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Habla la madre de Nicolás Ríos: “Nunca imaginé que a mi hijo lo iban a secuestrar”

Por: Nico Romero / Publicado: 19.01.2020
Verónica Verdugo en su casa en San Miguel /
Verónica Verdugo (53) visitó el jueves 16 de enero a su hijo Nicolás Ríos (20), quién se encuentra encarcelado por supuesto porte y uso de bombas molotov. Su detención, ocurrida el viernes 10 de enero en los alrededores del Cerro Santa Lucía, se hizo ampliamente conocida por la violencia empleada por parte de los carabineros vestidos de civil que estuvieron implicados en el hecho, y porque lo subieron a un auto particular, no a un vehículo institucional y el fallo de la jueza del Séptimo Juzgado de Garantía, Karen Atala, que determinó que era legal el procedimiento. En conversación con El Desconcierto, perfila en primera persona a su hijo y delinea las razones que lo llevaron a protestar, asegurando su inocencia. Cree, además, que las demandas del estallido social tienen por objetivo "el amor hacia los demás".

La del jueves fue una visita muy emotiva. Muy esperada, porque hace muchos días que no lo veíamos. Nos abrazamos, nos besamos, nos hicimos cariño y de verdad fue muy emotiva. Estábamos muy ansiosos de verlo. Compartimos con él, conversamos.

Con el amor que nos tiene y con esta fortaleza que tiene nuestro hijo, que aún en el contexto en el que se encuentra, nos trata de dar tranquilidad, diciéndonos que él está bien, que está fuerte y que sabe que no va a salir ahora, porque esto tiene un tiempo de investigación. Sí está preocupado porque siente que fue totalmente ilegal su detención. Nos contó cómo había sido eso y también el control respectivo. Él también siente que necesita decir su parte. Se siente muy vulnerado en sus derechos.

Está más tranquilo porque está en un módulo con otros chicos que tienen la misma problemática. Se acercaron familiares de estos chicos a darnos su apoyo y a contarnos lo que ellos han vivido, que al final es lo mismo que hemos vivido nosotros. Hay mucha gente que está viviendo esta realidad. Eso nos lleva a ser más fuertes y unirnos. Nosotros creemos que, si bien es cierto que los jueces escuchan a los fiscales, mi invitación es a sensibilizarlos, a que empaticen también con los familiares que tenemos a nuestros hijos detenidos.

Nuestros hijos no son delincuentes, nuestros hijos son chicos que están llenos de sueños, de motivaciones y muchos de ellos han vivido mucha injusticia social. Hay chicos que han estado en el Sename y están solos. Cuando se les dice delincuentes, cuando se les estigmatiza, también hay que ver que ellos tienen una historia de vida. Y esa historia los marca, obvio, por la desigualdad y la falta de oportunidades. Cuando nuestros hijos, que tienen un poco más de recursos y mucho amor, un colchoncito afectivo, que tienen una familia que los apoya, los quiere, también ellos quieren que los demás tengan esto. No criminalizarlos, escucharlos. Esa es la invitación: a empatizar y a cuestionarse un poco, dejar de lado los odios y empezar a ver con amor, conectarse con el amor. Porque esta lucha es por amor.

El papá de Nicolás. / Fuente: Nicolás Romero.

Nicolás es un chico muy sensible. De niño muy sensible. Le gustan los animales, las plantas, le gusta salir a andar en bicicleta, escuchar música, ver animé, jugar con sus sobrinos, tiene primos menores y juega con ellos, él es muy juguetón. También es muy soñador. Es un chico sano, lindo, como muchos chicos de hoy que se preocupan por el medio ambiente, por el cambio climático, por los animales. Es un chico de mente y cuerpo sano. Es muy querido por la familia, sus amigos, es muy leal.

Para nosotros fue muy traumático. Somos muy unidos y muy cuidadores de nuestros hijos. Por ejemplo, con Nicolás las veces que íbamos a la Plaza Italia, íbamos juntos. Nos separábamos un rato, después nos decía dónde estaba y lo pasábamos a buscar en el auto. Siempre ha dicho adónde va, a qué hora va a llegar o si necesita que lo vayamos a buscar. Entonces Nicolás ha crecido en ese contexto, de mucha protección, mucho cuidado.

Él estudió en el San Clemente de acá de San Miguel, después en el Latinoamericano de Integración, donde terminó la enseñanza básica y media. Después ingresó a la Universidad de Playa Ancha, donde está estudiando geografía. Entró con uno de los puntajes más altos. En estos momentos que vivimos nos han visitado profesoras, vino la señora del rector de la universidad, me ha llamado la vicerrectora, sus compañeros que están muy preocupados viajaron a Santiago para enterarse. Y así muchísima gente que está entregándonos apoyo.

Además yo de profesión soy trabajadora social y trabajo en salud mental. Estaba colaborando y brindando atención psicológica y contención en crisis con chicos que también han sido detenidos acá en San Miguel desde el 18 de octubre. Por eso, para mí esto no era nada nuevo. Pero nunca imaginé que a mi hijo lo iban a secuestrar. Porque eso fue un secuestro. Es distinto que vengan carabineros, se identifiquen y te lleven detenido. La forma de la detención fue brutal. A nosotros nos afectó mucho, de un momento a otro nos cambió la vida, ya nada es lo mismo, nos hace falta él.

Nicolás estaba trabajando como reponedor en un supermercado los fines de semana, porque nos decía que quería liberarnos de carga, para no estar pidiéndonos plata todo el tiempo. Como a las once sentí preocupación porque no me había llamado. Lo llamo y me dice que está detenido en la 33 Comisaría de Ñuñoa. “Ven a verme”, me dijo.

Cuando lo fuimos a ver, yo quedé en shock, tengo que reconocerlo. Cuando lo vi, estaba muy angustiado, muy golpeado. Me dijo: “mamá, me pegaron. Yo no quiero que me torturen ni que me violen”. Yo no entendía por qué me lo decía, pero sí veía su cara de desesperación.

Me parece que el trabajo de la Defensoría Popular es el correcto. Se está haciendo todo lo que se tiene y puede hacer. Se van a presentar todas las apelaciones posibles. Estamos claros que no va a ser fácil pero estamos conscientes de que vamos a conseguir la libertad de nuestro hijo porque creemos que la justicia tiene que llegar a todos los derechos de los ciudadanos.

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Mejorar la educación, de calidad y gratuita. El tema de la salud, mejorarla. Nicolás tenía a su abuelo, mi padre, que tenía un problema vascular, una trombosis en las piernas. Esperó tres años en una lista de espera en el Hospital Barros Luco. Él falleció un 6 de noviembre del año 2017. Me avisaron en enero de 2018 que tenía una hora. Yo les dije: “Señorita, gracias, pero mi padre falleció”. Esas cosas le llegaban muy profundo a Nicolás. También el tema de las condiciones laborales de las personas y las jubilaciones. El ver cómo trabaja su padre, cómo trabajo yo y el resto de los chilenos. Él decía que hay muchas cosas injustas. En este país hay gente que gana mucho mucho dinero. Por último que la gente millonaria la tenga, pero para el resto que sea equitativo, sean solidarios, que nos den sueldos justos. Me decía que hay que cambiar, tener un Chile nuevo, donde la gente pudiera recuperar la colectividad. Me decía de poder mirarse, compartir, respetar el medio ambiente, que cada uno se haga cargo de su basura, reciclar, que tengamos huertos comunitarios, que a los niños desde chicos se les enseñe el autocuidado y el amor. Vivimos en una sociedad muy violenta.

A partir del 18 de octubre estamos viviendo una dictadura enmascarada. Cuando lo visité, me dijo: “Dile a los chicos que sigan en las calles, haciéndose presentes, porque esto no puede continuar”. El gobierno no nos escucha, siempre sacan más y más leyes para reprimir las demandas sociales. En algún momento tendrá que sentarse a escuchar y dialogar con los trabajadores, estudiantes, con los gremios. Porque esa es una democracia. Aquí hay un mal entendimiento de lo que es la democracia. El gobierno saca bonos, pero un bono no es una ley. Acá se necesitan leyes que protejan al pueblo, a los trabajadores. Yo trabajo en salud mental y sé que el presupuesto que destina el Estado para eso es miserable. Una sociedad que sea justa, equitativa, que se base en la colaboración de todos, va a ser una sociedad bella y sana, considerando a los seres humanos pero de forma integral. Claramente hay que hacer una revisión de lo que estamos viviendo.

Nicolás tiene todo nuestro apoyo, de su familia, pero también de la familia grande que es todo el pueblo que se está haciendo presente. La forma en que vamos a enfrentar esto es mantenernos unidas junto a las demás madres de detenidos. Vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para encontrar la libertad de nuestros hijos, porque ellos no son delincuentes. Nos preocupa mucho la ley antibarricadas porque las personas que sean detenidas después de eso, van a enfrentarse a detenciones mucho más terrible. Tienen que entender que la gente necesita ser escuchada. No queremos vivir lo mismo que ya vivimos en la dictadura. No queremos que nuestros hijos también lo tengan que vivir.

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