Opinión

Una dictadura perfecta

Por: Fanny Campos / Publicado: 11.11.2019
mujeres de luto / Agencia Uno
En el mundo poético nos toca lamentar de cerca los casos de escritores heridos por perdigones o balines, entre ellos los poetas David Añiñir, Juan Carreño, Milton Leiva, y el dramaturgo Luis Narváez, quienes se suman a esos miles de chilenos y chilenas heridos por el simple hecho de participar de las manifestaciones, junto a los millones de personas que únicamente queremos un país más justo.

¿No les parece una pérdida de tiempo y de recursos públicos este “jugar a la democracia”, bajo las reglas escritas a punta de fusil? ¡Tanta pérdida de recursos públicos en este juego!, y no hablo únicamente de la corrupción, sino del aparataje político que nunca ha representado bien los intereses del pueblo, verdadero soberano de esta nación, según reza la propia Constitución. 

¿Saben ustedes que irónicamente el año pasado el gobierno y el Parlamento estaban discutiendo, y promulgando leyes tan inútiles como la que declara el 20 de octubre de cada año, como “el día de la diversidad cultural para el diálogo y el desarrollo” (Ley 21.087), o aquella que declara el segundo sábado del mes de octubre como “el día del artista”? Así nada más, meras declaraciones de la boca para afuera, sin políticas que realmente hagan algo por valorar la diversidad, el diálogo y el arte. 

¡Cuántos recursos invertidos en sueldos, carísimas horas de trabajo en comisiones, parlamentarios y asesores en ambas Cámaras, en la Secretaría de la Presidencia, en la tramitación completa de este tipo de inútiles leyes de papel volantín que se va cortado antes de nacer y a pique desde su gestación burlesca! ¡Linda forma de celebrar el día del diálogo este 20 de octubre de 2019 en Chile, con militares guerreando unilateralmente contra el pueblo! 

Acá en Concón no hubo ni un solo saqueo, según informó el jefe de Seguridad de la municipalidad, y no obstante esta zona también estuvo comprendida dentro de la zona de emergencia; y se escuchaban balas a plena luz del día, y se veían militares en las poblaciones, azuzados por algunos vecinos insensatos que gritaban: “Mátenlos a todos estos weones”, mientras las mujeres de aquellos que no cocinan ni en sus casas, se reunían a cocinarles a los carabineros de nuestra comisaría, la misma que le negaba las listas de desaparecidos a las diputaciones que las pedían en ejercicio de sus facultades fiscalizadoras. Acá en Concón, las y los manifestantes hemos cantado y leído poemas junto a nuestro vecino y ciudadano ilustre, Patricio Manns, y otros artistas locales, en calma, muy pacíficamente. 

Pero no es una zona completamente “pacífica”, pues durante el primer mandato de Sebastián Piñera (2010-2014), el gobierno se alió con el Departamento de Defensa de los EEUU para montar una base de «entrenamiento militar en tiempos de paz», dependiente del Southcom (comando sur), instalación ubicada en esta comuna de la Quinta Región de nuestro país, que tiene por finalidad última educar a los cadetes del Ejército, carabineros (específicamente, agentes de FFEE y del GOPE), entre otros, para hacer frente a situaciones de inestabilidad social o de crisis interna, en este país y en cualquier otro de Latinoamérica.

Ante las graves infracciones a las normas constitucionales y legales ocurridas a propósito de la declaración de los “estados de emergencia”, y las medidas innecesarias dictadas por quien no tenía mandato constitucional para hacerlo (almirante y comandante) en gran parte del país, perfectamente se podría acusar constitucionalmente al presidente y su exministro del Interior. ¿Perfectamente? Solo en teoría.

En teoría lo permite el Artículo 52 de la Constitución por infracción de las leyes; y la acusación constitucional al exministro del Interior (hasta 6 meses desde su renuncia), y la acusación eventual al ministro de Defensa (ambos firmaron los decretos de emergencia), pero para que prospere “el tongo constitucional” se necesitaría mayoría de los senadores en ejercicio, según el artículo 53 de esta carta fundamental creada por ellos mismos cuando instauraron esta dictadura; es decir, se requieren 23 votos de los senadores. Cosa que sería probable de alcanzar, solo si es que los actuales seis senadores de la DC se alinearan con la oposición y no con la derecha  gobernante, como ya han anunciado que harán. La historia de traiciones de ese partido lo anticipaba.

Ojo que también podrían acusar constitucionalmente a los generales y almirantes “por haber comprometido gravemente el honor de la nación”;  bastante fácil de considerar así, dado que el mundo entero se ha ido enterando de las ilegalidades y de las graves vulneraciones a los derechos humanos cometido bajo el mando de estos señores; a nivel internacional peligra el honor de nuestra patria, que ha quedado como “chaleco de mono”, tras las graves violaciones a los DDHH cometidas por sus FFAA y fuerzas de orden público. 

Pero esto de las acusaciones constitucionales, destituciones y nuevas elecciones hasta que acaben estos dos años y meses, es pura música, mientas no se reforme la constitución y sus altos quorums para que prosperen las acusaciones constitucionales (o la gente deje su desmemoria y apatía política y comience a escoger una gran mayoría de senadores probos que velen por el respeto de la constitución y la leyes, independientemente de la orden del partido). Mientras eso no ocurra, el presidente que sea, podrá impunemente saltarse las normas constitucionales sin ser declarado culpable ni juzgado dentro del país; pese a los allanamientos ilegales a los domicilios, pese a los asesinatos y a las heridas a manifestantes, entre ellos incluso menores de edad, o las vejaciones sexuales a detenidos y detenidas.

Sebastián Piñera hablando en cadena nacional de “guerra” y de “estado de sitio”, estado excepcional diverso al que decretó y que hubiera requerido del acuerdo del Congreso, hizo muy patente su confusión respecto de la normativa que se encontraba vulnerando. Sentí y siento terror de vivir en un país gobernado por quien no respeta la Constitución y las leyes de manera tan descarada o ignorante, y en donde hay personas que justifican estos crímenes de lesa humanidad, como si fuera algo “necesario para mantener el orden”, desconociendo los límites que ha ganado la humanidad tras tanto dolor en las guerras mundiales. No toman el peso  ético de la gravedad de la situación.

Las cifras de heridos de la Cruz Roja duplican las cifras del traidor INDH, y señalan que se quedan cortos en la contabilización de manifestantes heridos. Realmente inaceptable, ni en las manifestaciones de Hong Kong (dictadura china) se han alcanzado estos niveles de vulneración a los DDHH. En el mundo poético nos toca lamentar de cerca los casos de escritores heridos por perdigones o balines, entre ellos los poetas David Añiñir, Juan Carreño, Milton Leiva, y el dramaturgo Luis Narváez, quienes se suman a esos miles de chilenos y chilenas heridos por el simple hecho de participar de las manifestaciones, junto a los millones de personas que únicamente queremos un país más justo.

Desde el mundo feminista, repudiamos la lista de mujeres y disidencias desaparecidas, heridas, asesinadas, violadas o abusadas sexualmente que durante esos días se incrementaron brutalmente. Existen 48 querellas por desnudamientos, amenazas sexuales, tocaciones, y dos violaciones consumadas por uniformados en servicio. Las personas detenidas durante las protestas, entre ellas mujeres y menores de edad (niñas y adolescentes) suman más de mil.

Las cifras son realmente alarmantes, y al ser tan amplias, no se puede decir, con la liviandad que lo hace Sergio Micco que se trate de hechos aislados. Se nota que únicamente quiere salvar su cabeza, tal vez por el error que cometió al señalar que existía un centro de tortura en Baquedano. 

No son 30 pesos, ni siquiera 30 años, sino 57 años de exterminios, algunos más solapados que otros. ¿El “costo menor” de la implementación y mantención del sistema? Si fuera tan buen sistema, no tendrían porqué temer, reprimir y aniquilar a quienes simplemente abogan por mejorar las cosas para el grueso de los habitantes de estas tierras.

¡Aplausos, para Jaime Guzmán! ¡Lo lograron! Lograron la mejor dictadura al estilo Aldous Huxley: 

“Una dictadura perfecta tendría la apariencia de una democracia, pero sería básicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar”. 

 

Fanny Campos
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