Opinión

Lo social es un Derecho: el legado boliviano en tiempos de neoliberalismo latinoamericano

Por: Dra Paula Vidal y Dr. Marcelo Rodríguez Mancilla / Publicado: 19.11.2019
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La consumación del golpe de estado, la capitalización política de las diversas movilizaciones por parte de sectores de la derecha racista y clasista, la muerte de -al menos- 20 personas y cerca de 700 personas heridas, junto con la renuncia y asilo de Evo Morales en México, la autoproclamación de Jeanine Áñez, senadora de derecha, como presidenta interina de Bolivia, sin contar con el quórum legislativo necesario para ello, deja al país en una situación compleja donde se cristaliza la oleada neoliberal, articulada al fundamentalismo religioso, racista y fascista de la ultraderecha económica y al poder corporativo transnacional.

El proceso de neoliberalización de la sociedad boliviana y sus instituciones data de 1985, en un contexto de crisis estructural de la deuda externa y de caída de los precios de los minerales. El gobierno de Víctor Paz aplicó las primeras reformas económicas neoliberales y políticas de control de la inflación. La acumulación de malestar social en la población más desprotegida y la construcción de la lucha desde los movimientos sociales, políticos, obreros, campesino, indígenas, e intelectuales, se confrontó a los paquetazos neoliberales, donde las emblemáticas luchas conocidas como la “guerra del agua” (2000) y la “guerra del gas” (2003) fueron ejemplo de estas. La capitalización política de aquellas luchas se canalizó a través del Movimiento al Socialismo MAS (fundado en 1987), con la construcción de un nuevo proyecto societal en Bolivia, en confrontación explícita con el precedente.

El año 2006, Evo Morales asume la presidencia con el 53.7% del voto popular. Esta elección marca un hito en la historia política de Bolivia, pues por primera vez, asume un presidente indígena que expresaba un proceso histórico de construcción de un proyecto político del Estado Plurinacional y del Vivir Bien, que aglutinó diversos intereses sociales, especialmente de las clases excluidas.

La necesidad histórica de un nuevo proceso de cambio a través de una asamblea constituyente, que inició sus labores en agosto del 2006 y que se ratificó el 25 de enero de 2009 con un 61.43% de los votos, dio el marco de legitimación para profundizar el proceso de implementación del proyecto societal del MAS. Este proceso marca un antes y un después en la historia de Bolivia, pues los resultados fueron claramente positivos. De hecho, diferentes organismos internacionales y especialistas de varios sectores políticos, reconocieron en mayor o menor medida las conquistas de Bolivia en derechos y sus avances en políticas sociales y fiscales, y en inclusión social.

En este sentido, los logros en los 13 años de gestión de los gobiernos de Evo Morales han mejorado de manera efectiva la vida de la ciudadanía, lo cual se realizó a partir de la implementación de un proceso basado en cuatro estrategias: la socio-comunitaria (Bolivia Digna), la del poder social (Bolivia Democrática), la estrategia económica productiva (Bolivia Productiva) y la del relacionamiento internacional soberano (Bolivia Soberana).Destacamos algunas conquistas como derechos:

El 2 de mayo del año 2006 Evo Morales firma el decreto que determinaba la estatización y nacionalización de todas las reservas de gas, con lo cual buscaba garantizar la soberanía de sus recursos. Con ello se implementa un proceso incipiente de industrialización de los recursos estratégicos. Actualmente, están en funcionamiento las siguientes plantas: Planta de separación de líquidos de Rio Grande, Planta de separación de líquidos de Gran Chaco “Carlos Villegas”. Se ha avanzado en la construcción y estudios de plantas de separación de líquidos y plantas de petroquímica. Entre las iniciativas más importantes se tienen: Planta de amoniaco urea, Planta de gas natural licuado, Planta de propileno y polipropileno. En el sector estratégico eléctrico, se creó la empresa ENDE Andina y se nacionalizaron las empresas generadoras de Corani, Valle Hermoso y Guaracachi, y el 2012 se nacionalizó la empresa Transportadora de Electricidad S.A (TDE). Ante la crítica situación de desigualdad entre el área rural y urbana, principalmente del departamento de La Paz, se tomó la decisión de nacionalizar la empresa de Electricidad de La Paz S.A. (ELECTROPAZ) y la Empresa de Luz y Fuerza Eléctrica de Oruro S.A. (ELFEO). Aun en este contexto de nacionalización, este no es un proceso irreversible, porque las reservas de gas y litio en Bolivia, siguen siendo objeto de interés de los grupos y capitales privados.

Por otro lado, se expulsa la permanencia de bases militares de Estados Unidos en territorio boliviano y se denuncia públicamente el papel intervencionista que ha tenido el FMI y los Estados Unidos en los asuntos internos de Bolivia en gobiernos neoliberales.

El propio Banco Mundial reconoció que en la gestión del gobierno de Evo Morales la reducción de la pobreza extrema pasó del 38% en 2006 al 15% en la actualidad. Se ha garantizado la educación gratuita para los jóvenes y aumentaron los años promedio de escolaridad de la población, entre 1997 y 2014 el abandono escolar se redujo en 7,2 puntos. El año 2006, cerca de 6 de cada 100 niños inscritos abandonaban la escuela, en tanto que para el año 2014 esta cifra se redujo a menos de la mitad. La implementación de los Programas Nacionales de Alfabetización “Yo Sí Puedo” y “Yo Sí Puedo Seguir”, alcanzó a más de 955 mil personas. En diciembre de 2008 Bolivia fue declarada territorio libre de analfabetismo, con la aplicación del Programa Nacional de Alfabetización. Como resultado de estas acciones, en 2014 el 99,4% de la población joven sabía leer y escribir.

Se implementó un seguro universal gratuito para contar con atención en salud, se mejoraron las tasas de mortalidad infantil. En el período 2006 – 2014, se implementaron acciones que permitieron mayor acceso de la población a la salud, entre las que destacan las siguientes: i) el Programa “Mi Salud”, orientado a eliminar barreras administrativas, económicas y geográficas, para llevar los servicios de salud a las familias bolivianas a través de visitas domiciliarias, actividades preventivas y promocionales de salud; y ii) el fortalecimiento de los seguros públicos de salud, con la ampliación de prestaciones y la incorporación de las personas con discapacidad, permitiendo ampliar el acceso gratuito a la salud de grupos vulnerables con financiamiento de recursos públicos. Entre 2006 y 2012, se construyeron 704 nuevos establecimientos de salud y entre 2006 al 2013 se registró un aumento de 6.387 nuevos ítems de personal de salud financiados por el Tesoro General de la Nación, representando un crecimiento promedio de 798 nuevos ítems por año.

Bolivia es el país que mejor distribuye la riqueza y que más crece en América Latina. El PIB del país aumentó más del 4% y, según el propio FMI, se transformó en el país con mayor crecimiento económico de América del Sur. El PIB pasó de 9.000 millones de dólares en 2006 a 40.000 millones de dólares en la actualidad. El crecimiento del PIB per cápita en 2005 era de 2.5%, mientras que en 2008 fue de 2.7%. Bolivia mantiene un crecimiento del 4.9% en promedio anual, con una alza sostenida en el ingreso desde 2008, y el gasto total promedio del gobierno sube. A partir del 2006, Bolivia muestra un fuerte descenso de la deuda externa como porcentaje del PIB, llegando a ser, en el 2017, el segundo país con menor deuda (33,8% del PIB). A su vez, se ha dado un aumento de productos primarios con relación a la proporción total de las exportaciones. De hecho, el gobierno de Evo Morales (2006-2017) ha tenido un promedio de 7.629 millones de dólares en su valor de exportaciones.

Como vemos, de modo parcial y en trazos generales, estos importantes avances que caracterizaron gran parte del ciclo de continuidad de los gobiernos de Evo Morales, son innegables.

No obstante lo anterior, la continuidad del proceso de implementación también presentó fisuras. A la denuncia en el año 2008 del pacto con el empresariado y la derecha emprendido por el MAS, las divisiones de las organizaciones indígenas que se suscitaron luego de la grandes marchas en defensa del TIPNIS en 2011, la represión de los movimientos indígenas, campesinos y trabajadores opositores al modelo de desarrollo extractivo, el no reconocimiento del referéndum del año 2016 que por voto popular manifestó estar en contra de la reelección de Evo Morales, la sorpresa y sospecha que suscitó la detención por 20 horas del conteo de votos en las elecciones presidenciales del pasado 20 de octubre; fueron configurando un escenario propicio para la ruptura y para la embestida de las fracciones golpistas.

Los militares, luego de hacerse público el informe de la OEA que determina irregularidades en el proceso electoral, sugieren a Evo Morales que renuncie, mientras que éste llama a nuevas elecciones. Los hechos de vandalismo y saqueo, incluso en la propia casa de Evo Morales y algunas casas pertenecientes a figuras de gobierno que fueron quemadas, al igual que tres tribunales departamentales, así como la confrontación entre sectores opositores y afines al MAS, entre otros hechos; configuraron el clima hostil que aprovechó la afrenta golpista.

La consumación del golpe de estado, la capitalización política de las diversas movilizaciones por parte de sectores de la derecha racista y clasista, la muerte de -al menos- 20 personas y cerca de 700 personas heridas, junto con la renuncia y asilo de Evo Morales en México, la autoproclamación de Jeanine Áñez, senadora de derecha, como presidenta interina de Bolivia, sin contar con el quórum legislativo necesario para ello, deja al país en una situación compleja donde se cristaliza la oleada neoliberal, articulada al fundamentalismo religioso, racista y fascista de la ultraderecha económica y al poder corporativo transnacional. El futuro del legado de derechos y conquistas sociales de los gobiernos de Evo Morales está en peligro, dependerá del propio pueblo y su movilización, la defensa de estas.

Dra Paula Vidal y Dr. Marcelo Rodríguez Mancilla
Académicos Universidad de Chile.
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