El provocador llamado a la marcha antiinmigración que la semana pasada copó titulares en la prensa escrita, también tuvo su correlato televisivo. Y no cualquiera. Los representantes del Movimiento Social Patriota, Pedro Kunstmann y Claudia Navarro, principales convocantes, tuvieron sus 15 minutos de fama en vivo y en directo en pleno “Bienvenidos”, el matinal de Canal 13 de alto alcance social.

Ambos hablaron de la polémica marcha, de la supuesta censura que estaban viviendo por la prohibición, y se victimizaron ante un público atónito, que comentaba por redes sociales lo que estaba sucediendo. El grupo se hizo conocido poco antes, cuando llamó a cerrar las fronteras y realizó una apología a la defensa del país con armas de fuego, mediante la confección de poleras con la silueta de una metralleta donde se puede leer “Defiende Chile”.

Su entrada a la escena pública, no obstante, fue cuando colgaron carteles con la leyenda “esterilización gratuita para las hembristas”, en la marcha por el aborto libre de 2018. Esos son los antecedentes que preceden a los miembros del Movimiento Social Patriota; los mismos que tuvo a la vista la dirección de “Bienvenidos” para decidir invitarlos o no a exponer sus ideas por televisión. La decisión, como ya se sabe, fue darles tribuna. Y, por supuesto, las reacciones de analistas, políticos y televidentes, fueron negativas.

Pero no es la primera vez que a “Bienvenidos” le pasa algo así. Los problemas derivados de decisiones éticas en la industria televisiva, particularmente en espacios como matinales, parecen estar cada vez más en tensión con sus audiencias. De acuerdo a datos recopilados vía Ley de Transparencia por El Desconcierto, los matinales han recibido 5.004 denuncias ante el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) entre julio de 2014 y julio de 2019.

El espacio con más denuncias es, precisamente, “Bienvenidos”, de Canal 13, con 2.330. A este programa le sigue “Mucho Gusto”, de Mega, con 1.179; “Buenos Días a Todos”/”Muy Buenos Días”, de TVN, con 774; “La Mañana de Chilevisión”/”Contigo en la Mañana”, de CHV, con 678; y “Mañaneros”/”Hola Chile”, de La Red, con 143.

Espacios antiéticos

El caso del femicidio frustrado de Nabila Rifo, sin duda, conmocionó a la opinión pública durante 2016. De esta forma, los detalles del delito y la alevosía presente en el ataque llevaron rápidamente a que los matinales pusieran sus ojos sobre la historia de la mujer. Con un tratamiento inadecuado, cabe decir.

El proceso de juicio por las brutales agresiones duró varios meses y de allí fue donde estos programas sacaron gran parte del material con el que festinaron. Por ejemplo, el 12 de abril de 2017, el matinal “Bienvenidos” exhibió la grabación el testimonio del ginecólogo que examinó a Rifo, que era parte de la investigación.

En el estudio del programa, los conductores, panelistas y el psicólogo clínico, Alex Droppelmann, analizaron el testimonio del profesional, dándose un festín con la información privada de la mujer. Esta emisión le valió a “Bienvenidos” 1.133 denuncias ante el CNTV y una multa de 500 UTM, cerca de $25 millones.

Se trata de uno de los mejores ejemplos para graficar las faltas a la ética de estos programas. De ahí en adelante, los matinales no han cambiado sus prácticas. El tratamiento de los casos de Nibaldo Villegas y Fernanda Maciel son prueba de esto.

Desde la Comisión de Género del Colegio de Periodistas, Nataly González, realiza un duro análisis de estos espacios.

“Ha quedado bastante claro en los últimos años que los matinales se han transformado en un espacio donde se abordan los casos -porque no abordan las temáticas- de violencia contra las mujeres de una manera aberrante. Lo que se hace es utilizar estos casos para generar morbo, que saben que generan audiencias y significan rating. En los matinales se hace sensacionalismo, banalización y espectacularización de la violencia contra las mujeres”, dice González.

Poco pluralismo y uso político

Sumado a estas repetitivas faltas a la ética, otro flanco cuestionable de los matinales tiene que ver con que se han convertido en un espacio cómodo para los políticos. Cada mañana, es común ver a autoridades hablando de distintos proyectos o iniciativas. La mayoría de las veces sin mayores contrapuntos a sus planteamientos. Al mismo tiempo, este escenario ha develado el poco pluralismo de estos programas al momento de escoger a sus invitados.

Sebastián Piñera, Joaquín Lavín (UDI), Manuel José Ossandón (RN), Nicolás Monckeberg (RN), Francisco Chahuán (RN), Felipe Kast (Evópoli), Francisco Vidal (PPD), Heraldo Muñoz (PPD) y Pablo Vidal (RD), son sólo algunos de los personajes que se presentan de forma constante en estos programas. En su mayoría son hombres de derecha (solo Vidal es de izquierda) quienes se sirven de estos espacios y, de paso, se muestran como sujetos carismáticos ante la audiencia.

Consultado por El Desconcierto por sus seguidas participaciones en este tipo de programas, Lavín respondió que “espacios como ese representan una gran oportunidad de dar a conocer el trabajo y las medidas que me toca adoptar como alcalde”. Eso sí, aclara que considera que “cada uno es responsable de sus propias opiniones” y lo que ellas generen.

Según la directora del Observatorio de Medios Fucatel, Manuela Gumucio, este punto pasa a llevar lo establecido por la Ley 20.750 de Televisión Digital de 2014, que plantea el respeto al pluralismo para el “correcto funcionamiento” de los servicios de televisión, considerando éste también la diversidad política.

“La ley dice que el CNTV debe buscar los medios para regular esto, pero no ha habido en todos estos años una sanción por falta de pluralismo. Cuando los matinales, de manera tan desparpajada y sin ninguna preocupación, se dejan utilizar para propaganda del gobierno, es muy grave. Debería haber un invitado que haga de contraparte, por lo menos”, señala la directora del Observatorio Fucatel.

Por su parte, la coordinadora del Programa de Libertad de Expresión y Ciudadanía del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, Javiera Olivares, no ve del todo mal la presencia de políticos en los matinales, dado que valora que esa actividad sea una parte cotidiana de los contenidos televisivos.

Lo que le preocupa a la ex presidenta del Colegio de Periodistas es la discriminación “a ciertos dirigentes políticos y sociales que también quieren tener esa palestra. La ausencia de ciertos actores y actrices sociales y políticas en Chile hace parecer que hay cosas que no ocurren, cuando sí están ocurriendo, como las huelgas de trabajadores o las movilizaciones del mundo mapuche”.

Los efectos de la denuncia

Aún considerando lo recurrente de estas coberturas, multas como la aplicada al matinal “Bienvenidos” por el caso de Nabila Rifo no son comunes. En lugar de eso, la gran mayoría de las denuncias son desestimadas o no terminan vinculadas a ninguna sanción.

Prueba de esto es que de los 5.004 reclamos ante el CNTV, sólo 43 casos han terminado con multas como resolución. En esa línea, del total de denuncias, sólo 1.637 acciones han sido consideradas para sancionar a los programas.

Respecto del valor de esas multas, es posible sostener que la mayoría del tiempo las sanciones corresponden a montos bajos. Por ejemplo, 16 casos en los últimos cinco años han sido penalizados con 100 -o menos- UTM a pagar ($4,5 millones aproximadamente). Sólo tres fallos del Consejo han superado las 300 UTM ($13,5 millones aprox).

 

Gumucio sostiene que estos montos son “ridículos” y que no significan nada para las estaciones televisivas, considerando los fondos millonarios que éstas manejan y los grupos empresariales que las sostienen, como Luksic y Heller, en el caso de los capitales chilenos. “Muchas veces los canales prefieren cometer los errores y pagar las multas, porque con esos sensacionalismos y cosas incorrectas, obtienen mayor audiencia”, señala la periodista.

Desde el Colegio de Periodistas, Nathaly González, valora este sistema de denuncias del CNTV, aunque reconoce que es insuficiente. “Es un mecanismo válido y está siendo utilizado por la ciudadanía. Denota que hay un ojo más crítico desde las audiencias, por eso las personas reaccionan de manera instantánea y masiva denunciando. Hay una condena social ante estas faltas a la ética, que queda de manifiesto en estas denuncias masivas que se han dado en el último tiempo”, dice la periodista.

González agrega el Colegio de Periodistas no tiene ninguna potestad para aplicar o exigir sanciones más altas. Para estos fines, según la comunicadora, es necesario implementar una Ley de Medios, que eleve los estándares éticos que se exige a los medios de comunicación en el país.

Presidenta del CNTV, Catalina Parot, designada por Sebastián Piñera en 2018

Una reforma al CNTV

Para hacer frente a estas situaciones en los matinales, Javiera Olivares plantea que el CNTV -liderado por Catalina Parot- debería tener un rol más activo que reactivo, haciendo un llamado a los legisladores a revisar las tareas y atribuciones de esta institución.

“Me parece insuficiente que hoy la tarea de este organismo sea sólo reaccionar. Sería importante que también pudiera generar campañas previas sobre tratamientos responsables para los canales y también instancias para que las audiencias aprendan a exigir sus derechos”, sostiene.

En esa línea, la periodista propone la creación de una Defensoría de las Audiencias, tal como existe en Argentina. Se trataría de un ente autónomo, diverso y con financiamiento para resguardar de forma más contundente la integridad de las personas, tal como mandata la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Por otra parte, Gumucio apunta contra el sistema de designación de consejerías al interior del CNTV en la actualidad, el cual respondería a lógicas binominales y de cuoteo político.

Respecto de la composición del actual Consejo, es posible reparar en su poca diversidad, estando formado por once profesionales, en su mayoría ligados a universidades de élite, al cristianismo y/o partidos de derecha o centro derecha.

Olivares coincide con Gumucio y apunta a que para cada sanción que exista, las definiciones las entregue este ‘directorio’. “Ellos son los que definen, de acuerdo sus propios criterios, y también a los criterios de sus partidos o sectores políticos. Eso, obviamente, tiñe las decisiones”, explica.