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José Antonio Kast: «No podía dejar de pensar en aquellos que habían avalado la violencia como Pamela Jiles»

Publicado: 25.03.2018

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«A la sede de la Unap llegamos tipo 15:45. Hasta la llegada nada nos hacía pensar lo que ocurriría», así comienza el relato escrito por José Antonio Kast sobre las agresiones que sufrió en Iquique el pasado miércoles.

A través de un texto que fue publicado en El Mercurio, el ex UDI dio a conocer más detalles de su fallida actividad en la Universidad Arturo Prat.

«Cuándo íbamos caminando nos llegó un video que mostraba que en el aula de la charla había gente y que había personas con pancartas», relató y agregó que «la violencia se desató al intentar entrar a la sala, ya que desde el interior salieron varias personas gritando, lanzando objetos y escupos».

«De manera muy coordinada, aparecieron dos grupos que comenzaron a empujar y golpear. Comenzamos entonces a retroceder hacia una muralla para evitar los golpes desde atrás. De ahí en adelante todo fue más violento. Los que golpeaban lo hacían alternadamente: uno se acercaba, golpeaba y retrocedía para que otro pasara adelante y asá sucesivamente. También había algunos que se dedicaban a azuzar a los demás para exaltar los ánimos de la masa», sostuvo.

Kast afirma que muchas personas que lo agredieron no eran alumnos de la universidad, sino que «agitadores y provocadores experimentados». «En un momento se acerca un sujeto con un lienzo en un claro intento por ahogarme y hacerme caer. De haber logrado su objetivo, no habría solo una fractura en un dedo y un esguince«, señaló..

Tras salir de la universidad, el ex diputado contó que «en el trayecto siguieron golpeando, arrojando piedras y tierra. Solo se detuvo el ataque al entrar a una oficina administrativa de la bencinera donde alcanzamos a cerrar la puerta y resguardarnos hasta que llegó Carabineros a dispersar a los manifestantes, alcanzando a detener a 2 o 3 personas que no eran alumnos y que eran muy violentos».

«Mientras ocurrían todos estos hechos no podía dejar de pensar en aquellos que, sin estar ahí presentes, habían avalado la violencia. Como Pamela Jiles que me trató de basura, y Manuel Riesco – Marido de la diputada Carmen Hertz- que dijo que me debían detener a palos», confesó.

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