El Desconcierto

Habla Urenda, el empresario que viajó a Cachagua en helicóptero: “No hay ninguna violación de nada”

Esta semana se supo de los nombres de al menos dos personas que usaron sus recursos para trasladarse desde Santiago a otras regiones del país por medio de helicópteros: Cristobal Kaufmann, por una parte, quien es el mayor importador de autos Mercedes de Chile; y José Manuel Urenda, cabeza del Grupo de Empresas Navieras. Este último, sin embargo, salió a responder a las acusaciones en su contra.

Urenda tomó la semana pasada en el aeródromo de Tobalaba, en la comuna de Peñalolén, un helicóptero Robinson 66, con matrícula CC-AEE. Desde allí voló hasta el sector de Zapallar/Cachagua, según mostró el medio Interferencia.

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El empresario salió este lunes al paso de las críticas y confusiones respecto a su traslado: “Esto fue tres días antes que empezara a regir la prohibición. Es un vuelo informado y autorizado por la DGAC”, aclaró Urenda, en un archivo audio que hizo llegar vía WhatsApp a El Desconcierto. Y continuó: “Dos: no había cordón o barrera sanitaria en la zona. Tres: fui a una zona donde no hay cuarentena. Y cuatro: no pernocté en la casa, no alojé”.

De acuerdo al relato de Urenda, desde el 9 de febrero pasado que no pasa una noche en su casa de veraneo. “Estuve un rato (en mi casa) y volví. Antes pasé por el centro de distribución que tenemos camino al norte, en las afueras de Santiago, como a 40, 45 kilómetros, a ver el centro de distribución, que es muy importante porque eso no se puede parar”, indicó.

Al parecer, y según cuenta José Manuel, desde la central de abastecimiento se distribuyen insumos para la industria minera del país: “Tenemos un ramal de ferrocarril, son 40 hectáreas, además distribuimos muchas cosas que van a empresas, a tiendas, eso no puede parar. Por eso tengo un salvoconducto para trabajar. Por lo tanto, no hay ninguna violación de nada”, dijo.

Apelando a la oportunidad que el tiempo le otorgó, terminó su mensaje precisando: “Lo que se pretende ahora es que la gente no se traslade a vivir, a alojar a su segunda vivienda. Ese es uno de los objetivos. Esto fue mucho antes, o sea, varios días antes de que empezara el trasvasije de gente hacia la costa, antes de que hubiera prohibición y antes que se estableciera un cordón sanitario”.