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Chileno en Qatar 6: La derrota canadiense en el debut: “Es culpa de Drake”

Por: Daniel Noemi, desde Qatar | Publicado: 24.11.2022
Chileno en Qatar 6: La derrota canadiense en el debut: “Es culpa de Drake” Hinchas de Canadá en el estadio Ahmad Bin Ali, en el debut mundialista ante Bélgica en Qatar 2022 | Foto: Daniel Noemi, desde Qatar
En el Ahmad Bin Ali, los primeros treinta minutos que juega Canadá contra Bélgica son, probablemente, los mejores que ha jugado en mucho tiempo y, seguro, en un Mundial. Pero finalmente perdieron por la cuenta mínima. En fin, para ellos, “estar aquí ya es un triunfo”.

La única vez que Canadá había participado en un Mundial, había sido en 1986 en México. En esa ocasión tuvieron un desempeño impecable: jugaron tres partidos y perdieron los tres; les hicieron cinco goles y no hicieron ninguno.

36 años después, los de la hoja de arce se alistan a hacer historia en tierras qataríes. Antes del partido, en una playa privada donde caminan mujeres en bikini y mientras por el mar se deslizan 32 veleros vestidos con las banderas de los países participantes, le pregunto a un grupo de canadienses cuál es su expectativa. Se miran y ríen: “Estar aquí ya es un triunfo”.

Les pregunto por el clima. “Bueno, en Canadá hace un poco más de frío”. Recuerdo el partido por las eliminatorias antes México, en Edmonton. Ganaron jugando con 25 bajo cero. “La ventaja del local”, me dice una de las canadienses, todos la usan. No me queda más que asentir y les pido un pronóstico para el partido de la noche: “no perder por mucho”, “un empate estaría increíble”, “lo que yo quiero es que hagamos un gol, nunca hemos hecho uno en un mundial”. Aprovecho la ocasión de tocar temas más problemáticos:

– ¿Qué opinan de todas las críticas que ha recibido el Mundial?

– Mira -me dice el más alto del grupo-muchos de mis amigos no entendían que yo quisiera venir. Incluso algunos me preguntaron que qué opinaba mi esposa y cuando les decía que mi esposa, obviamente, venía conmigo, no lo podían creer.

– Nadie va a negar –continúa ella—que la situación aquí de los derechos humanos deja mucho que desear. Pero, ¿vas a dejar de ir a todos los lugares donde hay problemas? Al final no irías a ninguno. En todas partes una puede aprender. No creo que vayamos a cambiar nada, claro; pero no venir tampoco ayuda.

– Es complicado –tercia una que había estado callada hasta ese momento—idealmente el Mundial debería haber sido en otro lugar.

Cuando me despido, comienzan a cantar: “We are hundred years ahead, tonight we smoke them out”, que se puede traducir como estamos cien años más avanzados, esta noche los ahumamos.

En el Ahmad Bin Ali, los primeros treinta minutos que juega Canadá contra Bélgica son, probablemente, los mejores que ha jugado en mucho tiempo y, seguro, en un Mundial. Con una presión constante, no deja salir a Bélgica. Les falta el finiquito, terminar las jugadas. En las gradas, el rojo de ambos equipos se confunde, pero por el volumen de los cantos da la impresión que los canadienses son mayoría. Y entonces viene el penal. Alphonso Davies, la estrella del equipo, frente a uno de los mejores arqueros en el mundo, Thibaut Courtois. Davies dispara rasante a la derecha de Courtois, pero no lo suficientemente esquinado. El arquero belga tapa y Alphonso no logra capitalizar el rebote.

El resto del primer tiempo Canadá continúa dominando, con caño a De Bruyne incluido. Una hincha canadiense sentada a mi lado, me muestra un mensaje que acaba de recibir: “Bélgica juega como Qatar, pero con arquero”.

Pero en un contrataque fulminante, Batshuayi hace el gol para los diablos rojos. Los dos De Bruyne sentados delante de mí se abrazan.

En el segundo tiempo, la presión de los del norte disminuye, ya son más ganas que nada y se nota el cansancio, pero así y todo hay momentos en que casi, a punto, ahora sí, pero remata, pégale, ahhh, y nada. El público no deja de alentarlos.

“No se pudo”; “Estuvimos tan cerca”, escucho a la salida.

“Es culpa de Drake” –comentan en un grupo de amigos aludiendo al cantante—“siempre que apoya a un equipo, el equipo pierde. Es mufa”.

Una brisa suave refresca la noche de Doha. Es tarde. Pasa una banda de música. Escucho bromas, risas, gritos. Unos versos de Drake vienen a mi memoria: “Vivo para las noches que no puedo recordar, con las personas que no voy a olvidar”. Después de todo, quizá no fue su culpa.

 

 

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