Opinión

Chile, ¿el país del orden?

Por: Natassja de Mattos | Publicado: 20.07.2021
Chile, ¿el país del orden? |
Apruebo Dignidad le ganó a la derecha: obtuvo 407.000 votos más que Chile Vamos. Gabriel Boric ganó en su pacto con 60,53% de los votos y Sebastián Sichel con 49,11% de los votos. Sus triunfos son sorpresas y es de esperar que ambos sepan aprovechar lo que hoy simbolizan: ¿mantendrán su búsqueda hacia el centro?, ¿continuarán la tradición moderada que hace a Chile un país del orden o se la jugarán por aquellos sectores más definidos hacia los que cada uno puede crecer? Sus programas difieren. Boric puede crecer hacia la izquierda y hacer carne su búsqueda por transformar Chile y Sichel tiene el pase gol del crecimiento hacia la derecha, lo que eventualmente dejaría el lugar a la posible candidata que realmente representa el centro: Yasna Provoste.

El pasado domingo 18 de julio, Chile evidenció una vez más su identidad y pasión por el centro político, la moderación y el orden. El triunfo se lo llevaron los dos candidatos que hicieron ojitos a ese mundo: Gabriel Boric, por Apruebo Dignidad, y Sebastián Sichel, por Chile Vamos. Pero ese es el análisis fácil y no lo único a observar, pues el porcentaje de participación y las características personales de los candidatos también nos dan señales de un nuevo y renovado Chile post revuelta social de octubre de 2019.

No por nada el diario El Mundo de España dijo en su portada: “Chile opta por la moderación en la carrera presidencial con dos grandes sorpresas en las primarias”. Incluso desde antes de la dictadura nuestro país se caracteriza por una política electoral de tres tercios en los que el centro tiende a salir victorioso o nunca categóricamente perdedor. El amarillismo en nuestro país es un emblema, lo queramos o no; Sebastián Sichel y todo su comando flamearon banderas amarillas y algunas personas del comando de Gabriel Boric decidieron ir a votar de amarillo para encarnar con orgullo y humor la crítica que la hacen a su candidato.

El pasado miércoles 19 de mayo, cuando se firmaron los pactos para las primarias presidenciales, Boric lamentó que no se firmara dicho pacto con fuerzas de Unidad Constituyente y declaró su voluntad para dialogar con quien sea para llegar al gobierno y llevar adelante su programa. Sebastián Sichel, por su parte, nunca canceló su independencia por afianzar con el conglomerado que lo acogió, y se le escuchó más de una vez declarando y debatiendo en favor de la nueva política, las nuevas formas y, es más, los derechos sociales. Gabriel y Sebastián quisieron tender puentes al centro o ir a buscar los votos de ese centro y, más allá de las críticas que hayan recibido desde sus pactos, ganaron con margen y en noviembre de 2021 estarán en la papeleta para la elección presidencial.

No se trata de cualquier elección presidencial, pues es la que decidirá al o la Presidenta que intentará dar estabilidad al país después de la revuelta social de octubre de 2019, la pandemia del Covid-19 y también la que firmará la próxima Constitución. Ergo, la próxima Presidencia, como sea, pasará a la historia y será emblema del nuevo Chile que ya se asoma, a lo que se sumarán características como la juventud de los candidatos ganadores de las primarias y el inédito porcentaje de participación ciudadana.

Con un total de 16.580 mesas escrutadas (99,99%) para las Elecciones Primarias Presidenciales 2021, el total de votos fue de 3.143.892, equivalente a un 21,39% de participación respecto del padrón electoral nacional. Si bien representa una baja en la participación en contraste con la histórica participación del 50,9% para el plebiscito de octubre de 2020 que le dio el triunfo al Apruebo y la Convención Constitucional, es también notable en alza si lo comparamos con la participación de las pasadas primarias presidenciales de 2017, cuando participó el 13,3% de la ciudadanía habilitada para hacerlo.

Una alta participación en primarias debe ponderarse en mayor relevancia por su naturaleza eleccionaria. La participación en elecciones presidenciales, debido al poder que determina, tradicionalmente es más alta que en el resto de los comicios, del mismo modo que era esperable que un plebiscito histórico como el de octubre (que se ganó en las calles por parte del pueblo y no tiene precedentes en democracia), pero en una elección primaria, ejercicio de profundización democrática, que escoge las opciones de las elecciones oficiales, un alza en la participación habla de una transformación ciudadana que posiblemente se explica con “el despertar” de nuestro país.

Particularmente, y en suma a lo anterior, también llama la atención la “renovación de la política” que representan: Sebastián Sichel era el candidato independiente y más joven del pacto de Chile Vamos, a sólo una semana de cumplir 44 años; y Gabriel Boric, uno de los precandidatos a la Presidencia más jóvenes de la historia de Chile, con 35 años de edad, quien además pertenece al partido Convergencia Social, con sólo casi dos años de vida desde su nacimiento.

Apruebo Dignidad le ganó a la derecha: obtuvo 1.750.889 votos, y Chile Vamos 1.343.892 votos. Gabriel Boric ganó en su pacto con 60,53% de los votos y Sebastián Sichel con 49,11% de los votos. Sus triunfos son sorpresas. Ellos son sorpresas y es de esperar que ambos sepan aprovechar lo que hoy simbolizan: ¿mantendrán su búsqueda hacia el centro?, ¿continuarán la tradición moderada que hace a Chile un país del orden o se la jugarán por aquellos sectores más definidos hacia los que cada uno puede crecer? Sus programas difieren. Gabriel puede crecer hacia la izquierda y hacer carne su búsqueda por transformar Chile y Sebastían tiene el pase gol del crecimiento hacia la derecha, lo que eventualmente dejaría el lugar a la posible candidata que realmente representa el centro: Yasna Provoste.

Es de esperar que vengan, en este periodo de campaña que se abre, los verdaderos, ideológicos e identitarios, diferenciadores de los dos ganadores sorpresa del pasado domingo 18 de julio: Gabriel Boric y Sebastián Sichel.

Natassja de Mattos
Cientista política, especializada en comunicaciones. Activista en La Rebelión del Cuerpo y militante de Convergencia Social.