tu relación con la alcaldesa Evelyn Matthei?

-Es buena y eso ha sido un descubrimiento interesante. Significó derribar una serie de prejuicios respecto a lo que implica convivir con lo que uno pensaba que era la derecha más dura. Creo que una de las cosas que me ha permitido tener buena relación con ella, es que ha hecho cosas que debería haber hecho Josefa Errázuriz. 

¿Cómo qué?

-Una muy simbólica son los liceos mixtos. Las 30 niñas que ingresaron al Lastarria después de 106 años es una agenda que uno hubiera esperado de un gobierno comunal de centro izquierda y no de uno que consideraba de ultraderecha. Ha terminado siendo de centro derecha. Después está el reciclaje domiciliario. Uno habría esperado que la sensibilidad del medioambiente estuviera de nuestro lado, y sin embargo la alcaldesa llegó y a los siete meses tenía implementado el piloto. Entonces si hay algo que no quiero en política es ser miserable, y mi gran aprendizaje de este tiempo es que ni ellos son los malos, ni nosotros los buenos y viceversa, sino que en el nivel local, a diferencia del nivel nacional, es más fácil llegar a acuerdos y es más fácil reconocer cuando se han hecho cosas bien.

Hablemos de los matices.

-Creo que por una cuestión estructural, la derecha no se va a enfrentar a las grandes corporaciones o a las grandes compañías. Hay dos ejemplos: la tasa de reclamos que existe respecto de la presencia de constructoras que pasan sus horarios de construcción, que trabajan emitiendo más decibeles de los permitidos, o que simplemente destruyen las calles y las veredas, es tal, que vale la pena ponerle coto a eso. La alcaldesa actual ha dicho que prefiere llegar a un acuerdo con la Cámara de la Construcción, cosa que yo considero imposible, porque finalmente es un ente gremial destinado precisamente a proteger los intereses de esas constructoras. Segundo ejemplo: estacionamiento en superficie. 

Tema sensible en Providencia, considerando la alta población flotante.

-La alcaldesa propuso una licitación convencional, como todas las licitaciones que se han hecho, donde al final termina renovándole la concesión a la empresa que es casi el monopolista de esto y que sabíamos que hacía las cosas muy mal. Y resulta que, de manera convencional, la alcaldesa propone una licitación sin ningún tipo de mejoras respecto del servicio que se está presentando y se termina aprobando con mi único voto en contra. Si se sabía que la empresa licitante, que ya estaba operando en Providencia, incumplía el contrato o buscaba subterfugio para incumplir ese contrato teniendo menos operadores de los que tenía, no debiésemos haber tenido una licitación donde ellos volvieran a participar y volvieran a ganar. Y sin embargo, ella lo hizo.

¿Cuál es tu propuesta?

-Y al revés: creo que habría que avanzar en dos cosas: uno, se podría haber avanzado hacia un modelo como el que tiene Sharp, donde, por ejemplo, los bomberos fuesen los que se hicieran cargo. No estoy diciendo precisamente los bomberos, pero organizaciones sociales que reciben financiamiento nuestro. Pero también hay que avanzar hacia algo que ha propuesto el concejal (Tomás) Echiburú, que es comenzar a sacar autos de las calles de Providencia. Es algo que a los automovilistas, en general, no les gusta, pero avanzar hacia un modelo donde vayamos despejando progresivamente, en un largo plazo, las calles de Providencia de autos de personas que vienen a la comuna a hacer trámites. La medida asegurará espacio para las personas con movilidad reducida o personas discapacitadas que se desplazan en auto. Eso quiere decir que probablemente, una de las comunas mejor conectadas de Santiago comienza a resignificarse, a repensarse, y comienza a destinar espacios a áreas verdes, a ciclovías, a otros. 

Suena ambicioso.

-Pero al final, si te pones a pensar, ¿qué comuna tiene una posición así de estratégica en Santiago y además tiene los ingresos que tiene Providencia? Ninguna. Somos la única comuna que tiene altos ingresos, pero además tiene una posición central en la ciudad.

Es una pelea grande.

-Si queremos ser una de las comunas con la mejor gestión ambiental de Chile, tenemos que empezar, entre otras cosas, en sacar los autos. Y sacar autos significa ensanchar veredas, y también agregar áreas verdes. Sé que puede ser polémico para los automovilistas, pero para las personas que viven en Providencia puede ser muy significativo saber que igual se pueden desplazar por la comuna en auto, pero que eso tiene un costo. Y que empecemos a usar la red de ciclovías que hay, la red de transporte público que hay, y eso, estoy seguro, va a tener un impacto positivo. Pero para eso también tienen que haber cambios culturales.

¿En qué otras propuestas estás pensando?

-Hay que meterse con las constructoras. Hay que irse contra los grandes. De momento, quiero ser súper responsable. Mi actitud es enfrentarme a los grandes como nunca antes nadie lo ha hecho en Providencia. Esa es mi forma.

¿Si hubiera sido por ti, Costanera Center no existe?

-De ninguna forma. Ese fue Labbé, y eso representa exactamente lo que no quiero. Y si fuera por mi, por ejemplo, en Providencia hay mucha pobreza encubierta. Creo que la municipalidad debiera tener un rol mucho más activo en la superación de ciertas barreras estructurales de lo que significa vivir en Providencia. Por ejemplo, hay un concejal que creía que los fondos de desarrollo vecinal, esta inversión que Providencia hace en ciertas comunidades, debían ser de carácter estético. O sea, pintar la fachada del edificio. Resulta que ese concejal, después, por la fuerza de los hechos, se dio cuenta que los problemas de las comunidades no eran simplemente estético, sino que eran reales. 

¿Qué acción en concreto se pueden ejecutar? ¿Qué te gustaría?

-Hay que súper fortalecer el fondo de desarrollo vecinal, lo que significa inyectarle recursos a las comunidades que lo necesitan, de manera más activa. Y también, construir comunidad. Acá pasa una cosa: se mete mucha plata en seguridad, y sin embargo las comunidades se siguen sintiendo inseguras. A lo mejor no es un problema de plata, a lo mejor es un problema de articulación. Me encantaría entrar en los edificios y hacer que las comunidades se articulen, para que entiendan el rol comunitario de la seguridad. Eso no se ha hecho ahora. Tengo algunas ideas, tengo visiones, pero todavía no es el momento del programa. Eso va a volver cuando la candidatura esté firme, cuando reunamos equipos comprometidos con lo que queremos hacer. Y aquí están todos invitados.

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