Opinión

El día que aprobamos no rechazarnos

Por: Sebastián Reyes | Publicado: 25.10.2020
El día que aprobamos no rechazarnos Imagen referencial | Fotografía de Agencia Uno
El día que aprobamos no rechazarnos, el día en que nos reconocemos y validamos, el día que acordamos vernos a la cara, conversar y perder el miedo irracional hacia el otro – ese que nos han inculcado quienes viven a costa de que no haya diálogo -, puede ser hoy.

En el tiempo que queda para votar Apruebo, he aprobado y rechazado muchas veces tu Rechazo, porque, si bien apruebo que puedas rechazar, rechazo que me rechaces.

Que rechaces mi Apruebo sin siquiera saber qué estás rechazando. Porque en una sociedad donde aprobamos el no rechazarnos entre nosotros, el que no apruebes porque no quieres dialogar siquiera conmigo me genera rechazo.

Por eso Apruebo, porque rechazo el miedo que te han inculcado hacia quienes aprobamos. Y si ganamos, verás que no había por qué rechazar. Pues con este Apruebo o Rechazo no estamos cambiando nada tangible aún, sino que nos aprobamos o rechazamos unos a otros.

Estamos aprobando la idea de que no estamos solos, reconociendo a los demás y mostrándoles que no les rechazamos porque piensan o son diferentes, sino que aprobamos ponernos de acuerdo para respetar esas diferencias.

Que aprobamos el empatizar, rechazando que existan personas que siempre han sido rechazadas. Porque no puede ser que aprobemos que ahora alcen su voz, solo porque encontramos nuevas formas de no escucharles. Invalidándoles. Rechazándoles una y otra vez.

Por eso termino rechazando tu falso discurso de aprobación, porque siento que me rechaza. Me rechaza a mí, a él, a ella, a todos, a todas, a todes. Una sociedad democrática donde rechazamos la democracia, donde aprobamos al otro para la foto de redes sociales pero le rechazamos en las urnas.

Porque si ahora rechazas, ya no podré aprobarte en un futuro, pues recordaré que no me diste oportunidad ni de presentarme. Porque cuando te preguntaron si querías que nos aprobáramos, me rechazaste. Nos rechazaste.

Porque ya no hay un “nos”, si es que no apruebas el que conversemos sin rechazarnos a priori. Ya sea por sesgos, prejuicios, miedos, o porque en realidad no te importa si hay un “nos” o no.

El día que aprobamos no rechazarnos, el día en que nos reconocemos y validamos, el día que acordamos vernos a la cara, conversar y perder el miedo irracional hacia el otro – ese que nos han inculcado quienes viven a costa de que no haya diálogo -, puede ser hoy. Debe ser hoy.

Por eso rechazo tu Rechazo, porque, aunque no lo apruebes, Apruebo una nueva Constitución también para ti, para cuando te des cuenta de que la pregunta no es si quieres un cambio o no, sino si serás parte de este proceso o esperarás taimado al margen de la historia.

Sebastián Reyes