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Eleonora Delgado, sexóloga: “El miedo a la muerte aumenta el deseo sexual”

Por: Javiera Sepúlveda Quezada / Publicado: 26.09.2020
Eleonora Delgado, sexóloga: “El miedo a la muerte aumenta el deseo sexual” /
La especialista, radicada desde hace cuatro años en Chile, realiza una radiografía sobre los trastornos y comportamientos por lo que más le han consultado durante la pandemia por Covid-19. Asegura que la situación sanitaria ha provocado reacciones opuestas en los chilenos: “En un grupo de personas provoca una baja de libido, es decir, disminución del deseo sexual. Y en el otro están los que tienen un aumento de libido, es decir, sufren una hipersexualización”. Para parejas que están físicamente distanciadas, recomienda practicar sexting o sexo virtual. “Es una buena oportunidad para practicar el sexo por llamada, más que por video”, dice, pues el primero es menos explícito y contribuye a “generar una intimidad en la comunicación”.

Aunque el pasado 4 de septiembre se celebró su día internacional, este se reconoce como el mes de la salud sexual, un derecho humano básico que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), corresponde a “un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad, así como experiencias placenteras y seguras”.

En estos tiempos de Covid-19, el comportamiento y el placer sexual han sufrido cambios significativos. Así lo plantea la venezolana Eleonora Delgado, magíster en Sexología, terapeuta y miembro de la Sociedad Europea de Medicina Sexual (ESSM), quien se instaló hace cuatro años en Chile y, a pesar de las dificultades que enfrentó ante la extrema reserva de la sociedad frente a estos temas, logró establecer una consulta física en Providencia. Hoy esta funciona de manera online, pero eso no ha sido un impedimento, dice, ya que sus pacientes han aumentado considerablemente.

-¿Qué cambios ha sufrido la sexualidad de los chilenos y chilenas durante la pandemia?

En este contexto han comenzado a aparecer muchos conflictos. A nivel de pareja hay dos grandes grupos: los que van a salir fortalecidos después de esta pandemia y quienes van a  necesitar terapia o que derechamente terminarán su relación. Hay parejas que vienen de una dinámica sexualmente ajetreada y rutinaria. A esto se suma la situación de estrés que genera el encierro, en la que la gente puede sentir emociones que no son necesariamente positivas, como ansiedad y depresión, lo que genera dos cosas. En un grupo de personas provoca una baja de libido, es decir, disminución del deseo sexual. Y en el otro están los que tienen un aumento de libido, es decir, sufren una hipersexualización.

 -¿La hipersexualización le sucede más a hombres o a mujeres?

Eso sucede más en hombres, debido a que primero hay menos estrés diario y más exposición a contenido en las redes sociales. Hay más hurgueteo –como dice un amigo chileno- en internet, lo que permite que, de forma espontánea, se esté expuesto a muchos más estímulos de los que antes había. Desde la neurofisiología, el hombre es mucho más fácil de estimular visualmente que la mujer.

-¿Y qué pasa con aquellas personas que no se encuentran en pareja durante esta pandemia? ¿Cuáles son las tendencias?

Pasa exactamente lo mismo. Hay a quienes se les baja la libido y los que se hipersexualizan. Aquellos que tienen pareja a distancia, lo que hacen es “desahogarse” a través del sexo virtual o sexting, además de enviarse nudes o fotos provocativas. Esto también ha crecido muchísimo entre las parejas. Y lo recomiendo. Es una buena oportunidad para practicar el sexo por llamada, más que el por video.

-¿Por qué es más recomendable el sexo por teléfono que por video?

Porque en el video de alguna manera hay cierta dinámica que ya está aprendida, pero el sexo telefónico obliga a la gente a hablar y a describir cosas que quiere y que no, además de generar una intimidad en la comunicación. El sexo por video es más explícito y, por ende, obliga menos a comunicarse.

No tengo de qué avergonzarme

Eleonora Delgado se dedica al área de la salud hace más de 15 años. En un principio, su foco era la terapia ocupacional. Sin embargo, su vocación siempre fue la sexología y, como en su país existe una escuela especializada en dicha profesión, optó por “salir del closet” y perfeccionarse en esa área.

“Hace 13 años, cuando tomé la decisión de entrar al Centro de Investigaciones Psicológicas, Psiquiátricas y Sexológicas de Venezuela, y formarme como sexóloga, todavía la gente estaba un poquito cerrada de mente. En un principio atendía en una consulta bajo perfil, porque existían muchos prejuicios sobre esta profesión. Pero poco a poco los comencé a dejar de lado y así me sentí menos reprimida. Este es un tema científico, así como hay gastroenterólogos y psicólogos, la sexología es un soporte de salud y tiene un propósito”, explica.

-Cuando llegaste a Chile, ¿también notaste una cultura cerrada de mente en el tema sexual?

Antes de venir a Chile me estuve contactando con algunos chilenos y chilenas para saber más sobre su idiosincrasia y forma de pensar. Fue fuerte darme cuenta que existía tanta reserva y distorsión con el tema, incluso después del primer año tenía dudas de si era posible ejercer mi profesión en este país. Como las redes sociales eran un camino viable para dar a conocer mi trabajo, comencé a tener hartos seguidores. Quienes necesitaban de mi ayuda comenzaron a contactarme y también generaba contenido educativo sobre sexualidad. Sin embargo, me pasó que recibía mensajes de mujeres diciéndome “¿Qué te pasa a ti con mi marido?, ¿Por qué te sigue?”, o de repente recibía llamadas a las 1, 2, 3 de la madrugada a mi teléfono de trabajo, por parte de hombres, diciéndome que querían sexo. Ahí les tenía que explicar que yo no soy una sexoservidora, sino que soy una profesional de base científica que maneja problemas sexuales. Eso me afectaba mucho en un principio y me daba a entender las percepciones, prácticamente nulas, que existen sobre esta profesión. Pero me puse a trabajar más fuerte y a generar más contenido basado en el área científica con la ayuda de estudios, papers, etcétera.

Deseo sexual en pandemia

-Mencionaste las variantes sexuales entre parejas, pero qué pasa en el caso de los solteros. ¿Ha aumentado la masturbación?

Quienes están solos y solas durante la pandemia, probablemente han aumentado la frecuencia de autoplacer. Tengo muchos casos de hombres que, como están solos en sus casas, tienen la libertad de dar rienda suelta a la masturbación. Si antes ocurría 3, 4 o 5 veces a la semana, ahora pasa a ser 2 o 3 veces al día y desarrollan lo que se conoce como compulsión masturbatoria.

-¿Eso vendría a ser una disfunción sexual? ¿Qué complicaciones puede generar en un futuro?

Claro que sí. Esto puede llegar a desarrollar algún tipo de desorden o de disfunción, porque la respuesta sexual actúa con un sistema de recompensa que es como tener el estímulo de una droga y al final el peligro, en este caso, es que se crean adicciones sexuales, masturbatorias o fijación de métodos en los que la persona empieza a responder solo a porno y autoestimulación, pero no a parejas, especialmente si tiene alta frecuencia de masturbacion y no mantiene vínculos sexuales con otra persona.

“La pandemia del Covid-19 trajo consigo muchos cambios para los vínculos sexuales humanos”, reflexiona la sexóloga. “El tema del deseo sexual hipoactivo, es decir, la pérdida de libido, se ha estado estudiando por la Sociedad Internacional de Salud Sexual y la Sociedad Europea de Medicina Sexual. Yo pertenezco a esta última y hemos producido contenido científico al respecto”, agrega.

-Está la tendencia de deseo sexual hipoactivo, pero ¿qué pasa en el caso contrario con el aumento de deseo sexual durante la pandemia?

Hay algo muy interesante con respecto a eso. Existen artículos científicos que respaldan e incluso hay películas en donde esto es una temática específica. Por ejemplo, estás en un funeral, muy triste, y de repente alguien llega a consolarte y terminan teniendo sexo. Es una situación extrema (ríe), pero eso tiene una explicación científica. Ante la inminencia de la muerte, el cerebro responde activándose sexualmente. En el presente, la pandemia hace a la gente pensar en la muerte, todos los días. Cuando prendes la televisión y ves las redes sociales, este es un tema constante y eso en muchas personas ocasiona un aumento de deseo sexual, tanto en hombres como en mujeres.

¿Sexo con mascarilla o sin besos?

La pandemia ha afectado a muchos rincones del mundo. Mientras en Canadá las autoridades de salud se han pronunciado sugiriendo utilizar mascarillas durante el sexo o paredes con orificios para mantener relaciones, en Chile se inicia gradualmente un proceso de desconfinamiento y, por ende, un mayor contacto entre personas.

 –En este contexto, ¿cómo se deberían abordar los encuentros sexuales?

La trazabilidad es muy complicada, por lo que las recomendaciones son higiene total: tratar de evitar los besos, porque esta es la vía más directa de contagio en caso de que tu pareja esté en un período asintomático, como también utilizar métodos de barrera (preservativos masculinos y femeninos) para el sexo oral y penetrativo, ya que hay estudios clínicos sobre la presencia del virus en fluidos como el semen, por ejemplo. Existe un temor latente con este virus. Hay enfermedades de transmisión sexual como el VIH que no te matan y tienen un tratamiento. En cambio, el coronavirus puede llegar a ser mortal en muy poco tiempo.

-¿Qué cambios harías en Chile para que exista una mejor educación sexual?

Basándome en todo lo que he observado en estos años, he logrado entender que hay brechas generacionales, es decir, espacios entre dos generaciones que crean diferencias culturales y de percepción en temas psicosociales. Pero aquí en Chile no son brechas, son abismos de gente de 40 años para arriba que son súper cerradas con los temas sexuales y hay otros de 40 hacia abajo que están pensando que todo vale y se van al otro extremo, rebelándose. Luego, las generaciones más chicas tienen su forma de pensar, pero están siendo criadas por mayores que no tienen un punto medio. Eso genera muchos problemas y desconocimiento. Creo que la educación sexual es algo que falta y que tiene que fortalecerse. Hay evidencia científica de que las personas que reciben educación sexual a temprana edad, tienen mejor salud sexual, porque aprenden sobre conductas sexuales de riesgo: previenen embarazos y disfrutan de mejor forma la sexualidad.

-Desde tu mirada de experta, ¿cómo deberíamos aprovechar esta cuarentena para mejorar nuestra salud sexual?

Para aquellos que están solteros es una buena instancia para mejorar sus conocimientos sexuales, sobre todo de su propio cuerpo. Y para quienes estén en pareja es un momento propicio para desarrollar la comunicación sexual asertiva y así reforzar la confianza en la intimidad.

*Esta entrevista fue realizada en el curso de Crónicas y Entrevistas de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado.

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