Opinión

Reglamento y DD.HH. en la Convención: horizontes y perspectivas

Por: Felipe Schnake y Rodrigo Fecci | Publicado: 20.09.2021
Reglamento y DD.HH. en la Convención: horizontes y perspectivas |
La propuesta de reglamento elaborada por la Comisión Provisoria reconoce este mundo social amplio, y al día de hoy se está progresando en la sistematización de estas audiencias, a través del apoyo de una red de instituciones públicas y privadas del país que de forma voluntaria han aportado con sus saberes y capacidades a esta sistematización. Es desde estas comprensiones y contextos que se entienden propuestas como la existencia de una Comisión Permanente que avance en la discusión de las temáticas, en tanto toda la Constitución va a regir nuestras formas de relaciones sociales y con los territorios, y por lo tanto los derechos humanos, del medioambiente y la naturaleza tienen que estar en el centro inspirador de toda la elaboración de nuestra Constitución, para realizar así un texto que fluya armónicamente hacia la sociedad.

En el transcurrir (hasta el momento) de la Convención Constitucional, sus comisiones provisorias se han dado a la tarea de elaborar propuestas de reglamento que formen un marco del debate y decisión dentro de las próximas comisiones permanentes. A este respecto, uno de los métodos del que se ha dispuesto ha sido –y sentando un positivo ejemplo desde nuestro proceso en Chile– la apertura a diferentes grupos y articulaciones sociales en los distintos territorios, que están vinculados a las temáticas que definen las distintas comisiones. Es en esta línea de acción que la Comisión Provisoria de Derechos Humanos, Verdad Histórica y Bases para la Justicia, Reparación y Garantías de No Repetición, se erigió como la con mayor vinculación social, al recibir en audiencias a más de 300 organizaciones y personas particulares, quienes han nutrido el debate y saber dentro de la Convención, articulando el espacio constituyente a un gran número de sentires e identidades postergadas históricamente y que pertenecen a la base social, así como están dispersas en un amplio y diversificado territorio.

La comisión, a su vez, ha innovado y reconocido la necesidad de ampliar aún más la vinculación social de la Convención, saliendo a dialogar con grupos olvidados dentro del espectro social, tales como mujeres en situación de cárcel, personas en situación de calle, entre otros y otras, reconociendo de esta forma la existencia de una multiplicidad de voces aún por explorar.

La apertura del debate al mundo social de una forma amplia, la articulación a una serie de temáticas de interés urgente y crítico a escala nacional y mundial, y la elaboración de documentos con marcos de acción que sintetizan y avanzan en la sistematización de las exposiciones de un amplísimo tejido social diverso y disperso por el territorio nacional ya mencionado, configuran lo que, estimamos, es una singularidad histórica que permite vislumbrar el posicionamiento de Chile a escala mundial, como un ejemplo de construcción de una sociedad solidaria, empática y armónica en el medio ambiente, con todas las formas de vida que cohabitan en el espacio.

Así, durante las primeras audiencias de esta comisión, el historiador Julio Pinto señalaba respecto de la historia del país que ha derivado en una serie de gravísimos e ininterrumpidos hechos de violaciones de derechos y atropellos a la sociedad y a la naturaleza, el carácter particular de los momentos constituyentes. Reconocía cuatro, en los que desde el siglo XIX hasta ahora todos estos momentos han surgido a raíz de distintos hechos de violencia, pero, los primeros tres, fueron momentos dirigidos por la élite nacional en donde de forma cerrada y anti-democrática la minoría definió cómo vivía la mayoría; en el último momento constituyente, de 1980, esto se dio al mismo tiempo que la oposición política sufría el exterminio y la persecución, mientras el país vivía una dictadura militar. Es en este contexto que la comisión ha sido la con una mayor apertura y vinculación social, en unas temáticas que, por la sola exposición histórica que hemos hecho, se enuncia como central y transversal para la creación de un Chile nuevo que sepa ser mejor mirando al pasado, al presente y al futuro, y que sepa tomar de la mano a las sociedades del mundo, en especial a las que tenemos a nuestro alrededor.

Dentro de las audiencias han expuesto una cantidad abundante y multi-temática de organizaciones y particulares. Agrupaciones por la memoria y de víctimas y familiares de víctimas de la última dictadura militar, agrupaciones por víctimas de violencia en el estallido social, así como agrupaciones de personas cuyos derechos han sido vulnerados por los gobiernos de los últimos 30 años; articulaciones de los pueblos originarios enmarcados en los territorios; movimientos medioambientales y de defensa de la naturaleza y las formas de vida del territorio; agrupaciones y redes feminista de distinto tipo; grupos tribales afrodescendientes; sociedad migrante; asociaciones artesanales; el mundo sindical; abogados y abogadas de distinta orientación; agrupaciones de personas sordas; fundaciones e instituciones diversas, y así un largo etcétera.

Esta transversalidad se entiende por la propia temática, en tanto los derechos de las formas de vida de los territorios son la esencia en la cual se sostiene un ecosistema armónico en donde la vida puede desenvolverse en todas sus posibilidades. El obstáculo y la supresión violenta de estos derechos, de esta red armónica en el espacio, ha constituido a través de la historia humana en situaciones de horror que han ido sensibilizando progresivamente a las personas al respecto de reconocerse, valorarse, y comprometerse a defender en todo momento y lugar la vida y el desarrollo de las personas, así como del medioambiente que nos es necesario como especie para poder vivir.

Hay que valorar la labor desarrollada hasta ahora por los y las convencionales de esta comisión, que han progresado –sin excluir conflictos y polémicas- en una serie de lineamientos y perspectivas que apuntan a que las discusiones de la Comisión ya permanente, se enmarquen en unos enfoques y principios que derivan no solamente de una gran producción jurídica internacional que reconoce una serie de marcos históricos, sino que también –y con hasta ahora una ejemplificadora vinculación– de la articulación, elaboración y proyección en nuestra base social misma, de las personas de a pie en los territorios quienes finalmente son quienes viven en tiempo real las problemáticas.

La propuesta de reglamento elaborada por la Comisión Provisoria reconoce este mundo social amplio, y al día de hoy se está progresando en la sistematización de estas audiencias, a través del apoyo de una red de instituciones públicas y privadas del país que de forma voluntaria han aportado con sus saberes y capacidades a esta sistematización. Es desde estas comprensiones y contextos que se entienden propuestas como la existencia de una Comisión Permanente que avance en la discusión de las temáticas, en tanto toda la Constitución va a regir nuestras formas de relaciones sociales y con los territorios, y por lo tanto los derechos humanos, del medioambiente y la naturaleza tienen que estar en el centro inspirador de toda la elaboración de nuestra Constitución, para realizar así un texto que fluya armónicamente hacia la sociedad.

Esta es una necesidad urgente, dado el momento histórico al cual hemos llegado tanto a escala nacional como internacional, y que debe ser canalizadora e integral dentro y fuera de la Convención. No solamente debe facilitarse y apoyarse este transcurrir, sino que el conjunto de comisiones de la Convención deben progresar en aumentar la vinculación y apertura social hacia los saberes e intereses que existen relativos a sus distintas temáticas, ampliando y democratizando de esta forma a la que será nuestra nueva Constitución.

Felipe Schnake y Rodrigo Fecci
Investigadores de la Fundación Instituto por la Dignidad.